Vuelve Catarsis Bogotá

¿Qué piensan los bogotanos de las corridas de toros?

A través de un sondeo, quisimos conocer lo que opinan los ciudadanos sobre la fiesta brava. Aunque una minoría defiende la tradición, son más los que la consideran barbarie.

La fiesta brava regresó a Bogotá luego de cinco años y con ella se intensificó el debate entre taurinos y animalistas. La polémica se agudizó después de que la Corte Constitucional recientemente le ordenara al Congreso que legislara, en un plazo de dos años, sobre las corridas de toros y espectáculos similares excluidos de la Ley 1774 de 2016, que fijó sanciones por maltrato animal. Por eso, mientras los congresistas toman alguna decisión, las corridas siguen siendo legales y el debate se mantiene vigente. (LEA: "Los animales, como no tienen deberes, no tienen derechos")

Catarsis Bogotá, una iniciativa de El Espectador y Despacio.org, con la cual buscan abrir espacios para que los ciudadanos se desahoguen y expresen sus ideas sobre las discusiones de la ciudad, quiso aprovechar la coyuntura y preguntarles a los habitantes de la capital sobre las corridas. (VEA: Regreso de toros a Bogotá: argumentos a favor y en contra de la ‘fiesta brava’ ¿Quién tiene la razón?)

Para ello se usó un formato digital, a través de la plataforma Survey Monkey, donde se formularon tres preguntas: ¿Qué piensa de las corridas de toros?, ¿cuál es su género? y ¿cuál es su edad? Se recibieron en total 166 opiniones y a partir de las respuestas se identificaron opiniones a favor (10), en contra (146) y neutras (10) sobre este espectáculo.

Luego de una lectura de las opiniones, se hizo un recuento y un análisis cualitativo de sus percepciones. En los resultados se encontró que la mayoría de los sondeados coinciden en que las corridas de toros se deberían revaluar, pues las consideran un acto salvaje y barbárico, que alimenta la sed de violencia de la sociedad colombiana. Además argumentan que es un espectáculo para una élite minoritaria.

Adjetivos como brutal, barbárico, salvaje, primitivo, despreciable, humillante, retrógrado, cruel y sádico se repiten en varios de los comentarios y dan cuenta del rechazo a una tradición heredada que, advierten, no ha permitido avances sociales y culturales. También sobresale que son pocos los comentarios a los toreros. En la discusión de la tauromaquia el protagonista es el toro, que se percibe como un ser indefenso, que siente, y cuya vida merece ser respetada.

Muchas de las opiniones en contra estaban fundamentadas en estudios que comprueban que la exposición y socialización de niños con este tipo de actos promueve y normaliza la violencia hasta las etapas de juventud y adultez. En ellos también resaltaban palabras como corridas (89 veces), tradición (39 veces), cultura (44 veces) y animales (71 veces).

Por otro lado, quienes mantienen una postura a favor de la tauromaquia coinciden en que la asistencia a estos espectáculos reafirma su derecho a la libertad de expresión e identidad. No obstante, hay comentarios que están basados en críticas y hostilidades hacia los antitaurinos. Entre las palabras que más usan los amantes a las corridas sobresalen animales (18 veces), torero (10 veces) y animalistas (11).

Es predominante el argumento de que detrás del espectáculo, el protocolo, los gritos y la estética hay un debate entre la vida y la muerte, entre el toro y el torero, quienes se enfrentan en el ruedo y ejemplifican actos primitivos como la supervivencia de las especies.

La discusión también gira alrededor de críticas que señalan que los jóvenes han adoptado una moda que viene de diferentes zonas del mundo y se caracteriza por defender animales u objetos, debido a su falta de afecto y objetivos de deshumanización. Estos comentarios, aunque pocos, manifiestan un descontento por los movimientos que han promovido la actual generación que, en el lugar de incitar a cambios positivos, desconocen problemáticas sociales con más impacto e importancia.

Aunque los extremos fueron perseverantes en el análisis, se hallaron otros matices. Si bien hay quienes se hacen llamar antitaurinos o taurinos, hay otro segmento que simplemente repudia dicho espectáculo y prefiere no etiquetarse, y otro más que no le encuentra ninguna razón para ser censurado, aunque jamás haya asistido a una corrida ni quiera hacerlo.

A pesar de que los argumentos de hombres y mujeres son muy parecidos, se pueden identificar ciertas diferencias. Por ejemplo, las mujeres hablan menos del tema de clases sociales que los hombres, para quienes eso parece ser muy importante o señal de una división que podría explicar por qué las personas van o no a este tipo de eventos. Entre las palabras que más usaron las mujeres están animal, corridas, toros, maltrato, personas, sufrimiento, respeto, vida y tortura. Y por los hombres: tradición, sociedad, espectáculo, muerte, personas, plaza, arte, tauromaquia y violencia.

En cuanto a las edades, se puede destacar que la mayoría de los jóvenes que están entre los 19 y los 25 años tienen un discurso inclinado a la defensa de los toros y sus derechos, que deben primar sobre cualquier “acto cultural”, sin importar su procedencia o tradición. Sobre este último concepto, señalan puntualmente que es una de las tantas imposiciones ejercidas históricamente por los españoles, la cual debía ser cuestionada y, como resultado de esto, abandonada.

Comentan, además, que las nuevas generaciones rechazan dicho acto disfrazado de arte y cultura y que, como consecuencia, desaparecerá, debido a la conciencia masiva que se extiende alrededor del tema. Sin embargo, también llama la atención que en este grupo (19-25 años) está la mayoría de taurinos que participaron en el sondeo. Sólo uno asumió una postura de respeto, mientras que los otros acudieron a los ataques hacia los animalistas y/o antitaurinos.

Finalmente, en las respuestas de las personas mayores de 36 años se encontró que la mayoría están en desacuerdo con las corridas de toros y lo expresan de una forma fuerte y agresiva. Descartan las corridas de toros por ser un acto barbárico que no tiene espacio en la sociedad moderna.

Los resultados demuestran la tendencia alrededor de un debate sensible y que se mantiene vigente. Queda en manos del Congreso el futuro de un espectáculo al que algunos consideran arte y otros barbarie.

 

* Este análisis fue realizado por Beatriz Helena Charry, Laura Duque, María Alejandra Gutiérrez y Carlos Felipe Pardo.