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Bogotá 8 Jun 2013 - 9:00 pm

¿Estructuras delictivas o tribus urbanas?

Radiografía del NEONAZISMO

Con 30 años de historia, grupos de ciudadanos que simpatizan con el fascismo y la ultraderecha acogen ideas que responden a otro tiempo y otro contexto.

Por: Gustavo Rugeles *
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Imagen de una cumbre Nazi en Bogotá. En el centro, el fallecido Armando Valenzuela.

Los grupos neonazis de la ciudad volvieron a ser noticia. Asesores de la concejal progresista Diana Rodríguez fueron atacados por “cabezas rapadas” el fin de semana pasado. El martes, papeles en mano, la concejal Angélica Lozano afirmó que existen vínculos entre la recolección de firmas para la revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro y organizaciones de extrema derecha (neonazis). Ambos son hechos que ponen de relieve que estos grupos no forman una tribu urbana cualquiera. ¿Quiénes son? ¿Qué piensan? ¿Cómo operan? ¿Son un riesgo para la seguridad de los bogotanos?

En Bogotá, los grupos que comulgan con ideologías fascistas, y que son reconocidos como extremistas, son nueve: Tercera Fuerza, Alianza Social Patriotas, Comando Radical Nacionalista, Comando Unión Nacional Socialista de Colombia (UNSC), Hermandad Nacionalista, Trinchera Nacionalista, Escuadrón Nacionalista 88, Sol Negro, Alternativa Falangista de Colombia y Lobos Blancos. Sin embargo, autoridades distritales han identificado otros dos que relacionan como “simpatizantes de los nazis”. Ellos son Juventudes Hitlerianas y Hammer Skin.

Las cabezas rapadas en los jóvenes son parte del paisaje citadino. Sin embargo, no todas corresponden a personas de extrema derecha. Existen grupos de izquierda que, a primera vista, guardan similitudes en su aspecto con quienes son considerados neonazis, pero promulgan ideas totalmente contrarias. Rash (Red Anarchist Skinheads), con principios anarquistas y comunistas, y Sharp (Skinheads Against Racial Prejudices), que se consideran a sí mismos apolíticos y antirracistas. Ambos también están involucrados en hechos violentos en la ciudad.

Ferney Idrobo, miembro de la Personería Delegada para la Seguridad y Convivencia, en la Personería Distrital, ha venido trabajando con estas organizaciones desde hace cuatro años- Según sus estudios. los jóvenes ingresan a estos grupos por diversos factores: “la música, la ropa y los comportamientos están enmarcados en modelos foráneos que son apropiados ante la falta de identidades locales fuertes. También ingresan como un mecanismo de defensa pues, en la ciudad, existen fronteras territoriales controladas por grupos violentos. El desapego familiar y la ausencia de reconocimiento de la individualidad encuentran una respuesta en estos grupos donde sí hay reconocimiento por el otro, niveles de afecto y valoración del talento”.

Limitándose a los neonazis, según el Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (Ceacsc), adscrito a la Secretaría de Gobierno, “se estima que hay aproximadamente 1.500 integrantes de grupos relacionados con tendencias nazis y se calculan 200 activistas relacionados con conductas incívicas, conflictividades, violencias y delitos”. No obstante, Idrobo considera que “es muy arriesgado y aventurado calcularlo porque son poblaciones indefinibles. En eso están desfasados. No es muy certero hablar de miles”.

Para ser parte de estos grupos, la edad parece no ser un problema. Así como existen muchachos de los 16 a los 18 años que son considerados “rasos”, también componen las filas de los neonazis hombres y mujeres de avanzada edad. Cabe recordar la aparición de Fabio Roca Vidales, un periodista de 75 años, en unas fotografías de una celebración del natalicio de Adolf Hitler publicadas por la revista Semana en abril de 2011. Esa celebración fue organizada por el grupo Tercera Fuerza.

Entre sus actividades se destacan los entrenamientos militares en lugares apartados de la ciudad: los Tanques del Silencio (junto a la Estación de Carabineros de los cerros orientales), el Parque Nacional y las montañas de Monserrate y Guadalupe son sus favoritos. Por lo menos en una ocasión este adiestramiento ha sido acompañado e instruido por miembros de la Fuerza Pública, según quedó consignado en una publicación de la Unión Nacional Socialista de Colombia (UNSC) en Facebook.

Según el Ceacsc, estos grupos han entrenado “en el Parque Metropolitano Simón Bolívar y el Parque Nacional. También se logró establecer que estos grupos tienen afluencia especialmente en el centro de la ciudad, la localidad de Bosa, y se identificaron pequeños grupos en los barrios Santa Isabel, Cedritos y algunos lugares del sector de rumba de la Primero de Mayo en Kennedy”.

Un disidente de Tercera Fuerza que, según cuenta, desertó de sus filas porque fue amenazado por uno de los directivos de la organización, afirma que los neonazis se arrogan funciones “policiales”. “En un tiempo hacíamos patrullaje por el centro de la ciudad. Teníamos objetivos claros: la Juco (juventudes comunistas), los Rash, los Sharp, los punkeros, los homosexuales y transexuales. Los entrenamientos militares tenían por objeto estar preparados para el combate con nuestros enemigos”.

Pero también tienen sus fiestas. Algunas de sus celebraciones tradicionales son el natalicio de Hitler, la conmemoración de la muerte de Rudolf Hess (uno de los criminales del nazismo que fue juzgado en Nuremberg, Alemania, y que, consideran, es un mártir pues fue el fascista que más permaneció en prisión; murió a los 93 años en 1987) y la “vikingada” (una emulación de las celebraciones de corte pagano de tradición germánica e hispánica). También organizan campamentos y foros ideológicos en torno a su doctrina.

El surgimiento de los cabezas rapadas se remonta a la Inglaterra de la década de los 60. Eran seguidores de la música negra y pertenecientes a familias obreras. Bandas urbanas que contrariaban la ideología hippie. Usaban la cabeza rapada para emular el look de los afrodescendientes, y botas de acero y tirantas, para reivindicar los estereotipos de la clase obrera. Algunos, para rebelarse contra el Estado, rompían trenes, se enfrentaban a la Policía y cometían actos de vandalismo. Muchos dicen que en ese momento no eran de izquierda ni de derecha, ni racistas o antirracistas, solamente querían representar a la clase trabajadora.

Una muestra de ello es que, de acuerdo con investigadores de tribus urbanas, existían cabezas rapadas negros, indios y orientales. Pero, aprovechándose del carácter violento y reaccionario, grupos de extrema derecha como Frente Nacional Inglés lograron agrupar una parte de ellos y matricularlos en la doctrina nazi. Otros, molestos con la nueva relación, formaron los Red Skins, con ideas comunistas.

En Colombia, la reproducción de estas tendencias se remonta a 1985. Se trataba de un grupo de seguidores de la música punk asentado en Bosa que se hacía llamar Virus. Dos años después, con la diseminación de estos jóvenes por toda la capital, se conformó RU (Rapados Unidos). Este grupo, al parecer con influencia de ideas nacionalistas, se dividió en 1989. Por un lado, el grupo de derecha, el Grae (Grupo de Rapados Antiextranjeros), y el de izquierda, REA (Rechazo a la Explotación Animal).

Con el paso del tiempo, Grae se fue disolviendo y quienes se mantenían en las “ideologías” fundaron Tercera Fuerza y UNSC, las más fuertes estructuras de neonazis que operan actualmente en Bogotá. Ya en 1995, los Rapados Antiextranjeros se consideraron extintos y, con eso, el fundamentalismo de ultraderecha se fue afianzando en los cabezas rapadas que, poco a poco, se consolidaron como violentos en contraposición a quienes, con el mismo look, promulgan la ultraizquierda.

Ideas y símbolos del fascismo

Los más cruentos recuerdos de la humanidad se remontan a la España del franquismo; a la Italia del fascismo liderado por Mussolini y, sobre todo, al nacionalsocialismo de Hitler en Alemania. Todos estos, procesos históricos que son reivindicados por los neonazis criollos.

Expresiones violentas del fundamentalismo relacionado con conceptos como “la patria”, “la seguridad” y “la identidad nacional”, que hoy son representados por banderas con esvásticas, el águila imperial, la cruz de hierro y las runas paganas; todas superpuestas a la bandera colombiana.

Según estos grupos, no aplican el racismo, sino el racialismo, que busca “conservar la pureza de las razas”.

¿Crímenes en las ‘guerras’ de cabezas rapadas?

Según la Personería Distrital, “figuran tres denuncias recientes contra estos grupos por actos violentos. En todas ellas se relaciona al grupo Comando Radical Nacionalista”.

Estos actos estarían relacionados con una golpiza a un miembro de Marcha Patriótica, agresiones contra funcionarios de la Secretaría de Integración Social y amenazas a grupos de teatreros que abordan temáticas LGBTI en sus obras.

También, según el mismo organismo, las riñas entre cabezas rapadas de izquierda y de derecha han dejado como saldo tres muertos en los últimos dos años.
Uno de esos casos fue el de un joven de 16 años llamado Felipe Toquica, militante de Tercera Fuerza, quien fuera asesinado presuntamente por integrantes de la Rash. Por este caso no se conoce ninguna condena. Sin embargo, un miembro de esa organización skinhead (Rash) estuvo detenido por un lapso no mayor a seis meses y luego fue liberado, sin que se conozcan las causas de la decisión judicial.

* Bloguero bogotano, redactor de www.gustavorugeles.wordpress.com En Twitter: @gustavorugeles, .

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