'Seguir vendiendo el agua de Bogotá en bloque es un riesgo'

Bogotá es considerada una de las ciudades capitales del mundo con uno de los sistemas de abastecimiento más vulnerables que existen.

El gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, y el gerente de la Empresa del Acueducto de Bogotá, Diego Bravo, se reunieron el martes en horas de la noche para discutir uno de los temas más neurálgicos que por estos días tiene en vilo las relaciones entre la capital y la región: la decisión del alcalde Gustavo Petro de dejar de vender agua en bloque a los municipios de la sabana. La decisión del Acueducto sigue siendo la misma, definitivamente no venderán más agua bajo esta modalidad a la región.

Luego de que se conocieran algunas de las conclusiones a las que llegó un grupo de expertos de la Universidad Nacional, el geoquímico y experto en suelos, Sergio Gaviría -quien ha dirigido la investigación- advierte que además de la amenaza por un posible desabastecimiento por mala calidad del líquido, como lo publicó  El Espectador, la venta de agua en bloque podría representar una amenaza para el sistema Chingaza, que hoy suministra el 70% del agua que consumen los bogotanos.

Ustedes advierten que de seguir vendiendo agua en bloque, Bogotá podría sufrir por desabastecimiento de agua por mala calidad, ¿por qué sucedería esto?

Seguir vendiendo agua en bloque a los municipios de la sabana significa expandir la ciudad y a su vez, toda la infraestructura de servicios, incluido no sólo el Acueducto si no el Alcantarillado. En las últimas décadas Bogotá no ha sido capaz de resolver el problema de las aguas servidas por lo que el principal efecto va a ser ambiental. Vamos a seguir contaminando el rio Bogotá aguas arriba y la planta de Tibitoc que trata cerca del 30% del agua que llega a algunos municipios de la sabana y a una parte de Bogotá no tiene la capacidad para tratarlas, lo que va a generar un desabastecimiento interno debido a la calidad del agua. Pero además de esto, hay que tener en cuenta que el 70% del agua viene del sistema Chingaza y si se contamina el agua de Tibitoc, Chingaza tendría que suministrar más agua y esto representaría un alto riesgo.

¿Por qué representaría un riesgo, si está demostrado que hoy el sistema suministra menos agua de la que le permite su capacidad?

Chingaza tiene un sistema de conducción del agua a través de una línea de túneles que, desde el punto de vista geotécnico es bastante inestable por el tipo de roca, porque atravieza niveles arcillosos muy frágiles. Además pasa por fallas geológicas activas, de hecho en el año 1997 hubo una caída del túnel de Chingaza que generó una emergencia en Bogotá sin precedentes.

¿Podría volver a ocurrir una emergencia similar?
 

Sí podría ocurrir, la empresa de Acueducto y Alcantarillado tiene un protocolo de mejoramiento de sistemas y estudios de sismo resistencia pero Bogotá es considerada una de las ciudades capitales del mundo con uno de los sistemas de abastecimiento más vulnerables que existen. Los riesgos son grandes. En este sentido es mejor, en la medida de lo posible, disminuir la dependencia del agua que proviene del sistema Chingaza, preservando el agua de la cuenca interna que viene de Tibitoc, evitando la expansión de la vivienda, de la urbanización, de las actividades, así algunos digan que se trata de ir en contra del desarrollo.


Pero los constructores podrían hacer plantas de tratamiento para que las aguas no lleguen contaminadas a la planta de Tibitoc…

Lo primero que tienen que hacer es demostrar que las que existen sí van a funcionar porque hoy los sistemas de tratamiento son completamente inoperantes.
Sin embargo, promover la construcción y el cambio de uso del suelo con expansión va a generar enormes problemas ambientales que pueden ser irreversibles y ¿quién paga por esto?

Sus análisis señalan que el cambio climático va a afectar el sistema de abastecimiento pero ¿qué le contesta a quienes aseguran que por el contrario, va a haber mayor abundancia de agua?

Eso es un tema muy polémico, se dice que Chingaza tendría problemas por excesos de agua pero lo que dicen los estudios es que vamos a tener desbalances en la cantidad de agua que llega al sistema por los fenómenos climáticos conocidos como el niño y la niña. Esos cambios climáticos efectivamente van a dar períodos muy húmedos pero también períodos muy secos y Chingaza, que es la llave actual es un sistema supremamente frágil no sólo geológicamente sino climáticamente. En ese sentido, mientras en épocas de grandes lluvias Bogotá puede estar inundada, Chingaza puede estar seco, debido a que están ubicados en zonas climáticas diferentes. El cambio climático en Chingaza puede generar deficiencias hacia el futuro.

¿Entonces por qué el Acueducto de Bogotá se niega a construir la fase II del sistema Chingaza para asegurar mayor suministro para la ciudad?

Si se construye Chingaza II se incrementaría el riesgo en un área que tiene agua pero que su conducción es riesgosa desde el punto de vista geológico y climático.

El gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, asegura que si se deja de vender agua en bloque, la única alternativa que tendrían varios constructores sería usar aguas subterráneas, ¿qué opinan ustedes?

Se ha querido mostrar que el agua subterránea es una fuente de abastecimiento segura pero los estudios técnicos de las instituciones nacionales han demostrado que este es un recurso no renovable, adicionalmente con el enfoque ecosistémico del profesor Thomas Van der Hammen se ha demostrado que la explotación de aguas subterráneas tiene un efecto sobre el sistema superficial, tanto de las aguas como de los suelos, lo cual genera un problema gravísimo que es el deterioro de la infraestructura de la región por hundimientos. Se ha demostrado que ha habido sobreexplotación del agua subterránea en la región de la sabana de Bogotá, se ha probado que los acuíferos han disminuido y que muchas quebradas han desaparecido en la mayor parte de la región y eso es un efecto ambiental colateral.