Tener un Techo es un problema

Durante seis años se ha consolidado un barrio en la reserva natural Entre Nubes. Una fundación ha buscado soluciones para sus habitantes.

Esta es la vivienda que hace un año le entregó Techo a Ernestina Vega, desplazada por los paramilitares en 2006. / Fotos: Andrés Torres
Esta es la vivienda que hace un año le entregó Techo a Ernestina Vega, desplazada por los paramilitares en 2006. / Fotos: Andrés Torres

En 1965, cuando Nueva Granada todavía era un corregimiento del municipio de Plato (Magdalena), nació Ernestina Vega, una mujer de familia jornalera que se movía entre las fincas ganaderas y las zonas de pesca en los afluentes del río Magdalena. Durante 30 años repitió la rutina: “Salíamos a buscar en dónde trabajar. Yo cocinaba, cultivaba, pescaba”. En 2005 abandonó su tierra. “Tenía miedo de que los paramilitares o la guerrilla se llevaran a mis hijos”. Con su niña de 12 años y su hijo de 11 cogidos de la mano, tomó el bus para Bogotá.

Todos los días amanece en una cama de madera con tres hijos (que tuvo en la capital) al lado. El sol, que se filtra por el techo, los despierta. Baja por una carretera destapada desde Tocaimita (barrio en el que vive desde hace dos años) hasta el sector de Alfonso López (suroriente de Usme). Dependiendo de la hora, el trayecto desde su barrio hasta la calles pavimentadas puede demorarse 20 o 30 minutos.

Ernestina padece hoy los mismos temores que la sacaron de su tierra. Su familia huyó del Magdalena por miedo a los grupos paramilitares que, según el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos, en 2004 “incrementaron los homicidios en Nueva Granada y Tenerife debido al desarrollo de combates con la Fuerza Pública”. “Me vine a Tocaimita porque aquí vivía un primo. Y lo mataron. A mis hijos mayores, que trabajan en reciclaje, también los amenazaron por andar en la calle”. Ernestina no señala a nadie. No dice lo que para otros es probable: los grupos de limpieza social tienen entre ojos a sus hijos.

Un ‘Techo’ en Tocaimita

El barrio Tocaimita Oriental tomó forma hace seis años. Familias desplazadas constituyeron esa colonia en medio del parque Entre Nubes, localidad de Usme. En agosto de 2006 el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) advirtió que la zona es de amenaza alta por remoción en masa. Tanto es así, que en 2011 un deslizamiento destruyó 20 de las 600 viviendas construidas de forma ilegal.

 La vivienda de Ernestina está sobre un canal de aguas negras: “Estoy aburrida con el olor, porque me toca cocinar adentro y se mete el agua”. Su casa es una de las 29 que la fundación Techo (antes Un Techo para Mi País) ha construido, hasta ahora, en el lugar. Algunos de los vecinos, que pagaron $210.000 por las viviendas de Techo, se han quejado por problemas en la infraestructura de las casas. Y hay otros que aunque viven en viviendas hechas en lona y lata se quejan por casas de Techo que, por ser construidas en zonas inclinadas, han generado deslizamientos.

 “Sabíamos que el sector tiene áreas en riesgo. Nosotros le dijimos al alcalde local que nos dejara construir mientras se hacía la reubicación. No queríamos que las personas siguieran viviendo en casas de lona, con polisombras y latas. No necesitamos licencias de construcción porque es una vivienda de emergencia. Nosotros no queremos que la casa de Techo se quede donde está. Es responsabilidad del Estado y del Distrito reubicar a las familias”, dice Lina Uribe, directora social de Techo.

Además del concepto del Fopae, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá señala que Tocaimita hace parte de la Ronda Hidráulica y Zona de Manejo y Preservación Ambiental de la quebrada San Pedrina. 

De otro lado, el alcalde de Usme, Leonardo Andrés Salgado, dice que, al ser Tocaimita zona de reserva, “es imposible habitarla. En los últimos años se ha ido poblando por grupos indígenas y afro. Techo se cobija diciendo que construyen por la protección a la vida digna. Pero nosotros no podemos permitir eso, la zona está en riesgo. Tenemos que cuidar el borde de las montañas. Además, lo que hace esa organización son casas en madera; eso no es una vivienda digna. ¿La casa en donde murieron dos niños incinerados hace poco, justo en ese sector, no era  de madera?”.

“Lo que buscamos es que se solucione una emergencia habitacional. Es muy grave invadir terrenos allí, pero nosotros no trabajamos en terrenos que no están habitados. Nosotros llegamos y le pedimos a la comunidad que nos diga qué es lo que quiere”, sostiene Uribe.

Otro de los factores de riesgo de las viviendas es que varias familias, beneficiarias de Techo han instalado cocinas en sus casas: “Nosotros firmamos un documento en el que las familias se comprometen a no manejar baños ni cocinas dentro de las casas. Muchas veces es muy fácil decir: ‘no me han entregado un baño ni una cocina’, pero nosotros no contamos con la experiencia ni con las herramientas para hacerlo”, responde Uribe. Agrega que Techo tiene planes para solucionar la pobreza extrema y que hay mesas de trabajo en Tocaimita para que los vecinos se capaciten con el Sena.

Con respecto al material de las casas, Uribe dice que la madera que utilizan para las viviendas está “certificada como responsable”. Construir una de estas casas cuesta, en promedio, $3’600.000, según la fundación. Pese a que Uribe asegura que durante las últimas visitas los habitantes no han manifestado mayores inconformidades, Techo se compromete a “reubicar la casa o instalar muros de contención”.

En lo que están de acuerdo la alcaldía de Usme y Techo es en que es necesario reubicar a las familias. Sobre este punto, Salgado señala que “estamos estudiando con la Secretaría de Hábitat el reasentamiento de 2.000 o 3.000 familias aquí en Usme. Pero el proceso no es fácil, más cuando llegan tierreros a sectores como Tocaimita y estafan a las familias”. La Alcaldía Local dispone de $2.500 millones para ejecutar el programa de reasentamientos.

La directora de Techo asegura que Tocaimita no es el único sector de Entre Nubes en donde es necesaria una reubicación inmediata: “Hemos tenido que enfrentar casos similares en el sector del Refugio, que está hacia el sur de Tocaimita. También en el barrio San Germán, que está al otro lado del parque Entre Nubes”. Así sea en esta zona de reserva ,dice Uribe, “seguiremos interviniendo”.

En 2012 Techo construyó 435 viviendas en la ciudad, distribuidas entre Ciudad Bolívar, Usme, San Cristóbal, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe y en límites de La Calera. Desde 2006, año en que se creó la Fundación Un Techo para Mi País (hoy Techo), diferentes empresas se han acogido a la Ley 223 de 1995, con la que las empresas “tienen una ventaja como de 25 o 30% en deducciones de su declaración de renta”, dice Lina Uribe, quien señala además que “hoy son 127 empresas las que apoyan a la fundación. Dentro de las más destacadas están Biomax, Bank of America, Bolsa de Valores de Colombia, Homecenter, Google y Fenalco”.

Luego de siete años, Ernestina Vega quiere visitar a su madre en Nueva Granada: “Pero no puedo, no tengo cómo irme de acá. No veo futuro, por lo menos para mí”.