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hace 4 horas

Un drone para Ciudad Bolívar

Este móvil aéreo será probado en el sur de la ciudad para prevenir actos delictivos.

En la mañana del viernes el alcalde Gustavo Petro puso a volar el primer drone de la ciudad./ Luis Ángel
En la mañana del viernes el alcalde Gustavo Petro puso a volar el primer drone de la ciudad./ Luis Ángel

Un nuevo plan de vigilancia para la ciudad fue presentado discretamente en las instalaciones del colegio Gran Colombia, en la localidad de Ciudad Bolívar. Este viernes, el alcalde Gustavo Petro tomó un control remoto y puso sobre una mesa de colegio lo que parecía un helicóptero de juguete. En sus manos tenía el primer dron (móvil aéreo autónomo) que se utilizará en la ciudad para el control de multitudes, de fronteras y de tránsito.

Este artefacto, de 1,5 metros de diámetro y 3 de envergadura, sobrevolará Ciudad Bolívar durante 90 días como prueba piloto. Las primeras misiones del móvil aéreo pueden durar entre 15 minutos y cuatro horas: “Este dron cuenta con diferentes cámaras de video especializadas en vigilancia. Tiene un GPS incorporado que es muy útil en casos de control de tránsito, de multitudes y al ingreso en diferentes lugares. Tiene total autonomía de vuelo y se eleva hasta 50 metros de manera manual. Los sistemas de las cámaras son nocturno, diurno e infrarrojo (u opción térmica), muy útil en casos de incendio”, explica Hugo Ernesto Zárrate, subsecretario de convivencia y seguridad ciudadana de la Secretaría de Gobierno.

El artefacto aéreo podrá utilizarse en las siguientes situaciones: un evento de gran envergadura en el que existan riesgos que se puedan identificar desde el cielo, cuando hay actividades ilegales en los perímetros de la ciudad (la minería ilegal por ejemplo) o cuando un ladrón ingresa a una vivienda, ya sea en la noche o en el día. “La diferencia con las líneas 123 es que si el dron detecta algo envía la señal directamente a los cuadrantes de Ciudad Bolívar. Envía un video en tiempo real y esto permite una reacción inmediata”, explica Zárrate.

Este helicóptero no dista mucho de los que utilizan en Estados Unidos o Israel. Según Ronald Messino, uno de los ingenieros que construyeron al artefacto, “la tecnología es muy similar a la de otros países, pero el programa se adapta dependiendo de las misiones. Las cámaras están estabilizadas en sus ejes. El zoom puede llegar hasta 20 megapíxeles; es decir, pueden llegar desde una a 40 millas de alcance. No nos inspiramos en Israel o en Estados Unidos, pero la mayoría de elementos son importados. En este caso buscamos la vigilancia tipo aeronave, para el control de los Cerros Orientales y otras medidas similares”.

El costo de estos artefactos, según Messino, está entre los $30 millones y los $100 millones. De momento la Alcaldía sólo realizará un plan piloto: “Sabemos que este tipo de vigilancia tiene propósitos civiles, de rescate y de vigilancia perimetral de la ciudad. El dron fue adaptado para eso. Eso sí, todos estos vehículos son autónomos; los puedes programar desde un computador o un i Pad, trazas la ruta y él la va a seguir automáticamente”.

Este diario consultó a diferentes concejales de la ciudad sobre esta medida y ninguno entendió qué es un dron y cómo funciona. Internacionalmente, sin embargo, se ha generado un debate por el uso de estos artefactos. En Nueva York (Estados Unidos), por ejemplo, el alcalde Michael Bloomberg dijo en abril de este año que “la interpretación de la Constitución tiene que cambiar para permitirnos brindar una mayor seguridad con miras a futuros ataques terroristas. Todo el mundo quiere su privacidad, pero yo sinceramente no sé cómo van a hacer para mantenerla. El mundo está cambiando. Hoy es muy distinto lo que la gente quiere y lo que los gobiernos pueden hacer”.

No obstante existen asociaciones internacionales que están en contra de que un artefacto diminuto registre los movimientos de los ciudadanos gráficamente desde diferentes puntos. La Asociación Estadounidense de Defensa de las Libertades Privadas (Aclu), recomienda: “Se deben establecer reglas para que podamos aprovechar estas nuevas tecnologías sin que se conviertan en una sociedad de la vigilancia”.

En América del Sur, Brasil, Chile, Ecuador, Argentina y Venezuela cuentan con drones. Sin embargo, se han presentado problemas por la ausencia de una legislación que regule hasta qué punto estos artefactos pueden convertirse en armas para espiar.