Un mes del crimen de Yuliana Samboní: recuento de un caso que estremeció al país

El atroz homicidio ocurrió justo hace un mes en el norte de Bogotá. ¿En qué va el caso y qué información se ha podido recolectar para reconstruir lo que pasó ese fatídico 4 de diciembre?

Este miércoles 4 de enero se cumple un mes del atroz crimen de la pequeña Yuliana Samboní, quien fue víctima de estrangulamiento, tortura y abuso sexual por parte del arquitecto Rafael Uribe Noguera, quien ante investigadores de la Fiscalía admitió su responsabilidad en los fatídicos hechos ocurridos el 4 de diciembre en el norte de Bogotá. (Lea: Lo que viene para Rafael Uribe Noguera, el asesino de Yuliana Samboní)

Mientras el proceso judicial avanza –Uribe Noguera debe ratificar ante un juez lo que les dijo a los investigadores: que sí secuestró, torturó, violó y mató a la pequeña de siete años– los hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera han sido vinculados a la investigación, pues se trata de establecer si tuvieron algo que ver con la alteración de la escena del crimen. (Lea: Hermanos de Rafael Uribe Noguera con restricción para salir del país)

El homicidio y el abuso de Yuliana Andrea Samboní, cuyo cuerpo (que presentaba signos de violencia) fue encontrado en un apartamento en el barrio El Chicó, generó una ola de indignación y repudio entre la ciudadanía. 24 horas después de ocurridos los hechos, la comunidad y el Distrito convocaron concentraciones para exigir justicia y reclamar por el crimen. (Lea: “¡Asesino!... ¡Asesino!... ¡Asesino!”)

En el parque de Lourdes se reunieron cientos de personas que llevaban flores blancas y velas para recordar a la pequeña, y carteles donde exponían consternación y dolor por la tragedia. También fue citada una manifestación en Popayán, pues la niña y su familia son oriundas de Cauca, de donde habían salido hace cinco meses en busca de mejores condiciones de vida

Los hechos

A las 9:00 a.m. del domingo 4 de diciembre, la Policía recibió la denuncia de la desaparición de Yuliana Andrea Samboní. La niña estaba jugando frente a su casa en el barrio Bosque Calderón, en Chapinero, cuando –según determinó el Gaula– fue raptada en una camioneta gris. (Lea: Clamor de justicia por Yuliana, la niña de siete años que fue abusada y asesinada)

Luego de revisar las cámaras de seguridad del sector, hacia las 7:30 p.m. del domingo, el equipo antisecuestro dio con el paradero del carro, en un conjunto residencial del barrio El Chicó. Cuando subieron hasta el apartamento que le correspondía al vehículo, en el edificio Equus66, encontraron el cuerpo de la pequeña sin vida y con signos de violencia. (Lea: Uribe Noguera sí mató a Yuliana Samboní y el vigilante de Equus 66 mintió)

El que no estaba en su apartamento era Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años, reconocido en la ciudad. Según las primeras versiones, fue trasladado por su hermano a la Clínica Vascular Navarra, pues presentaba una sobredosis de estupefacientes. Desde ese momento, al enterarse de la lamentable noticia, la mamá de la pequeña sufrió un colapso y fue recluida en el hospital Santa Clara, donde recibió acompañamiento psicosocial de la Secretaría de la Mujer.

El caso generó el repudio general. Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones y el acompañamiento a la familia de la víctima, la ciudadanía alzó voces de reclamo. Incluso hay quienes revivieron viejos debates, como el de la pertinencia de la cadena perpetua contra los abusadores de menores, que volvió a sonar en el Congreso. (Lea aquí: El camino de regreso de los Samboní)

La responsabilidad de Rafael Uribe Noguera

Rafael Uribe Noguera, de 38 años, es miembro de una prestante familia capitalina. Bachiller del Gimnasio Moderno (1996), donde lo recuerdan por haber sido jefe de la banda de guerra, y arquitecto de la Universidad Javeriana (2003), donde algunos mencionan que tuvo líos por el posible plagio de su tesis. (Lea: ¿Quién es Rafael Uribe Noguera, señalado por el feminicidio de Yuliana Samboní?) 

Trabajaba en la empresa familiar Lascaux construcciones SAS y vivía en un apartamento de Chapinero Alto (carrera 1ª con calle 68), pero tenía acceso a otro apartamento de la familia, donde encontraron el cadáver de Yuliana Samboní. (Video: Así fue notificado de su captura Rafael Uribe Noguera, señalado del asesinato de Yuliana Samboní)

Los que han conocido a Uribe Noguera lo describen como jovial, educado, fiestero, buen deportista. Amante a su bicicleta. Sin embargo, también como alguien mujeriego, celoso, montador, bebedor… Una “caspa”, “con tendencias delincuenciales”, como se dijo en otros medios. La familia Uribe Noguera sabía de su problema con las drogas y el alcohol. Solía perderse “durante días”.

Y aunque aún no hay registros oficiales sobre un pasado delincuencial, en medio del mar de versiones, se conoció que Uribe Noguera, a comienzos del año, supuestamente protagonizó un intento de abuso cuando abordó y acosó a una mujer. Ella logró huir y puso el caso en conocimiento del CAI del barrio. (Lea: Distrito, partidario de cadena perpetua para castigar crímenes como el de Yuliana)

Es hijo de Rafael Uribe Rivera, quien fue decano de la facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana, y de María Isabel Noguera, representante legal de la empresa Lascaux Construcciones SAS. Sus hermanos son el abogado Francisco Uribe Noguera, socio hasta diciembre pasado de la prestigiosa firma Brigard & Urrutia, y Catalina Uribe Noguera. (Vea: imágenes de la vigilia en Bogotá por el atroz asesinato de Yuliana Samboní)

El nombre de Francisco Uribe Noguera se hizo público cuando lo señalaron de ser el cerebro detrás de la creación de 27 empresas de papel para comprarles terrenos baldíos a campesinos del Vichada, para luego transferirlos a la empresa Riopaila. (Lea: Familia Uribe Noguera le pide a Rafael asumir las consecuencias del crimen de Yuliana Samboní)

El crimen por el que lo acusan afectó a toda su familia, como los Uribe Noguera lo dijeron en un comunicado. La camioneta Nissan X-trail color plata, modelo 2009, de placas DBO960, en la que secuestró a Yuliana estaba a nombre de su cuñada Laura Arboleda, habría raptado a Yuliana. (Vea: El asesinato de Yuliana Samboni: Cronología de una Tragedia)

Según las evidencias recolectadas por los investigadores, Uribe Noguera había visitado el barrio Bosque Calderón en tres ocasiones para intentar llevarse a la niña. El sábado le ofreció dinero a Yuliana y a otra niña, para que se subieran al carro. Volvió el sábado y finalmente el domingo la secuestró. Inicialmente la habría llevado a su apartamento, donde se supone la violó. Luego la llevó a otro apartamento, propiedad de su familia, ubicado en la Cra 4A # 66-14, en el ya reconocido edificio Equus 66. (Lea: Asesinato de niña de 7 años en Bogotá sería tratado como un feminicidio)

Aunque inicialmente negó su responsabilidad en el crimen, el 15 de diciembre Rafael Uribe Noguera finalmente aceptó ante la Fiscalía lo que todo el país sabía desde el pasado 4 de diciembre: él violó y asesinó a la niña Yuliana Samboní. Y es que no le quedó otro camino. A pesar de que en la audiencia de imputación no aceptó los cargos por tortura, secuestro, acceso carnal y feminicidio, “por recomendación de su abogado”, las pruebas científicas, periciales, documentales y testimoniales que recaudó el ente acusador no dejaban duda de su autoría. (Lea: Yuliana Samboní murió por estrangulamiento y fue abusada sexualmente: Medicina Legal)

Aunque las grabaciones de casi 30 cámaras fueron determinantes, realmente la prueba clave fue la que el pasado lunes reveló Medicina Legal, cuando indicó que en el cuerpo de la niña se encontró material biológico que vincula a Uribe Noguera en la muerte y abuso sexual. (Lea: Rafael Uribe Noguera aceptó ante la Fiscalía que mató a Yuliana Samboní)

“Terminados los análisis de laboratorio, así como las pruebas biológicas y genéticas, se puede decir, sin ninguna duda y con la mayor certeza científica, que hay material biológico que vincula a Uribe Noguera en la muerte y abuso sexual a la menor”, aseguró en su momento Carlos Valdés, director de la entidad. (Lea: Último adiós a Yuliana Samboní, en El Tambo (Cauca))

Lo que se conoce hasta el momento, es que Uribe Noguera con su confesión busca llegar a un acuerdo con la Fiscalía que apuntaría a aceptar solo el homicidio y el abuso sexual, a cambio de que no lo acusen por los delitos de tortura y secuestro. A esta condición, dicen en la Fiscalía, se sumaría otra: que sus hermanos (Francisco y Catalina) queden libres de cualquier cargo(Lea: A la cárcel Rafael Uribe Noguera por crimen de la menor Yuliana Samboní)

No obstante, la confesión ante la Fiscalía la tendrá que ratificar Uribe Noguera ante un juez de conocimiento. De hacerlo, por ahora el único efecto práctico sería ahorrarle a la justicia meses y meses de proceso judicial. Y en cuanto a los efectos sobre la condena, que hoy se calcula en 60 años (la máxima permitida en el país), aún no hay claridad, pues es importante recalcar que, por haber sido Yuliana una menor de siete años, según el Código de Infancia, no tendría derecho a ninguna rebaja de pena ni beneficios judiciales. Incluso, dice la ley, su pena se podría duplicar.

La muerte de Fernando Merchán Murillo, el vigilante del edificio 

El pasado 9 de diciembre, antes de que Rafael Uribe Noguera aceptara su responsabilidad en los hechos, Fernando Merchán Murillo, vigilante del edificio Equus66, donde sucedió el crimen, apareció muerto en una casa de la localidad de Kennedy. Se presume que el hombre de 58 años se suicidó. (Lea: Crece la tragedia en el caso Yuliana Samboní)

Merchán Murillo habría dejado una carta: “Hijitas perdónenme, a María y demás amigos y familiares, pero no quiero volver a la cárcel. No quiero dañarles la Navidad, soy inocente”, dice el texto, que fue publicado por Semana.com. Merchán era una persona clave en la investigación que se adelanta para establecer los pormenores de la violación y el asesinato. (Lea: Aparece muerto el vigilante del edificio donde fue asesinada Yuliana Samboní)

El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, aseguró que el vigilante estaba colaborando con la investigación y que su testimonio “brindó muchas luces para conocer mejor lo acontecido en el apartamento”. Incluso, durante la audiencia de legalización de captura del supuesto asesino, la Fiscalía citó reiteradamente los testimonios de los vigilantes del edificio para reconstruir los hechos. (Lea: 'No quería volver a la cárcel. Soy inocente': Fernando Merchán, vigilante de Equus 66)

También se reveló la minuta del edificio Equus66. Según el documento, conocido por Blu Radio, a las 3:40 p.m. de ese día ingresaron al apartamento 603 Catalina y Francisco Uribe Noguera, hermanos del sospechoso. Eso fue lo que escribió Merchán, quien estuvo de turno entre las 6:00 a.m. y las 6:00 p.m. (Lea: Fiscalía investigará filtración de pruebas en caso Yuliana Samboní)

La responsabilidad de los hermanos de Rafael Uribe Noguera

Los hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera tendrán una restricción para viajar fuera de Colombia. La decisión fue tomada por el juez 68 de garantías tras avalar la solicitud presentada por la Fiscalía General que argumentó la necesidad de salvaguardar el proceso penal.

Igualmente deberán firmar un acta en la que se comprometen a cumplir con todas las citaciones que les hagan las autoridades y demostrar un buen comportamiento individual, social y familiar. Francisco, abogado de profesión, y Catalina, historiadora, deberán además cumplir con una serie de requisitos como el no participar en otras acciones punibles. (Lea: Hermanos Uribe Noguera sí entraron al edificio Equus 66 el día del crimen de Yuliana)

En la audiencia reservada la Fiscalía General reveló que la medida era necesaria debido a que desde el primero momento los hermanos buscaron la manera de proteger a Rafael Uribe Noguera y obstruir el actuar de las autoridades que buscaban la camioneta en la que había sido raptada la niña Yuliana Samboní el 4 de diciembre en el barrio Bosque Calderón Tejada. (Lea: Francisco Uribe Noguera, hermano del presunto asesino, se retira de Brigard & Urrutia)

En su intervención la fiscal del caso manifestó que existen pruebas que permiten inferir que Francisco y Catalina faltaron a la verdad cuando se comunicaban con el Gaula de la Policía. Esto –señaló- con el único fin de evitar que fueran al apartamento Equus 66 en Chapinero alto y pudieran identificar a su hermano.

Francisco Noguera Uribe fue informado que una camioneta que aparecía a su nombre había sido vista en el lugar donde fue raptada la niña. Hecho que negó rotundamente, asegurándole a su interlocutor que iba a averiguar de inmediato lo sucedido. Pese a que les dijo a las autoridades que iba para su casa lo cierto fue que se dirigió inmediatamente al edificio ubicado en el exclusivo sector ubicado en el nororiente de Bogotá.

En ese lugar ya se encontraba su hermana Catalina quien le pedía al celador del edificio que lo comunicará con el apartamento 603 donde vivía Rafael. En el parqueadero se encontraba efectivamente la camioneta de color gris que manejaba el arquitecto. En su interior vieron el zapato blanco de una niña.

Acto seguido subieron al apartamento ubicado en el último piso del edificio. Allí permanecieron durante una hora y media con Rafael. De lo que pasó allí adentro y los temas que se trataron aún existen muchas dudas. A las 4:30 de la tarde Francisco salió con su hermano menor a la calle 68 con 7 donde abordaron un taxi a la Clínica Monserrat ubicada en la calle 134 con 19. Esto con el único fin de internarlo.

En el recorrido Francisco recibió una llamada de uno de los agentes del Gaula quien le preguntó si ya sabía algo de la camioneta a lo que respondió que no, haciendo énfasis en que desconocía por completo el paradero de su hermano Rafael y mucho menos el de la niña Yuliana Samboní. Esta actitud para la Fiscalía demuestra que el ahora imputado faltó a la verdad.

Igualmente se recolectó una conversación por WhatsApp en la que Francisco Noguera le manifiesta a su esposa que se encuentra con Rafael y se dirigen al norte de la capital. Nunca, sostuvo la fiscal, les dieron la información exacta a las autoridades afectando así el desarrollo de la investigación y aumentando la angustia de los padres que buscaban a su hija de siete años de edad.

Ya en la Clínica especializada en tratamientos psiquiátricos los galenos no aceptaron la petición para que fuera internado, lo que motivó un cambio de plan. Francisco y Rafael salieron juntos a la Clínica Navarra con el fin que lo revisarán puesto que debido a una sobredosis de droga mezclada con abuso de alcohol estaría a punto de sufrir un ataque cardiaco.

No fue hasta que lo internaron que decidieron llamar a las autoridades para avisarles que la camioneta estaba en el parqueadero del edificio Equus 66. El Gaula se dirigió inmediatamente al lugar para certificar la información. Minutos después encontraron en el jacuzzi del apartamento 603 el cuerpo de la menor “bañado” en aceite de cocina.

Para la Fiscalía General el comportamiento de los ahora dos procesados es “reprochable” puesto que tuvieron conocimiento claro y preciso de la situación y no le dieron aviso inmediato a las autoridades sino que su prioridad fue proteger a su hermano. Por su formación académica los ahora procesados sabían que esta conducta era un claro ejemplo de obstaculización de la justicia y una conducta punible.

Los hermanos Uribe Noguera se declararon inocentes del delito de favorecimiento en secuestro imputado por la Fiscalía. El próximo 11 de enero está fijada la audiencia de acusación en contra de Rafael Uribe Noguera por los delitos de feminicidio agravado, abuso sexual agravado y secuestro simple.