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Bogotá 27 Jul 2012 - 10:01 pm

Secretaría de Planeación dice que no habrá nueva vía por reserva forestal

Un muro entre dos estratos

El barrio Isla del Sol, en la localidad de Tunjuelito, se encuentra aislado. Un conflicto con un barrio estrato tres le ha impedido resolver una situación atizada por prejuicios sociales.

Por: Santiago Valenzuela
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En un ocaso de octubre de 2010, una casa esquinera en la carrera 63 con calle 64 Sur se quemó lentamente. Un error generó una combustión inesperada en una fábrica de calzado y dejó la fachada de la vivienda, en el barrio Isla del Sol, con manchas negras. En ese entonces, los bomberos se demoraron cuarenta minutos en encontrar una entrada para llegar al barrio. Un muro de 1,5 kilómetros les impidió el ingreso a la Isla.

La única entrada que tiene este barrio comercial es un pequeño cauce de cemento en donde se estacan las busetas. Desviándose en la Avenida Boyacá por el Rincón de Venecia, hay que dar cuatro o cinco vueltas para traspasar la frontera y llegar a la Isla del Sol. El aislamiento del lugar no depende de las laderas o de complicaciones en el terreno que lo provoquen; han sido construcciones y fronteras imaginarias.

A comienzos de los ochenta los habitantes de Madelena —el barrio vecino, de estrato tres— temieron que sus niños jugaran en el río Tunjuelito y por eso construyeron un muro de 2,5 kilómetros. Las tensiones entre los habitantes de Isla del Sol y Madelena durante 20 años giraron en torno a la construcción, pues desde la Isla reclamaban la destrucción de esta mole por el símbolo de división de clases que representaba.

Como el río Tunjuelito había sido desviado por el Acueducto en 1987, los habitantes de la Isla alegaban que los de Madelena no tenían razones para mantenerlo. Las reclamaciones durante largos años por fin dieron frutos y en 2003 se derribó una parte del muro (la que separaba a Madelena con la Isla del Sol). El kilómetro y medio que todavía existe es el que divide a la comunidad con el barrio Santa Rosa Sur.

Hoy, la lucha de los habitantes de la Isla es por dos vías que podrían ser las salidas peatonales y vehiculares que tanto han anhelado. Una es la frontera que limita a Madelena con Isla del Sol, en donde antes estaba el muro, y otra es la salida por la calle 77B Sur, lugar en el que se para firmemente la muralla de cemento.

El pedazo de muro que en algún momento derribaron no cambió mucho las cosas. Si bien el terreno quedó libre para instalar una nueva vía, los habitantes de Madelena se opusieron, alegando razones de inseguridad. El presidente de la Junta de Acción Comunal de este barrio, Luis Moncañón, lo explica de esta manera: “Desde que tumbaron el muro, los abuelos y niños del barrio han perdido terreno de lo que antes era un parque de recreación. Ahora los carros pasan ilegalmente por ahí, hay delincuencia, hurto a viviendas y lesiones personales en ese corredor”.

El terreno que quedó libre luego del derrumbe ha ido acumulando escombros y basura. Observando cómo pasan las taxis y los carros por este lugar histórico, Libardo Hernández, presidente de la JAC de Isla del Sol, explica por qué es necesario convertir estas ruinas en una vía. “Acá hacen maniobras taxis para pasar y eso es ilegal, corren el riesgo de que les pongan un comparendo. Pero ¿cómo más pueden llegar rápido al barrio? No se puede. Necesitamos que pavimenten esa parte, no cuesta nada, sólo que los de Madelena se oponen”.

En la Alcaldía Local de Tunjuelito resaltan que el problema de fondo es la convivencia entre seres humanos de diferentes estratos. Isla del Sol (de estrato dos) es visto por Madelena (estrato tres) como un foco de delincuencia. “La solución está en el trabajo interlocal. La parte vial la estamos gestionando con el IDU y es algo que se puede solucionar. En lo que estamos trabajando ahora es en el diálogo, porque la conexión vial tiene que estar acompañada de una conexión social entre los habitantes”, explica Sandra Rodríguez, alcaldesa de la localidad.

Más allá de las diferencias sociales entre ambos barrios hay un problema ambiental que obstaculiza la construcción de nuevas vías. “Lo que ellos piden para habilitar la calle 67B Sur no es viable. Si se hiciera, la nueva avenida estaría pasando por la antigua zona del río Tunjuelo, que es de reserva ambiental. Además, se cruza con zonas verdes de las urbanizaciones de Magdalena I y Magdalena II”, explica William Camargo, director de vías en la Secretaría de Planeación.

La única vía para solucionar este problema, según Planeación, es una salida por el costado suroriental. “Una vez se construya el urbanismo Reserva Magdalena podremos contar con una nueva salida”, asegura William Camargo.

La división entre los dos barrios ha hecho eco en la vida diaria de los habitantes. Basta con escuchar a las personas que hablan por celular en la línea en donde termina la Isla del Sol y comienza Madelena, contestando el teléfono y diciendo “estoy en la frontera”.

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