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Bogotá 18 Mayo 2013 - 9:00 pm

Con la llegada de Guillermo Jaramillo

Un nuevo modelo de gobierno

El gabinete de Gustavo Petro está transformándose, al parecer, por negociaciones con colectividades que hasta ahora han sido opositoras. ¿Acuerdos programáticos o burocráticos?

Por: Camilo Segura Álvarez
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El alcalde Gustavo Petro necesita garantizar mayorías en el Concejo para dinamizar su administración. / Alcaldia

El nombramiento del nuevo secretario de Movilidad, declaraciones del secretario de Gobierno, Guillermo Alfonso Jaramillo, y rumores por los pasillos del Concejo y la cartera política del Distrito, evidencian que hubo una ruptura en la forma de gobernar del alcalde Gustavo Petro. La necesidad de los proyectos para derogar la valorización y tener un cupo de endeudamiento que le permita realizar grandes obras y concretar su visión de ciudad a través de la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial, ha hecho que el gobierno progresista pasara de tener un modelo de selección de sus figuras basado en la confianza, la militancia en el movimiento y la experiencia técnica, a un modelo de diálogo con grupos políticos opositores y de cogobernanza.

El viernes pasado se supo que Rafael Rodríguez, un ingeniero civil paraguayo, liderará la cartera de Movilidad, sector acéfalo desde el 18 de febrero, cuando renunció la entonces secretaria Ana Luisa Flechas. Ninguna fuente de alto nivel confirma que esa designación obedezca a un acuerdo político con el Partido de la U. Sin embargo, este diario supo, por medio de concejales y fuentes cercanas a las secretarías de Gobierno y Movilidad, que el impulsor de Rodríguez es Aurelio Iragorri, presidente de ese partido.

“Iragorri sí se reunió con el alcalde y fue concluyente en cuanto a que el partido está dispuesto a apoyar los planes de ciudad”, dijo la concejal Nelly Patricia Mosquera. Sin embargo, la cabildante afirmó que no existió un acuerdo formal para designar a determinada persona en alguna secretaría. “Acepto un acuerdo mientras sea programático. Si es sólo burocrático, no voy. Por ejemplo, que se aplique lo que hemos trabajado en la defensa de las madres comunitarias es un buen acuerdo para mí”, sostuvo. Pero, al parecer, el acuerdo ya se dio con el nombramiento de Rodríguez, y ella hace parte de él.

Tres concejales, que prefirieron ocultar sus nombres, uno de ellos de la U, afirmaron que Severo Correa, Nelly Patricia Mosquera, Felipe Mancera y Andrés Camacho Casado fueron los cabildantes que impulsaron el nombre de Rodríguez para la Secretaría de Movilidad. Por supuesto, no todos los concejales de la U están felices por el nuevo espacio administrativo. “A los que ideológicamente estamos en desacuerdo con la administración Petro, no nos va a cambiar de posición el ofrecimiento de ningún tipo de participación”, dijo Clara Lucía Sandoval.

Desde abril 30, cuando se votaban en la Comisión de Hacienda los fallidos proyectos de valorización y cupo de endeudamiento, el concejal Antonio Sanguino advirtió de que los rumores entre los cabildantes eran que la U había pedido la Secretaría de Movilidad y el Partido Verde, a excepción de él, la de Ambiente. El pasado viernes, en declaraciones dadas a este diario, Sanguino sostuvo que “ni la dirección del partido, ni yo, hemos sido consultados o notificados de esa negociación burocrática y clientelista. Conmigo que no cuenten. Ese proceso de negociación busca asegurar los votos de los tres proyectos más importantes (valorización, cupo y POT)”.

Según conoció este diario por medio de las mismas fuentes, María Clara Name (presidenta del Concejo), Hossman Martínez, Edward Arias y José Juan Rodríguez enviaron una terna de candidatos para la Secretaría de Ambiente. Una decisión que se habría tomado luego de un diálogo fluido con el secretario de Gobierno y que buscaba concretar una propuesta que está sobre la mesa desde el día cero del gobierno Petro, primero con el secretario Antonio Navarro Wolff y luego con su reemplazo, Guillermo Asprilla.

Una coalición de gobierno pluripartidista no es nueva en el discurso del alcalde. Durante los primeros meses de su administración explicó numerosas veces que pretendía conformar un gabinete “a la europea”, con sectores entregados a partidos políticos de acuerdo a afinidades programáticas y no clientelistas. Sin embargo, la polarización política reinante en la ciudad le impidió concretar su proyecto, con el gravísimo costo de que el Concejo lleva año y medio sin remar para el mismo lado, bloqueando decisiones prioritarias para la ciudad que a su vez impactan el futuro político del progresismo.

De ahí que muchos no se sorprendan con que el nuevo secretario de Gobierno, Guillermo Jaramillo, uno de los más astutos y curtidos políticos de su gabinete, haya llegado con una nueva estrategia: negociar justo con aquellos sectores que con más acidez se han opuesto al proyecto progresista.

De hecho, El Espectador conoció que el Partido de la U no es el único en abierta oposición que ha sido blanco de los coqueteos del Palacio Liévano. Según le reconoció a este diario el secretario de Gobierno, Cambio Radical se encuentra en conversaciones en torno a la posibilidad de asumir la Secretaría de Hábitat. El sector resulta tremendamente afín a este partido, pues su fundador y líder natural, Germán Vargas Lleras, comandó hasta el pasado viernes —esgrimiendo en numerosas ocasiones visibles diferencias con la administración distrital— la cartera de Vivienda del gobierno nacional.

Los beneficios de esta nueva estrategia para la ciudad son amplios: se reduce la polarización política que se vive en la actualidad, lo que podría destrabar decisiones claves para el futuro de Bogotá, especialmente en lo que respecta a la construcción de infraestructura para la movilidad y su ordenamiento territorial. Además, para Petro significaría robustecer la legitimidad política de su mandato y enfrentar procesos, como los que lleva la Procuraduría en su contra, o la misma destitución propuesta por el representante a la Cámara Miguel Gómez.

Sin embargo, la decisión de abrir el gobierno podría acarrear tres consecuencias negativas para el alcalde. Primero, que con la llegada de secretarios de otras colectividades, mandos medios encargados de vigilar la acción de los privados y de ejecutar los procesos de contratación queden en manos non sanctas por una eventual “repartija” burocrática. Segundo, que la administración gane gobernabilidad en el Concejo, pero la pierda en las secretarías, pues sus cabezas responderían a intereses que no son progresistas. Y tercero, que la imagen que hizo que Petro llegara a la alcaldía, la de un adalid contra la corrupción, se resquebrajara en caso de que la intención de generar un gobierno de diálogo se confunda con una corrupción generada por la fórmula “puestos igual a aprobación política”.

En estos momentos en los que se da por hecho que los procesos de negociación están a punto de dar resultados, hay quienes dentro del mismo progresismo se preguntan si vale la pena que el alcalde entre en contradicción con lo que él mismo había planteado. Según esos concejales, sería nocivo que se hagan pactos con políticos que han sido señalados, por el mismo alcalde, como miembros de un cartel de la contratación.

Sin embargo, uno de sus máximos representantes, Carlos Vicente de Roux, quien acompañó a Petro en sus denuncias de la administración de Samuel Moreno, dice que “lo importante es que el alcalde no deje de tener control sobre los puestos que son susceptibles de corrupción” y que, “en una democracia moderna, los acuerdos entre distintos movimientos políticos están marcados por la diferencia y coincidencias programáticas, que es lo que haríamos. En el talante del alcalde no está el ser un negociante de burocracia a costa de la transparencia”.

Pero muchos concejales no ven el debate en esos términos y entienden por acuerdos la posibilidad de repartir puestos entre quienes representen votos en un futuro. “Las investigaciones contra los concejales han dañado el ánimo y las posibilidades de negociación. Los colegas están muy retrecheros. ¿Quién va a ser capaz de aceptar una secretaría o tener acuerdos políticos con la administración después de todo lo que ocurrió con Samuel Moreno?”, le dijo a este diario un concejal que pidió la reserva de su nombre y se declaró seducido por la posibilidad de que su poder no se limite a sus funciones.

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