La versión de Francisco Uribe Noguera sobre el día del crimen de Yuliana Samboní

Francisco Uribe Noguera, hermano del responsable de asesinar la niña Yuliana Samboní, habló con la revista Semana y dio su versión de lo que ocurrió el día del crimen.

Catalina y Francisco Uribe Noguera

Tras 15 días del cruel asesinato de la niña Yuliana Samboní, la Fiscalía ya tiene todo para acusar a Rafael Uribe Noguera, responsable de la violación y muerte de la pequeña. Sin embargo, aún indaga el papel de sus hermanos (Francisco y Catalina) en toda esta historia. Francisco en entrevista con la revista Semana.com dio su versión de cómo se desarrollaron los hechos el pasado 4 de diciembre. (LEA: ¿Y los hermanos Uribe Noguera qué?)

En resumen, dice que no estuvieron tres horas en el apartamento; que ni él ni su hermana alteraron la escena del crimen; que mientras estuvieron en el apartamento no sabían que ahí estaba la niña; que cuando llegaron, él ya estaba borracho y drogado, y que nada tuvieron que ver con los hechos. Que el no haber avisado a las autoridades cuando lo encontraron obedece al estrés del momento.  (LEA: Lo que viene para Rafael Uribe Noguera, el asesino de Yuliana Samboní)

Su relato comienza diciendo que el Gaula lo llamó a las 2:00 de la tarde. Que en principio creyó que habían secuestrado también a su hermano y que cuando finalmente se encontró con la Policía, Rafael le contestó el teléfono a para decirles que estaba con una amiga y que el carro estaba en el parqueadero. (Lea: Crímenes contra niños: muchas denuncias y pocas condenas)

Si especificar horas, relató que antes de ir con los agentes del Gaula al apartamento donde vivía Rafael (Equus 64), su esposa se encontró con su hermana Catalina, para pedirle el favor de que la acompañara al Equus 66 (que Rafael tenía vacío), para ver si allí estaba el vehículo. “En ese momento no había mucho estrés, pues mi hermana ni siquiera canceló un almuerzo que tenía. Pensábamos que era un malentendido”.  (Lea: Uribe Noguera sí mató a Yuliana y el vigilante mintió)

La primera sospecha de que algo raro estaba sucediendo fue cuando la esposa de Francisco llegó al Equus 66 y el portero (quien se suicidó) dijo que Rafael no estaba, pero llamó por el citófono. Luego volvieron y el portero reiteró la versión. “Como la actitud del portero era tan rara, ella quería entrar a ese apartamento a ver qué pasaba”. Ahí ocurrió el altercado del que hablaron los testigos. Según la minuta que dejó el celador, eran casi las 3:40 de la tarde. (Lea: Hermanos Uribe Noguera sí entraron al edificio Equus 66 el día del crimen de Yuliana) 

Fue después de esa situación que pudo subir al apartamento. Intentó ingresar con unas llaves que tenía y no le funcionaron. Sin embargo, supo que allí había alguien, por el olor a cigarrillo.  (Lea: “¡Asesino!... ¡Asesino!... ¡Asesino!”)

Cuando llegó Francisco fue cuando el portero finalmente reconoció que ahí estaba Rafael y el carro. Fue a buscar el carro y encontró dentro el zapato de la niña. “Ahí se me paralizó el corazón y decidí subir y tratar de entrar al apartamento”.  (Lea: Yuliana Samboní murió por estrangulamiento y fue abusada sexualmente: Medicina Legal)

Lo hizo por la terraza. Mientras Catalina tocaba la puerta, él por una claraboya vio que en el apartamento había una botella de aguardiente y varias colillas de cigarrillo sobre el suelo. Finalmente entró. Aclaró que llegó al edificio después de las 4:00 de la tarde y que desde ese momento hasta que encontró a su hermano en un balcón del apartamento pasó casi una hora. “No es cierto que nosotros hubiésemos estado más de tres horas en el apartamento”.

Aunque en principio encontraron el aceite, no lo relacionaron con nada sospechoso, pues untarse aceite era una especie de fetiche de Rafael. Encontró a su hermano en un balcón y al preguntarle por la niña, dijo que la había recogido y que ella se había bajado en la calle 65 con Circunvalar. Francisco Insistió en que mientras estuvieron en el apartamento nunca vieron a la niña, ni sabían que ahí estaba el cuerpo. Recalcó, además, que al llegar Rafael ya estaba borracho y drogado. 

Explica que prefirió llamar a un abogado, que a la Policía, porque sabía que estaban en problemas por la niña desaparecida. Luego decidió llevarlo a una clínica. Mientras iban en el taxi, le informó al Gaula que estaba con Rafael. Fue en ese recorrido cuando el asesino le confesó el crimen y dónde había escondido el cuerpo. “Por lo que me enteré después, lo de la muerte en el carro no era verdad, pero en ese momento yo se lo creí. Inmediatamente volví a hablar con el Gaula y les dije que estaba en la Clínica Montserrat”.  (Lea: Último adiós a Yuliana Samboní, en El Tambo (Cauca))

A la pregunta de por qué no avisó desde un comienzo del segundo apartamento señaló que no sospechaban que Rafael estuviera en un apartamento vacío. “No pasaron más de dos horas desde que me fui al apartamento de la 66 y hasta que volví a hablar con ellos (Gaula), y les dije que estaba con Rafael. Es importante reiterar que siempre estuve en contacto con los agentes del Gaula”.

Y concluyó: “Lo que nos sucedió a mí y a mi familia es algo para lo que creo que ningún ser humano está preparado. Uno va descubriendo gradualmente una realidad cada vez más horrible sin entender. Entonces todos los que creen que uno puede actuar con una lógica racional en ese momento no han vivido lo que hemos vivido. Uno se da cuenta de que se trata de una tragedia que le va a cambiar la vida a mucha gente. Uno enfrenta una sensación de shock y confusión, y no tiene ni idea de qué hacer”.


Lea la entrevista completa en Semana.com