¿Cómo vigilar en Corabastos?

El gobernador Álvaro Cruz entregó dos CAI móviles para aumentar la seguridad en la central. Comerciantes aseguran que se deben fortalecer medidas dentro y fuera de la plaza.

En la central de alimentos Corabastos trabajan alrededor de 75 mil personas. / Archivo
En la central de alimentos Corabastos trabajan alrededor de 75 mil personas. / Archivo

Hace cuatro meses Corabastos estaba en el ojo del huracán: el 16 de marzo de este año la Policía capturó a Marcos Gil Garzón, alias , un empresario que desde 1976 fue socio de la central de alimentos y que tuvo nexos con el cartel de Medellín. El mismo alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, aceptó la gravedad de la situación: “Decir que Corabastos estaba infiltrada por la mafia fue tarea mía, pero el gobernador de Cundinamarca y Jaime Castro se burlaron de ello”. A esta central de alimentos, ubicada en el suroccidente de la ciudad, ingresan a diario alrededor de 200.000 personas y 14.000 toneladas de alimentos provenientes de todo el país.

Esta semana los comerciantes del lugar recibieron la noticia de que la Policía implementará dos CAI móviles y utilizará seis motocicletas para contrarrestar los actos delictivos dentro de la central. El martes, el gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, y el Secretario de Gobierno de Bogotá, Guillermo Alfonso Jaramillo, hicieron la entrega de los equipos. Los CAI móviles están compuestos cada uno por un vehículo tipo chasis cabinado modelo 2013 y las seis motocicletas son de 200 cc. El costo, asumido por los comerciantes, asciende a $800 millones.

Las medidas de seguridad no sólo afectan a los comerciantes de Corabastos, pues los 116 municipios que componen a Cundinamarca aportan 10.000 toneladas diarias de alimentos. De acuerdo con información de la central, alrededor del 10% de la papa que ingresa a la plaza proviene de Cundinamarca.

Frente a la situación actual, el gerente de Corabastos, Mario Parra, asegura que “hace dos años la central impactaba en el 20% del índice delincuencial de la localidad de Kennedy. Hoy ni siquiera impacta en el 1%. Se han puesto 60 cámaras con control desde un centro de mando coordinado con la Policía. Aquí laboran a diario de forma directa 20.000 personas y de forma indirecta entre 50.000 o 60.000. Son 42 hectáreas que estamos tratando de proteger”.

Uno de los empresarios más antiguos de la central, Rodrigo Garavito, presidente de la Corporación Nacional de Comerciantes en Alimentos (Conalco), le dijo a este diario que “se espera que con las nuevas medidas se cubran zonas que están desprotegidas. Hace siete días atracaron con revólver a un comerciante para quitarle $9 millones. Esperamos que la nueva empresa de vigilancia cumpla, porque actualmente está vigente el contrato por $16.900 millones con Andina Limitada y lo cierto es que a veces no cumple. Cada comerciante pagó $68.000 por los CAI móviles. Esto ante la necesidad de sentirnos resguardados, no sólo dentro de Corabastos, sino en sus alrededores”.

En respuesta, el gerente de Corabastos señala que si bien la ha empresa de vigilancia actual ha tenido que “hacer varios esfuerzos por mejorar”, a final de año se hará un proceso de licitación “para que se acerquen las mejores empresas de vigilancia del país”. Ahora bien, Parra enfatiza en no confundir “la UPZ 80 Corabastos con la central de alimentos que tiene el mismo nombre. La UPZ la conforman 19 barrios y lo que sucede allí no es lo que sucede en el interior de la central”.

El temor por la confusión está fundado en la situación que acontece en esta misma UPZ en que está asentada la central. De acuerdo con el Centro de Estudios y Análisis de la Secretaría de Gobierno de Bogotá (Ceacsc), en la UPZ Corabastos están registrados 17.499 hogares, 135 de los cuales viven “sin estrato” y 17.364 en estrato bajo. En 2012, esta zona registró 80 hurtos a personas, 34 homicidios y 91 lesiones comunes.

Un estudio realizado en 2012 por Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, señala que “este contexto de alta criminalidad dentro de Corabastos se articula con un entorno bastante conflictivo, sobre todo representado por las zonas de María Paz y Patio Bonito. De hecho, algunos de estos barrios surgieron de procesos de invasión en terrenos de Corabastos en 1991, cuando la corporación perdió prácticamente la mitad de su superficie”.

Al respecto, el gobernador Cruz dice: “Esperamos que con lo que ha presentado el secretario de Gobierno se puedan tener cámaras en todas las puertas hacia la parte externa de Corabastos, con eso mejoraremos la seguridad”.

 

svalenzuela@elespectador.com

@santiagov72