La mente humana: hermosa y compleja

Self Reflected es una pieza artística creada por un neurocientífico y un físico que evoca la complejidad del cerebro humano, utilizando la luz para generar un espectáculo visual.

La obra Self Reflected completa, utilizando microetching en luz violeta y luz blanca.Greg Dunn y Will Drinker

En el Instituto Franklin, un museo dedicado a la ciencia situado en la ciudad de Filadelfia en los Estados Unidos, se encuentra Self Reflected, una pieza artística que busca representar el hermoso caos que se genera dentro del cerebro humano por medio de una instalación conjunta con un juego de luces.  Esta obra fue creada por dos artistas estadounidenses, Greg Dunn, quien tiene un PhD en neurociencias y Brian Edwards, un profesional de la física aplicada. Juntos, tuvieron la idea de fusionar sus conocimientos tanto artísticos como científicos, para representar físicamente la imagen de un cerebro humano donde se pudiera evidenciar la complejidad de éste a través de la utilización de técnicas creadas por ellos mismos.

“Microetching”, como ellos le llaman, es una técnica donde se hacen millones de pequeños grabados sobre una superficie dorada y se reflejan sobre ellos luces con distintos ángulos, para crear una animación visual que varía según el lugar donde el espectador esté viendo la obra. No obstante, antes de ingeniarla, Greg y Brian iniciaron un estudio especializado en el cerebro, donde después de unir los resultados de una imagen de resonancia magnética y una de espectro difusión, se preguntaron cómo podrían llegar a una visualización artística de la actividad neuronal.

La corteza visual, una región situada en la parte posterior del cerebro que procesa la información visual. (foto Greg Dunn y Will Drinker)

Por lo tanto, comenzaron por dibujar una serie de neuronas por medio de una práctica que involucraba soplar tinta sobre papel. Luego, las alteraron digitalmente para poder ajustarlas y multiplicaras, dejando un total de 500,000 neuronas que aparecen y desparecen a medida que el espectador pasa por la instalación. Con esto, lograron completar un archivo final el cual sería impreso en trasparencias de alta definición, que sería la base de la obra física que hoy en día tiene un espacio permanente en el museo.

Para la realización de la instalación, utilizaron una combinación de técnicas que abarcaban herramientas tales como el dibujo a mano alzada, la adaptación de datos neurocientíficos, la fotolitografía que permite grabar la obra en un polímero por medio de luz ultravioleta, el diseño de iluminación estratégico que anima la obra a través de 144 bombillos LED independientes, y la utilización de pan de oro debido a que entra perfectamente en los grabados y como consecuencia refleja la luz propia del efecto microetching mencionado anteriormente. Todo esto, y el proyecto en sí, se patrocinó por medio de La Fundación nacional para la Ciencia, una agencia gubernamental de los Estados Unidos.

La estructura laminar del cerebelo, una región implicada en el movimiento y en la propiocepción (calculando dónde está tu cuerpo en el espacio). (foto Greg Dunn y Will Drinker)

Esta obra fue llamada Self Reflected (auto reflejo) debido a que sus creadores la pensaron para que al verla, el espectador presenciara simultáneamente la actividad que su cerebro estaba realizando. Gracias a su complejidad y belleza para representar la actividad neuronal, esta animación creada a partir del juego de luces ha sido digna de admiración a nivel mundial y es catalogada como una de las representaciones visuales más complejas del cerebro humano.

Self Reflected - A Closer Look from Will Drinker on Vimeo.

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