¿Por qué el Huracán Irma está causando una destrucción sin precedentes?

El poderoso huracán es el peor registrado en el océano Atlántico en este siglo. Tras su paso por Puerto Rico, Barbuda y San Martín, Irma pasará hoy por las islas Caicos y Turcas. Mañana, según los expertos, será el turno de Cuba y Las Bahamas.

El huracán, visto desde los satélites de la NOAA.NOAA

"Es una devastación total, Barbuda ha quedado reducida literalmente a escombros”, dijo el primer ministro de Barbuda, Gaston Browne. Sus palabras no matizaron lo ocurrido: el 95% de los hogares de esa diminuta isla al lado de Antigua hechos escombros, por lo menos un muerto. No hay aeropuerto ni servicios eléctrico. (Lea también: Huracán Irma deja al menos nueve muertos en su paso por el Caribe)

Browne no era el único en shock. En San Martín, una isla cuya titularidad está dividida entre Holanda y Francia, el Irma dejó por lo menos cuatro muertos. El presidente de la parte francesa, Daniel Gibbs, puso en palabras lo que el resto de la región parecía sentir:  "No estamos seguros de nada (...) estamos haciendo una evaluación, estoy conmocionado, esto es alarmante”.

Desde antes de su llegada, los servicios meteorológicos ya anunciaban el monstruo sin precedentes que es el Irma. El Centra Nacional de Huracanes norteamericano (CNH), con sede en Miami, lo calificó como “extremadamente peligroso”.

Las cifras detrás de este monstruo de aire y agua, son la clave par hacerse una idea de su magnitud. Solo su centro tiene unos 50 kilómetros de diámetro, es decir, es más grande que muchas de islas caribeñas sobre las cuales descargó su fuerza. 

En total, el huracán abarca unos 700 km de diámetro: un tamaño similar a Francia. Sus brazos son tan largo, que si bien el huracán no pasó directamente por Puerto Rico, allí dejó a un millón de personas sin electricidad, a 6.280 refugiadas y por lo menos tres muertos, según informó el gobernador de la isla, Ricardo Roselló.

Esta sería la devastación de los vientos, según calcularon los servicios meteorológicos de Estados Unidos./ NOAA

La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) calculó que sus vientos alcanzan los 295 km/h. La meteoróloga Mónica Usart, le dijo al diario La Vanguardia que “el Katrina, uno de los huracanes más devastadores de los últimos tiempos, llegó a una velocidad de 280 km/h de vientos sostenidos”. Solo ha habido un huracán peor que el Irma: el Allen, que en 1980, alcanzó vientos constantes de 300 km/h.

Lo grave es que al irma todavía le falta recorrer un buen tramo del Caribe antes de desaparecer. Según los reportes más recientes del NOAA,  el huracán pasará en las próximas horas por las islas Caicos y Turcas. Si bien debilitado, mañana su potencia chocará contra Cuba, Las Bahamas y La Florida, donde ya se están preparando, con barricadas y evacuaciones, para recibir al Irma.

¿Cómo se formó uno de los peores huracanes de la historia?

Para entender cuales fueron los factores que crearon a este monstruo, es necesario entender cómo se forman los huracanes. Los ‘ciclones tropicales’, como se les conoce en términos científicos a los huracanes, funcionan como grandes motores cuyo combustible son las aguas cálidas y el aire húmedo

Los vientos cálidos se alejan de la superficie del mar y por esto, queda menos aire cerca del océano, es decir, un área con menor presión cerca de la superficie del mar. Pero las áreas circundantes, en donde la presión es mayor, empieza a empujar hacia las zonas con menor presión, allí, el aire se vuelve húmedo y sube. Se repite este ciclo y se forman nubes, que comienzan a girar alrededor de un centro en donde paradójicamente, reina la calma. 

En esta época del año, el agua del océano Atlántico es 1 o 1.5ºC más cálida que en otras épocas. Además, según reportó la cadena BBC Mundo, no hay elementos que aporten sequedad al ambiente, como los vientos del Sahara, lo que deja a sus anchas al aire húmedo. Por si fuera poco, el lugar donde se formó el Irma estaba lejos de tierra firme –que interrumpe el flujo de aire y agua cálida–, por lo que tuvo suficiente tiempo para fortalecerse antes de tocar tierra y ahora, al tocarla, su intensidad disminuye muy poco.