El peor huracán del Caribe

Supertecnología para huracanes

Dos tormentas tropicales y el huracán Irma tienen en vilo a la región. Aviones, satélites especializados, drones y computadores de alto desempeño dan una nueva mirada a estos monstruos climáticos.

Imagen de luz del huracán Irma, tomada por el satélite GOES East de la NASA.

Hace un siglo los huracanes llegaban sin aviso y arrasaban poblaciones enteras en el Caribe. Los primeros satélites y aviones para monitorearlos permitieron a los meteorólogos ganar algo de tiempo para predecir su comportamiento y alertar a las comunidades. En los últimos años, los científicos han sumado todo un arsenal de instrumentos para observar, medir y estudiar cada aspecto de estos monstruos de viento y agua.

Mientras la Estación Espacial Internacional observa distante, a 400 kilómetros sobre nuestras cabezas, cada movimiento de las tormentas y huracanes, aportando imágenes a una escala planetaria, pilotos, ingenieros y navegadores del Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos, recorren las entrañas de los huracanes a bordo de un avión turbopropulsado de cuatro motores, dotado de radares doppler, sensores de microondas, lídares, espectrómetros de vapor de agua y aerosoles.

Irma a través del radiómetro de infrarrojos bautizado VIIRS.

Satélites de una nueva generación de monitoreo ambiental, como Suomi, de la NASA, lanzado en 2011, están transformando el seguimiento a huracanes y tormentas. Suomi, que orbita 14 veces cada día a nuestro planeta, está equipado con radiómetros de microondas para estudiar humedad y temperaturas, interferómetros para analizar presiones, espectrómetros para estudiar niveles de ozono y radiómetros de infrarrojos y radiación térmica.

El arsenal lo completan satélites como el Global Precipitation Measurement, lanzado en 2014 por la NASA y la agencia espacial japonesa para capturar datos de lluvia.

Irma tomado desde la Estación Espacial Internacional.

Toda la información capturada por estos instrumentos y procesada a través de supercomputadores, que realizan hasta 213 trillones de operaciones por segundo, han permitido a los meteorólogos ampliar su poder de predicción. Hacia 1964, alcanzaban a anticipar la trayectoria de un huracán hasta en tres días. Hoy es posible calcular con un alto grado de certeza hasta cinco días del camino que podría seguir un huracán.

Por último habría que sumar a este armamento tecnológico contra tormentas las redes sociales y los medios de comunicación que han permitido establecer un puente directo entre científicos y comunidades potencialmente afectadas.

Si Irma, que se ha transformado en uno de los huracanes más fuertes que han azotado el Caribe, no ha cobrado más víctimas, es en gran parte a la capacidad de anticipar sus movimientos. Se espera que el fin de semana golpee las costas de Estados Unidos luego de dejar una estela de destrozos aún no cuantificados por las Antillas.

El proyecto Earth Wind Map registra vientos. El huracán Irma (centro) y las tormentas Katia (izq.) y José (der.).