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Cultura 17 Jul 2013 - 11:32 pm

La madre de uno de los supuestos implicados habría quemado las obras

¿Arte en cenizas?

Las siete pinturas robadas del Museo Kunsthal (entre ellas dos de Monet y una de Picasso), en Róterdam, primero habrían sido enterradas en un cementerio.

Por: Juan David Torres Duarte
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En este espacio estaba la obra de Henri Matisse, ‘La lectora en blanco y amarillo’, extraída del Museo Kunsthal en octubre de 2012. / AFP

“Preparé primero el fuego en la chimenea de mi cuarto de baño —dijo Olga Dogaru, rumana, a los investigadores que buscan las siete obras de arte que fueron robadas del Museo Kunsthal, en Róterdam—. Después me desplacé al cementerio y desenterré los cuadros, y los llevé a mi casa. Metí la bolsa en las que estaban las siete pinturas en la chimenea. Puse madera, zapatos, botas de goma y esperé a que se quemaran completamente”.

Olga Dogaru fue capturada junto a otros cinco rumanos, señalados como los responsables del robo de dos cuadros de Claude Monet y otros de Pablo Picasso, Lucian Freud, Paul Gauguin, Henri Matisse y Meyer de Haan. Cinco de los grandes pintores modernos y contemporáneos. En dos minutos y trece segundos, según cálculos de la Policía holandesa, los hombres extrajeron las obras en la madrugada del 16 de octubre de 2012. Además de Dugaru y su hijo Radu, otro de los supuestos implicados en el robo, en Rumania están siendo juzgados Adrian Pocop, Mihau Alexandru Brito, Eugen Darie y Petre Condrat.

Hasta hace una semana las autoridades no tenían pista alguna del paradero de los cuadros. Hoy tienen pendiente rectificar el testimonio de Dogaru, de modo que buscarán en la chimenea los remanentes de las pinturas, algún químico, un fragmento de dióxido de titanio. El Museo Kunsthal espera que el testimonio de Dogaru sea mentira. Esperan que las pinturas aún existan.

“Tras el arresto de mi hijo en enero de 2013 —dijo Dogaru—, tuve miedo al darme cuenta de que el hecho cometido era grave”. El hecho cometido fue de esta suerte, si se reúnen los relatos que han rodado por los medios de comunicación holandeses: el 13 de octubre dos o tres hombres, como atestiguan las cámaras de seguridad, entraron por una puerta de emergencia trasera. En bolsas negras, sacaron las obras, que no eran de gran tamaño. Fue eso, precisamente, lo que les permitió escapar rápido. Las obras fueron puestas en un auto. Cinco minutos después, cuando llegó la Policía, los hombres ya habían escapado. Al parecer, la alarma sonó de un modo tardío; la puerta no fue forzada y las obras habrían llegado hasta Rumania. Alguien intentó, al parecer, comprarlas en Bucarest. Sin embargo, es muy complicado vender una obra de ese tenor dado que la Colección Triton, a la que pertenecen, es una de las más conocidas en el mundo del arte. La Policía piensa que las piezas, avaluadas en cerca de US$23 millones, podrían estar en alguna parte del mercado negro del arte y que existiría una posibilidad de recuperarlas. Están los culpables, pero no las piezas.

De Bucarest, las piezas habrían llegado a la casa de Olga Dogaru, en un pueblo llamado Carcaliu. No lograron venderlas, entonces las enterraron en el cementerio local. Y el silogismo de Dogaru fue sencillo: ellos las robaron, el robo fue grave, entonces hay que deshacerse de las pruebas. Eso fue lo que declaró a los investigadores; declaró que si “los lienzos nunca se encontraran, no habría pruebas y (los acusados) no serían condenados”.

El hijo implicado de Olga Dogaru, Radu, fue liberado meses atrás y ahora será juzgado “en rebeldía”. La fiscalía rumana presentó cargos contra dos de los sospechosos por robo; los otros cuatro fueron señalados como cómplices. El hecho, sin embargo, tiene muchos cabos sueltos: ¿cómo entraron los ladrones sin forzar la puerta? ¿Les habría ayudado un trabajador del museo? ¿Por qué fallaron los sistemas de seguridad del museo, pese a que su directora aseguró que habían sido reparados dos meses antes del robo? ¿Por qué, aunque pertenecen a una de las colecciones más reputadas, era tan fácil acceder a las obras, sólo cruzando una puerta?

 

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@acayaqui

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