Cultura |11 Nov 2012 - 9:00 pm

Cine en Colombia: crece en la impopularidad

La lucha de la industria cinematográfica en Colombia no es sólo una cuestión de producción y de acceso, sino de goce y popularidad.

Por: María Paula Martínez
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Imagen de ‘La Sirga’, una de las 12 películas nacionales estrenadas este año en Colombia.  / Cortesía Imagen de ‘La Sirga’, una de las 12 películas nacionales estrenadas este año en Colombia. / Cortesía

Una nueva ley de cine, un furor en la producción de largometrajes, el despegue de una industria que promete convertir al país en la meca suramericana del celuloide. El problema: nunca una película colombiana ha superado dos millones de boletas vendidas y el cine tiene hoy menos de la mitad de la audiencia que tenía en 1998.

A los colombianos no nos gusta ir al cine. O por lo menos así lo evidencia la escasa venta de boletería y la última encuesta de consumo de medios, en la que el cine ocupa el último lugar en las preferencias de los ciudadanos, por debajo de la televisión, la radio, las revistas, internet y la prensa. En 1998 gozaba de 10,2 puntos de audiencia y hoy sólo tiene 3,2. ¿Qué pasará con una industria que crece sin que la audiencia goce de ella?

La lucha de la industria cinematográfica en Colombia no es sólo una cuestión de producción y de acceso, sino de goce y popularidad. Hoy se producen el doble de películas que hace cinco años, es continua la apertura de salas de proyección y el precio de la boletería es comparativamente más económico que hace 10 años (desde $3.000). Con 68 largometrajes listados por el Ministerio de Cultura para 2012, y al menos 30 con fecha de estreno, somos testigos de la mejor época de la industria nacional. Aun así, los colombianos no gustamos del séptimo arte y mucho menos si se trata de películas colombianas.

Desde el año 1993, cuando asistimos al estreno de dos de las más grandes cintas nacionales: La gente de la Universal, de Felipe Aljure, y La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera, la industria nacional empezó a crecer rápidamente: en 2010 se estrenaron en el país 12 películas, 18 en 2011 y hay más de 30 previstas para 2012. Sin embargo, su audiencia no ha crecido en la misma proporción. Según el último informe del sector, en 2011 se vendieron en Colombia 38 millones de boletas, 0,8 por cada habitante. En México, por ejemplo se vendieron 205 millones de boletas, casi dos por mexicano, y en España, que tiene una población similar a la colombiana, con 47 millones de habitantes, se reportaron 98 millones de boletas.

Una de las hipótesis sobre la poca popularidad del cine colombiano tiene que ver con que pareciera estar encasillado en la comedia y la violencia como las dos únicas maneras de hablar sobre la cultura colombiana. Es larga la lista de cintas sobre drogas, capos y muerte: María, llena eres de gracia (2004), El Rey (2004), El Colombian Dream (2006), Perro como perro (2008), Los actores del conflicto (2008), El arriero (2009), La pasión de Gabriel (2009), Sin tetas no hay paraíso (2010), Los colores de la montaña (2011), y muchas más. Como también es extensa la de películas cómicas: Te busco (2002), El carro (2002), Mi abuelo, mi papá y yo (2005), Ni te cases, ni te embarques (2008), In fraganti (2009), El paseo (2010), Mamá, tomate la sopa (2011), y muchas otras, la mayoría dirigidas por Dago García y estrenadas en las salas el 25 de diciembre.

Esto coincide con los temas de las dos películas más taquilleras en toda la historia de la cinematografía nacional: El paseo (2010), con 1’208.000 boletas vendidas, y Soñar no cuesta nada (2006), con 1’198.000. La primera es una historia familiar, que exagera el gusto popular y se basa en el chiste del lenguaje, y la segunda, una cinta de narcodólares, ambición, Farc, militares y ganas de salir de pobres.

Teóricos como Jesús Martín Barbero y Daniel Pécaut han dicho que en Colombia nos contamos desde una retórica de la violencia y aprendimos sobre la nación colombiana a partir de dos grandes libros: Cien años de soledad y La vorágine. El primero arranca en un pelotón de fusilamiento y el segundo dice: “Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia”. Esto explica, en parte, que la televisión y el cine utilicen este mismo relato en nosotros, la audiencia educada con esta literatura. También explica que géneros como la ciencia ficción o el terror, cuyas expresiones literarias son muy escasas, sean a su vez inexploradas en el cine.

Desde el año 2011, con el boom de las producciones nacionales, se nota un intento por innovar el relato y empezar a hablar de conflictos menos narco y más universales, que hasta ahora eran objeto de documentales o cortometrajes. Cintas como Sofía y el terco, Sin palabras o Gordo, calvo y bajito (todas de 2012) son una apuesta por poner en escena la colombianidad en situaciones convencionales como el amor entre un nativo y una emigrante, la rutina del matrimonio y los problemas laborales. El estreno entre 2012 y 2013 de tres películas sobre indígenas denota un interés por llevar a la pantalla el patrimonio intangible: Arijuna, una historia de un grupo de militares nazis que desembarcan en la Costa Caribe y conocen a los wayúu en los años cuarenta; Putchipuu, la historia de un palabrero del clan epieyú de la etnia wayúu, y El Féretro, que cuenta los ritos de la muerte y la penetración del conflicto entre los uitotos del Amazonas. Así mismo, con el estreno de tres películas de drama y terror entre 2011 y 2012: El páramo, La cara oculta y El resquicio, se percibe un intento por ahondar en la narrativa del terror y el suspenso, poco usual en el cine nacional.

En la categoría de conflicto, que seguirá siendo nuestro relato cinematográfico por excelencia, son interesantes las nuevas miradas que se pretenden con cintas como La Sirga, La Playa D.C., Chocó y La captura (todas del 2012), en las que no priman la acción y la aventura, sino los efectos perversos, duraderos e invisibles de la guerra en niños, afrodescendientes, mujeres, indígenas...

También cabe resaltar el uso de unos modelos de crimen más universales y menos narcocolombianos, como en el caso de la última película de Ricardo Gabrielli, La lectora (2012), en la que los policías son hombres apuestos y fornidos, con uniformes que dejan ver sus fuertes bíceps; los criminales visten de traje negro y buscan un maletín misterioso (como el de Pulp Fiction), y los protagonistas saltan de un puente peatonal para caer suspendidos en la carga de arena de un camión.

Esto no quiere decir que el relato narco haya desaparecido. Tal vez no lo vaya a hacer por lo menos en los próximos 20 o 30 años, mientras sigamos intentando comprender las huellas culturales de un fenómeno tan complejo. Y por eso tampoco es de extrañarse que la película que representará al país el próximo febrero en la 85ª edición de la entrega de los Premios de la Academia sea El cartel de los sapos, y que para 2013 ya estén listas cintas como La Reina, sobre el cartel de Cali; El sargento Matacho, sobre la época de la violencia bipartidista; El azul del cielo, sobre secuestros, y Pescador, sobre cargamentos de cocaína.

El cine en Colombia es una industria de 115 años que no termina de comprenderse. A diferencia de la televisión, que llegó al país con 20 años de retraso, el cine fue un invento que aterrizó en Colombia dos años después de ser presentado por los hermanos Lumiére en París en 1895. Le tomó consolidarse más de 40 años debido a las guerras de principio del siglo y al cierre de los únicos laboratorios de películas en la década de los treinta.

En los años sesenta y setenta creció como industria gracias al trabajo de personajes como Carlos Mayolo, Hernando Guerrero, Luis Ospina y Andrés Caicedo que, con la ayuda del primer fondo del cine Focine (1979-1993), iniciaron la exploración de relatos colombianos. Desde ese momento se hablaba del cine de la “pornomiseria”, y del cine de comedia con las cintas de Gustavo Nieto Roa, como Esposos en vacaciones (1978) y El taxista millonario (1979).

El cierre de Focine en 1993 estancó el desarrollo cinematográfico en Colombia por 10 años, en los que no hubo incentivos para la producción nacional. En 2003 se aprobó la Ley de Cine (Ley 814 de 2003, y su nueva versión, Ley 1556 de 2012), con el fin de despertar una industria que había sorprendido con películas como Golpe de estadio (1998), La vendedora de rosas (1998) y Soplo de vida (2000). Desde entonces, nuevos productores son apoyados por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico que coordina el Ministerio de Cultura y que en su catálogo de 2012 tiene listados 68 largometrajes.

Hoy, cuando se puede hablar del momento dorado del cine nacional, todavía son muy parcas las respuestas del público. En Colombia hay dos categorías de cine que no existen en otro país: el cine arte y el cine colombiano. Como si se tratara de géneros cinematográficos como el drama, la comedia, el suspenso o el thriller, las salas de cine y las tiendas de distribución categorizan el cine que no es de Hollywood bajo la etiqueta de cine arte (con un aire de incomprensión y complejidad) y al cine colombiano como... cine colombiano.

Nunca una película colombiana ha logrado superar los dos millones de boletas vendidas. Este año, cuando se estrenaron al menos dos cintas nacionales por mes, cabe preguntarse si hay audiencia para tantas producciones. Y pensar si, antes de elevar la producción nacional a punta de la distribución de recursos, falta hacer una reflexión colectiva sobre el sentido del séptimo arte en el país y la necesidad de descubrir que la cultura y el entretenimiento no son exclusivos de Hollywood. Es eso o seguir haciendo películas que sólo sean aplaudidas en festivales fuera del país.

 

Por: María Paula Martínez
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Luis.dark

Jue, 11/15/2012 - 17:07
Muchos de los comentarios adolecen de profundo desconocimiento del cine colombiano actual. Creer que hoy en día Trompetero y Garcia son los únicos que hacen peliculas o que las unicas historias están relacionadas con narcos y putas, sólo da cuenta de que los que creen esto las únicas peliculas que han visto han sido esas y por ello hacen semejante aseveración. Ahora, hablar sobre buen cine en términos de audiencias es un tanto complicado en la medida que el nivel cultural de la población no es homogeneo, es decir, no hay una sola lectura sobre cine y su funcionalidad. Acusar de "mediocre", "poco creativo", "brillante" o "innovador", en este caso en particular, sólo habla del nivel de satisfacción que una persona tiene sobre las espectativas que se hace sobre una producción.
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Luis.dark

Jue, 11/15/2012 - 17:17
Así bien , ¿Desde que referente definimos que algo es bueno o malo?¿en relación con qué? ¿según nuestra costumbre, nuestra historia, nuestra cultura, a qué debería responder el cine?
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Winchester73

Mie, 11/14/2012 - 20:06
Me temo que la problemática que acusa la baja asistencia para ver las películas colombianas proviene también de la exigua capacidad de la crítica colombiana para analizar la nueva tendencia del cine colombiano, ya que solo aciertan a dar parte de la 'pesadez' de aquella narrativa que no logran descifrar (Todos tus muertos, La sirga, Chocó, La Playa D.C.). Por ejemplo, nunca comprendieron la relación del ritmo y de tempo en los planos de Porfirio (2011) con la condición física de su protagonista o la ausencia de profundidad de campo en La Playa DC (2012). El papel de la crítica es ofrecer puntos de análisis y ubicar al espectador correctamente para incentivarlo a ver esa otra faceta que afortunadamente ha comenzado a mostrar el cine colombiano.
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Luis.dark

Jue, 11/15/2012 - 17:09
Exactamente es lo que pasa.
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elbarranquillero

Mie, 11/14/2012 - 10:19
Bueno los que "apoyan" que vayan a ver "El paseo 2". PUNTO FINAL.
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Erasmo

Mar, 11/13/2012 - 19:43
Pretender demostrar que "a los colombianos no nos gusta el cine" simplemente porque hay pocas entradas en taquilla es un error irremediable. Habría que hacerse realmente la pregunta ¿porqué hay pocas entradas a los cines en Colombia? Y luego buscar la respuesta entre tanta cosa... sabemos que a la gente le gustan las telenovelas pero no entendemos porqué no van a cine, maxime si reconocemos que las películas colombianas son como versiones reducidas de telenovelas. ¿Qué se puede decir por ejemplo sobre los horarios de asistencia a cine? ¿Sobre la edad del público? ¿Sobre las profesiones? ¿Porqué un obrero que sale de su trabajo a las 10 pm no iría a cine a las 9 pm? ¿Puede alguien que vive en Ciudad Bolivar ir a cine en Chapinero un martes? ¿Qué bus coge y cuánto tiempo le toma? ..........
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Erasmo

Mar, 11/13/2012 - 19:54
Eco : se va a cine cuando las películas no parecen telenovelas y cuando se tiene tiempo libre y cuando hay medios de transporte que facilitan la ida y la vuelta y cuando se puede pagar, eso entre otras tantas cosas. Sin un estudio serio sobre públicos, no puede haber artículos de prensa serios sobre los públicos de cine, sino juicios deprimentes de tipo "en Colombia no hay... no somos... no queremos... no nos gusta". Qué pasaría si dijeramos... qué desilusión... en Colombia no hay periodismo cultural, sino únicamente una manada de nostálgicos que hubieran querido crecer en París y morir en Nueva York, para inventarse algo llamado la colombianidad y luego describirla con lujo de detalles.
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maomoralesr

Mar, 11/13/2012 - 18:01
vean sofia y el terco y despues hablen
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Ella Carolina

Mar, 11/13/2012 - 07:58
Es una reflexión muy sensata que apunta, más que a una crítica de la actitud estatal o del cine colombiano en si, a una redefinición de nuestra necesidad en torno a la cinematografía y a dejar de creer en el cuento mal vendido de "industria de cine colombiano" que no existe ni existirá simplemente por que esta naciendo justo cuando la epidemia tecnológica de la proyección casera y la distribución a través de la WEB, son los nuevos usos y modos de aproximarse al cine... llegamos tarde y moriremos en el intento a menos que comencemos a pensarnos de otra forma en el quehacer cinematográfico. Y aquí, si se hace indispensable un estado más visionario y menos nostálgico (por no decir retrógrado) en el asunto de la cultura.
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CamNYC

Lun, 11/12/2012 - 17:32
Les puedo decir que los comentarios que piden acabar con los fondos del cine en colombia nacen de la absoluta ignorancia 1. El fondo no le producira ingresos al gobierno, pero crea EMPLEO. Una produccion promedio utiliza entre 200 y 300 personas. estas personas pagan impuestos, mantienen a sus familias, y en general ayudan a mover el mercado laboral. Bajo esta perspectiva, al gobierno colombiano le va mejor reinvirtiendo dineros en produccion de cine, asi recauda impuestos y genera empleo. Ya saben lo que le pasa a esa plata si la dejan a un politico para que la invierta en cultura. En EEUU los incentivos se dan como reduccion de impuestos en ciertas ciudades para promover el empleo.
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CamNYC

Lun, 11/12/2012 - 17:42
Una ciudad como Nueva York tiene mas de 100mil empleados en el cine y la TV, y no cobra impuestos a las productoras. este modelo ha sido muy exitoso y adoptado en otros estados. 2. Yo entiendo que el fondo gubernamental solo se puede asignar una sola vez a una persona o compania. O sea que el gobierno le da plata a ud para que demuestre su talento, y asi ud pueda recaudar fondos de inversionistas privados para sus proyectos futuros. a la rosca, que es inevitable en los circulos artisiticos de todo el mundo, se le intenta poner una limitante con la ley. El articulo deja ver claramente que el problema aca no es del marco legal para la produccion de peliculas. Es de decisiones creativas, ejecutivas y de estudios de mercado mal hechos. Les dejo mi aporte como un empleado del cine en losEEUU
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Yesoss

Lun, 11/12/2012 - 14:24
Deje de asistir a presentaciones de cine colombiano porque siempre manejan la misma temática: narcos, prostitutas, sicarios, asesinatos y vocabulario muy vulgar. Después de asistir a una de estas películas se queda con una sensación muy desagradable, la cual es la misma sensación de ver un noticiero colombiano. Son películas sin creatividad o iniciativas, solo hacen copiar historias de la realidad colombiana buscando explotar el morbo de la gente.
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elbarranquillero

Mar, 11/13/2012 - 11:49
Los postulados sólo pueden durar diez años? mmm
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Ella Carolina

Mar, 11/13/2012 - 08:00
Eso quiere decir que no ve cine colombiano hace más de diez años... tiempo suficiente para que cualquier concepto o postulado pierda vigencia, en parte, esto es lo que nos afecta, tanta ignorancia mal administrada.
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Arkero

Lun, 11/12/2012 - 14:04
¿Alguno de los comentaristas leyó la nota? Porque sus excusas son abordadas al interior del artículo, y refutadas inmediatamente. Así que no salgan con que no ven cine colombiano porque es sobre narcos. Porque tampoco lo ven cuando no es sobre eso.
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_sopita_kuyt_

Lun, 11/12/2012 - 14:39
refutadas?? pero si el articulo le da la razon a ese argumento, una de las principales razones para la indeferencia a nuestro cine es la falta de variedad, todo gira alrededor de narcos y comedia simplona y que hay de distinto?? el intento mediocre de terror con El Paramo(2011)?? o el intento de pelicula de intriga y misterio como la lectora(2012)?? no hay pa' mas o no hay talento para escribir guiones buenos e interesantes o como todo en este pais la rosca nos tiene jodidos inclusive a nuestra industria cinematografica en donde solo le prestan atencion a "ideotas" de garcia, trompetero y sus amigos, cada vez que leo que El Paseo(2010) la cual para mi y mucho otros es la peor pelicula de comedia que he visto en la vida es la peli mas taquillera de nuestro cine me dan escalofrios.
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SUCONCIENCIA

Lun, 11/12/2012 - 13:54
la verdad es que la mentalidad de los libretistas colombianos esta en CERO. es increible que se hagan peliculas tan estupidas como "MI GENTE LINDA MI GENTE BELLA" que cursileria, sera que en colombia no se pueden hacer peliculas de terror? suspenso? siempre las mismas peliculas mediocres de narco y comedias tontas, nos quedamos estancados como los del monton, cuando los libretistas como el petardo de DAGO GARCIA se de cuenta que esas peliculas tontas de comedia que hacen en colombia esta afectando el cine colombiano y que hay que ser originales a la hora de hacer peliculas, entonces el cine colombiano llegaria a verse con otros ojos, una pelicula que me parecio buena fue "la cara oculta" el director un caleño afortunamente no fue hecha por dago garcia que se tira todo.
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elbarranquillero

Lun, 11/12/2012 - 12:56
Hay películas comerciales como "mentiroso mentiroso" cuyo único argumento es: Un abogado no puede decir mentiras durante un día. Y ya, ahí tienes tu comedia exitosa. Sin tanta problemática de corrupción, narcos, traiciones truculencias, sangre, etc. En "los niños del cielo" la problemática es: a un niño de una familia muy pobre, se le pierde un zapato de su uniforme esolar. hay que pensarla un poco más y no escudarse en el morbo de siempre que funciona en las telenovelas que ya son un asco.
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elbarranquillero

Mar, 11/13/2012 - 11:48
Ella carolina, me refiero a que la SIMPLICIDAD en un argumento pude ser una solución muy inteligente para una película. A veces uno ve películas colombianas y ni se sabe de qué se trataban. Son skecthes amarrados uno detrás de otro a la fuerza en caso de la comedia. Y en otros la consabida pornomiseria.
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Ella Carolina

Mar, 11/13/2012 - 08:03
Le parece poco toda la basura cinematográfica de Dago Garcia ... si algo tiene nuestro cine y de hecho el más taquillero es justo una sobrecarga de banalidad y cursilería..
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door79

Lun, 11/12/2012 - 12:45
el cine colombiano es predecible, flojo y con pésimos finales siempre, como "la sociedad del semáforo"..y ni hablar de nuestros pésimos actores que nunca crean el personaje.
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MarioCol

Lun, 11/12/2012 - 12:36
En cuanto al cine Colombiano no lo veo porque para ver traquetos, prepagos y sicarios y dos horas de hijueputazos y vulgaridad mejor me voy a dar una vuelta a San Andresito.
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elbarranquillero

Lun, 11/12/2012 - 12:22
hace dos semanas escuché en la W una entrevista a los realizadores de una película neva colombiana de suspenso. la pregunta del periodista lo resume todo : "Bueno, cuéntale a nuestros oyentes POR QUÉ hay que ir a ver esta película." Ya basta de caridad de sentirse inferior, si no hay los recursos de billete, entonces la fuerza tendrá que estar en las actuaciones, o en la narrativa, o en la edición. pero si la película es floja, por muy colombiana que sea, uno no la va a apoyar.
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vicentochoa

Lun, 11/12/2012 - 12:16
El cine colombiano es asqueroso... que falta de talento, de creatividad, de efectos... que cosa tan simple... todas esas películas parecen trabajitos de semestre de alguna facultad de comunicación
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elbarranquillero

Lun, 11/12/2012 - 12:11
Yo creo que el gran problema invisible es estar todo el tiempo cargando el estigma de que es cine "colombiano". Los directores y productores deberían simplemente concentrarse en hacer de su película la mejor, sea cual fuere el género e invitarnos así: vayan a ve runa muy buena película, no pregunten de dónde, no importa, sólo véanla. Pero ese tema cacareado "apoya nuestro cine, que la industria está creciendo, creer en lo nuestro hay que quererlo, que por favor que te lo ruego..." eso ya indispone.
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ZATZA

Lun, 11/12/2012 - 12:03
Creo que la mayoría estamos hasta la coronilla con el cine colombiano que muestra la "realidad". Que se volvió monotemático, en el cual, la parte creativa no aparece. Basureros visuales...narcobasureros ?
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hectorlamondat

Lun, 11/12/2012 - 11:58
Lo mejor es leer los comentarios. TODOS tiene argumentos serios que explican, mejor que la periodista, lo que pasa con el cine colombiano.
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Alkatras

Lun, 11/12/2012 - 11:55
Personalmente defiendo la buena calidad PROFESIONAL de nuestros actores colombianos e inclusive la calidad de la producción de las películas; lo MAMON es que siempre son temas sobre el hampa, violencia, capos, etc., etc. La verdad que esa es nuestra cultura, de la que ya estamos hastiados de vivir, para pasar a ver nuestra situación en los celuloides. No creo que la gente haya dejado de ver películas o cine, por el contrario, hoy en día se invita o nos invitan a ver una película y tomar un aperitivo, pero en la casa de quien corresponda. La verdad, se debe replantear los temas, caso contrario el cine en Colombia está quedando en el montón, nada especial lo caracteriza; quizás en otra época, lo del hampa fue interesante, pero ya está muy desgastado por todos los medios. No es fácil.
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Sudakalibre

Lun, 11/12/2012 - 11:50
Una corrección, Maria Paula Martinez. La película 'El Cartel de los Sapos, no va para los premios Oscar en febrero, sino para enero que es cuando se anuncian las cinco candidaturas a mejor película extranjera. Dicha pelicula esta entre 70 filmes de todo el mundo
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oncemorewithfeeling

Lun, 11/12/2012 - 11:18
yo no entiendo por que la gente llora por el precio del cine en colombia, de los paises a los que he ido aqui es donde es mas barato ir a cine. ahora bien el cine colombiano es malo, seguramente para las estupidas peliculas decembrinas de dago garcia hay publico pero la realidad es que las peliculas sobre la "realidad" colombiana (narcotrafico y violencia) aburren y las comedias que caricaturizan a los colombianos hasta ofensivas son.

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