El músico tenía 52 años

Chris Cornell, un poeta entre sombras

Con su muerte, el vocalista de las bandas Soundgarden, Audioslave y Temple of the Dog deja un enorme legado musical. Figura en los años 90 con el movimiento grunge, supo mantenerse vigente con una aplaudida carrera hasta el final de sus días.

Christopher John Boyle, más conocido como Chris Cornell, nació en Seattle (Estados Unidos) el 20 de julio de 1964. AFP

La fría noche del domingo 4 de diciembre, Chris Cornell ofreció una concurrida actuación en Bogotá, como parte del festival Almax. Acompañado por su guitarra, el cantante presentó emotivas canciones, como Like a Stone, Black Hole Sun o Fell on Black Days, piezas que tuvieron un tratamiento especial al ser interpretadas de forma acústica. Una oportunidad extraordinaria para apreciar su trayectoria en la que rock duro, cautivantes melodías y cierta nostalgia convivían.

Cornell fue encontrado muerto en su habitación de hotel la noche del miércoles, tras suicidarse. Poco antes se encontraba en el escenario con Soundgarden, el flamante cuarteto venido de la ciudad de Seattle que impuso su nombre entre los fundamentales del rock alternativo. El cantante no había dado muestras de querer atentar contra su vida. Su esposa, Vicky Karayiannis, indicó que no atravesaba por ninguna depresión y, por el contrario, se encontraba muy entusiasmado por la actual gira y sus proyectos individuales.

En 1984, Cornell se unió a una banda de rock interesada en la densidad y la distorsión propias de los británicos Black Sabbath. Eran épocas en que la radio estadounidense se encontraba dominada por artistas como Bon Jovi o Michael Jackson. Sin embargo, Soundgarden lograría pulir su sonido y establecerse más allá de un circuito local. La banda publicó dos trabajos discográficos a finales de los ochenta, pero el real impacto llegó en 1991, con las emisoras universitarias programando a artistas como Nirvana y Alice in Chains.(Lea:  murió el miércoles después de actuar en el Fox Theater de Detroit).

La canción Black Hole Sun, y más precisamente su psicodélico videoclip, conquistaron a MTV, canal de música por cable que lo mantuvo en alta rotación. La potencia de Soundgarden, donde la garganta de Cornell era un elemento clave, los catapultó como acto protagonista en arenas y coliseos de Europa y Norteamérica. No obstante, para 1997 la agrupación se disolvió, dejando un gran vacío entre aquellos que también por ese entonces habían visto morir a Kurt Cobain, también por suicidio.

Euforia en la mañana

En solitario, Cornell pudo desenvolverse de una forma más ecléctica, teniendo la oportunidad de explorar el folk, las baladas e incluso el pop bailable. Su esencia se encontraba en el apartado lírico, con un sello más que reconocible por la belleza en los arreglos de varias de sus composiciones. El álbum Euphoria Morning, de 1999, dejó en claro su capacidad para reinventarse y convencer a un público ajeno al de Soundgarden. 

El nuevo milenio le daría la oportunidad de sumarse al supergrupo Audioslave, que compartía con los integrantes de Rage Against the Machine. Desde el anuncio, la banda llamó el interés de la prensa y, por supuesto, de los seguidores que acumulaban en todo el mundo. Fueron tres los discos que pudieron lanzar, en un período en que Cornell debió internarse en rehabilitación dados sus problemas con la droga y el alcohol. A pesar de las multimillonarias ventas que lograron en conjunto, seis años después se disgregaron, con los integrantes reunificando sus antiguas bandas.

La partida de íconos del movimiento del rock alternativo en trágicas situaciones parece una maldita constante: Layne Staley, Scott Weiland, Jeff Buckley y el ya mencionado Kurt Cobain así lo indican. Al margen queda un tesoro de canciones y momentos para varias generaciones.(Leer Kurt Cobain estaría cumpliendo 50 años).

Esa musculosa voz capaz de elevar versos inolvidables entre briosos acordes no será olvidada pronto. Un músico y poeta que brilló con luz propia entre las sombras.