Cien años de La Cumparsita

La Cumparsita es un tango emblemático para Uruguay, primero, porque tiene una manera intrínseca del autor para hablar del país, y segundo, porque miles de personas aún cantan la canción como la primera vez que la escucharon en el café La Confitería Giraldo.

Imagen de la partitura de La cumparsita, compuesto por Gerardo Matos Rodríguez.

 

Cuando los humanos se relevan de su situación en el mundo y buscan, sin ninguna excusa, la fuerza que los lleve a escudriñar alternativas diferentes ante la manera de vivir, salen sin ningún escrúpulo las manifestaciones de hacer catarsis y a esto, en la mayoría de casos, se le denomina arte.

En 1917, en Uruguay, el compositor Gerardo Matos Rodríguez crea unas letras como forma de manifestar lo que pasa en su país. Posteriormente, la canción más popular para ese entonces, convertida en tango, fue tocada en la Confitería Giraldo. 

El café suscitaba un espacio para pensar los diferentes cambios en el país a raíz de lo que se iba logrando paulatinamente con un estado centralista, la organización que se estaba permitiendo para la clase media y las nuevas maneras de vivir en sociedad con los movimientos migratorios, que hasta ahora estaban cogiendo fuerza en el país. En esta nueva década grandes fuerzas intelectuales salen a flote con la necesidad de buscar un cambio en su país, que, a lo largo, buscan cambiar el mundo… por lo menos el propio.

Con la manifestación de su instinto, Gerardo Matos parece hablarle a un país que pasa por diferentes momentos, pero que, en medio de su dolor y reclamo, denota un inmenso amor por lo que puede ser una patria que exilia sin pedirlo, que ama sin buscarlo y que sin duda crea una vaga necesidad de ella, mencionándolo así: “Si supieras que aún dentro de mi alma conservo aquel cariño que tuve para ti, quién sabe si supieras que nunca te he olvidado, volviendo a tu pasado…te acordarás de mí”.

Cuando el compositor creía haber terminado con su obra, tardó un tiempo en escoger su nombre, y todo se vuelve más difícil para él, porque a la hora de escribir la canción, varios jóvenes de la Federación de Estudiantes de Uruguay la utilizan para recoger fondos y la empiezan a cantar en varios cafés, lo que los hace, o es lo que piensan, acreedores de la obra de Gerardo Matos. Adicionalmente, en muchas de las historias que se cuentan sobre esto, se dice que un cantante de la época, Pascual  Contursi, que acostumbraba a cambiarle el nombre a diferentes canciones, le puso “Si supieras”, lo que años más tarde siguió siendo un dolor de cabeza para Matos, pues su canción cada vez se fue volviendo más famosa, e incluso fue grabada por Carlos Gardel, aunque no tuviera un nombre oficial. 

El mito del nombre se le debe a un actor que solía ir a la confitería Giraldo. Según él, 'La cumparsita' era una marcha de la federación de estudiantes, y por eso el tango empezó a llamrase así. Hoy, después de 100 años de escuchar este himno, miles de personas se reunieron en el Auditorio Nacional de Uruguay para volver a sentir en sus oídos lo que reclamaban de nuevo las letras de Matos Rodríguez, que, a la final, no sólo era de un solo hombre, sino el clamor, incluso, de los que asistieron a escucharlo la primera vez en la confitería Giraldo.