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Cultura 5 Ago 2014 - 11:20 pm

Una pintura que se mueve entre el paisajismo y el arte abstracto

Entre capas de color

Hasta el 29 de agosto la bogotana María Isabel Salazar exhibe en Bogotá parte de la muestra que estará en octubre en el Louvre de París.

Por: Sara Malagón Llano
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‘Calidez’ (2010), uno de los cuadros que se expondrá en el Museo del Louvre. / Cortesía

La exposición en Bogotá (Club de Banqueros, calle 72 Nº 7-64) se compone de veinte cuadros, los más recientes de la artista. Algunos de ellos viajarán a París y estarán expuestos, junto a los de otros nueve artistas del mundo, el 25 y el 26 de octubre en el Art Shopping del Carrousel del Louvre, bajo la famosa pirámide de cristal. “Allí se me han asignado tres metros cuadrados y como cortesía recibiré un catálogo individual y personalizado, impreso por ellos”.

La invitación a exponer en el Museo del Louvre llegó casi por casualidad, gracias a una exposición en la que participó en el Museum of the Americas de Miami, donde fue galardonada con mención de honor por su pintura Desnudo. Recibió entonces una carta de unos expertos en arte que decían haber estudiado artistas alrededor del mundo y que ella, así como otros nueve artistas, había sido seleccionada para exponer en el Art Shopping. Hablamos con Salazar y esto fue lo que nos dijo acerca del arte y de su arte.

 ¿Cómo ha sido su experiencia o su relación con la pintura?

Soy psicóloga, pero llevo muchos años pintando. Me he concentrado en ir aprendiendo del oficio mismo de la pintura, experimentando con las transparencias. Una de las características de mi pintura son las transparencias que se dan con el color. Si pones un naranja sobre un morado se te ensucia el color. Entonces lo que hago es pintar primero el violeta, dejo secar y cuando está seco hecho una veladura de naranja. Así al final se ven planos, una pintura en varias dimensiones, profundidad.

Intento reflejar la belleza, esa es mi preocupación. Todos mis cuadros tienen ese fondo y pretenden hacer ver más allá. A través de las capas y de la representación de lo natural intento producir sentimientos positivos en el espectador. Paz, alegría, tranquilidad. Me encanta pintar porque cuando lo hago me salgo de la realidad, me olvido de los problemas cotidianos, y porque me encantan los colores. La pintura para mí es una forma de expresión, y me gustaría que el efecto siempre fuera que las personas también miraran dentro de ellas mismas.

¿Hay una correspondencia entre los colores que usa y los conceptos que quiere expresar, que en varios casos son los títulos de sus cuadros?

Sí. Me encanta pintar blancos, porque tienen una profundidad especial. Los colores son algo maravilloso, tienen mucho potencial, mucha magia. A través del color se expresan y se sienten muchas cosas. A través del color uno sí manda un mensaje y produce una emoción correspondiente.

¿Qué va a exponer en París?

Tengo escogidas cinco obras, entre ellas una que representa una especie de mar muy azul sin olas que evoca fuerza, poder. Tiene verdes, azules y un blanco vertical. También expondré Desnudo, que es el resultado de un experimento en una panadería. Fuimos siete pintoras, y todo el que llegaba a comprar pan nos veía trabajando en nuestros cuadros. La idea era mostrar que el arte no se limita a los museos y que en realidad está en todas partes, así no surja siempre de manera tan explícita como en esa ocasión. Pintamos para la gente y entre la gente esa vez. Se quedaban observando las pinturas y el proceso de creación: cómo usábamos los pinceles, cómo aplicábamos los colores, mientras una modelo posaba en la mitad. Otro de los cuadros que va al Louvre es de unas montañas blancas que se pierden a lo lejos, entre las capas. Allí se ve la profundidad de la que te hablaba.

El arte para mí es una dimensión que no permite que la tierra se hunda, eleva al ser humano a otras dimensiones. En la cotidianidad uno se pierde en los problemas y en las nimiedades de siempre, y se le olvida mirar hacia arriba. Con estos cuadros, creo yo, uno vuelve a mirar hacia arriba.

En sus obras parece reflejarse una preocupación por representar la naturaleza no tan literalmente. Las pinturas se mueven entre lo abstracto y lo figurativo, y remiten a conceptos a través de formas y colores. ¿Qué tan fuerte es la correspondencia entre el arte y la naturaleza para usted?

Es muy fuerte. Para mí es esencial la naturaleza. Cada atardecer dice algo y las nubes van cambiando siempre. Los colores y los espacios, el agua y el mar, todo siempre dice algo. Además, la naturaleza es hermosa. ¿A quién no le gusta un bello paisaje, una puesta de sol? En los cuadros se alcanza a ver el mar, se alcanzan a ver las montañas, pero esas formas no lo son todo en las pinturas. Las capas de color también se convierten en formas en sí mismas.

Usa muchos tonos pasteles, capas de pintura sutiles, veladuras, como usted las llama. Pero en el centro de muchos de sus cuadros hay una pincelada o un brochazo final de color, contundente, casi agresivo, y más oscuro. ¿A qué responde?

Siento que si no lo hiciera los cuadros se verían débiles, y a mí me gusta que las pinturas tengan fuerza y poder. Ese espatulazo final es decisivo, arriesgado. Le da firmeza a la pintura en su totalidad. Es el toque final.

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