Este es un capítulo del libro “50 reflexiones para ser feliz”

Fragmento del ejemplar de Ediciones B, del escritor y conferencista Schneur Zalman Ben-Chaim, una recopilación de mensajes transformadores que buscan motivar al lector para que enfrente situaciones cotidianas y desarrolle su potencial.

Portada del libro "50 reflexiones para ser feliz", de Zalman-Ben Chaim.

Dieta emocional

De un tiempo para acá parece estar muy de moda ejercitarse, fortalecer el cuerpo y, con todo esto, hacer diferentes tipos de dietas, entendiendo que debe existir un balance entre lo interno y externo, lo cual es bastante bueno ya que definitivamente este tipo de cambios conducen a una mejora sustancial en la calidad de vida, obvio, llevado a cabo con conocimiento de causa y límites que no conduzcan a comportamientos obsesivos que puedan poner en riesgo la vida de quienes asumen estas prácticas.

Pero, con todo esto, me causa curiosidad que muchas personas buscan cuidar su estado físico y su salud, entendiendo aquel balance que mencioné, pero se quedan en lo más superficial del tema e ignoran que el balance más importante está centrado en lo que sentimos y en cómo lo canalizamos para que esto se refleje en nuestro exterior y permita generar verdaderos cambios.

Por eso me quise dar a la tarea de pensar en una dieta que sirviera para poder poner en forma nuestras emociones y permita que vivamos verdaderamente mejor.

Vale aclarar que la he practicado y compartido con algunas de las personas que toman sesiones de koaching conmigo, y los resultados son bastante buenos.

Para empezar el día de la mejor manera con algo que realmente nos nutra y nos llene de energía, es clave una buena dosis de gratitud.

Cuando nos acostumbramos a agradecer, empezamos a valorar aún más todo lo que recibimos y lo que llega a nuestra vida, sea bueno o mejor, ya que agradecer nos ayuda a entender que todo (sí, ¡todo!) es para bien.

El mayor problema que se busca combatir con una dieta es cómo nos afecta lo que entra a nuestro sistema; para esto, alejarnos de las personas que solo vienen con habladurías y chismes es clave, así como de aquellos que solo tienen quejas o quieren cargarte de odios y rencor.

Perdonar y pedir perdón es clave a la hora de perder peso, dejar lo que pasó en el pasado y entregarnos al presente, permitirá que podamos vivir mejor.

Y si el problema es controlar lo que entra a nuestro sistema, dejar de esperar recibir siempre algo y empezar a dar a los demás, es clave: la bondad, calidez y generosidad siempre suman.

Todo lo que nos hace felices nos permite vivir mejor, aquello que nos quita tranquilidad y nos llena de estrés no es natural para nosotros y no debe tener espacio en nuestra vida.

Otro ingrediente clave para una sana, pero sobre todo efectiva dieta emocional, es eliminar los “peros” de nuestro vocabulario. Para algunos puede parecer muy simple suprimir una pequeña palabra de su vocabulario, pero no es tan sencillo.

Cada vez que contestamos con un “pero”, estamos etiquetando aquello de lo que hablamos o la situación que vivimos, anteponiendo una crítica que habitualmente es negativa, y para dar fuerza a nuestro argumento, es común hacer énfasis en ese aspecto que nos resulta negativo. Eliminar de nuestro vocabulario, al menos por un tiempo, cada “pero” que decimos, nos empujará a plantear de otra manera aquello que queremos decir, una sin duda mucho más propositiva y menos negativa.

Unos de mis ingredientes favoritos para una dieta emocional exitosa llegan al final del día, justo cuando los últimos rayos de luz se llenan de colores y el cielo se transforma poco a poco para dar paso a la noche. Hablo de una mezcla de silencio y de contemplación

Tomar un breve instante del día para disfrutar de las maravillas que nos rodean, de los pequeños grandes milagros que sumados dan forma y contexto a nuestra vida mientras disfrutamos de un poco de silencio, permite que pongamos todo en perspectiva, ayudándonos a calmar la mente para luego enfocarla en lo que requiera nuestra energía y atención; permite que le demos un respiro a nuestra existencia para poder estar más claros y tomar el control —en ese preciso instante— de lo que pensamos, sentimos y vivimos.

Algo que nunca sobra y siempre desintoxica, es tratar de controlar el ego, dejar de lado ese afán por alimentar nuestra vanidad y reconocimiento con lo que hacemos y mejor enfocarnos en hacer las cosas cada vez mejor, y claro, tragarnos nuestro orgullo cuando sea necesario no engorda, pero sí engrandece el alma.

También están los pequeños detalles, como un saludo amable, una sonrisa, ser cordial con aquellos con quienes interactúas, o simplemente darle tu plena atención a la persona con quien hablas y dejar unos segundos de lado tu teléfono móvil. Estos actos que para ti pueden ser pequeños, logran transformaciones impresionantes en lo que eres y en lo que es tu alrededor.

El día debe terminar como empezó, con una gran dosis de gratitud para poner en una balanza todo lo que vivimos, y darle, en su justa medida, la importancia que se merece a cada emoción y situación, sin quedarnos enfrascados en esos círculos viciosos que nos impiden avanzar.

Una mejor vida no empieza cada año nuevo, luego de un cumpleaños o después de un ritual mágico; una mejor vida empieza con una decisión de cambio, y eso es algo que solo puedes hacer tú.

¿Estás listo?