• Decir que los muiscas eran un pueblo con un mundo espiritual particular no resulta algo novedoso.

    Fuente: David Campuzano / El Espectador

  • Tampoco lo es hablar de cómo esta visión se expresaba, además de en ritos y acciones, a través de objetos. Argumentar que estas piezas pueden ser atribuidas a un artista en particular, bueno, esto parece ser algo nuevo.

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  • Esta es una de las premisas sobre las que descansa la exposición Historias de ofrendas muiscas, que actualmente se exhibe en el Museo del Oro, en Bogotá.

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  • En ella se exponen piezas fabricadas por 15 orfebres cuya identidad, sin nombre ni apellido, descansa sobre el trabajo mismo; algo así como reconocer una obra de Picasso por el trazo del pincel, sólo que en este caso se trata de artefactos de orfebrería en su mayoría provenientes de los días anteriores a la llegada de los españoles.

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  • La investigación abre la puerta para considerar algo así como el trabajo de autor en la construcción de los objetos ceremoniales de los muiscas, una noción al parecer inexplorada hasta hoy.

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  • La exposición muestra, además del trabajo particular de cada orfebre, la composición de las piezas realizadas para las ofrendas, pues la constitución química de los artefactos varía dependiendo del tipo de ofrenda a realizarse.

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  • Esto, de acuerdo con María Alicia Uribe, directora del museo y quien estuvo a cargo de la investigación, implica que los muiscas utilizaban una especie de manual, de código, para la construcción de las piezas rituales.

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  • Estos parámetros se expresan en la cantidad de metales como oro, plata y cobre de cada artefacto.

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  • Ambos hallazgos, la identificación de un trabajo de autor y las reglas para elaborar las piezas, ayudan a entender hasta dónde pudo haber llegado el avance de esta cultura.

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  • El tesoro está en los detalles. Las piezas de orfebrería de la muestra apenas tienen unos centímetros de ancho, unos pocos más de largo.

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  • No es un asunto de tamaño, sino de cuidado.

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  • Apreciar el fino trabajo de un orfebre cuyo trazo define los rasgos de sus objetos en una escala apenas perceptible: un bebé en brazos de su madre es una figura realizada con hilos de apenas un tercio de milímetro de grosor. Todo hecho sin herramientas de precisión o cualquier semejanza con un método moderno de diseño y fundición.

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  • Ciertamente hay algo mágico al examinar las piezas como vehículos espirituales, entender el objeto como engranaje fundamental en la maquinaria que permite la sucesión de los días.

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  • La exposición honra esta visión y, desde la tecnología, explica cuáles son los mecanismos ocultos detrás del oficio de cada orfebre.

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  • Esta información está dispuesta en paneles al lado de las piezas, en los que se explica cuál es la composición de metales de cada objeto y los detalles que identifican la visión de autor de cada orfebre en cosas como el trazo de los sombreros, la forma de dibujar los ojos, el método utilizado a la hora de la fundición.

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  • La exposición estará abierta hasta el 21 de octubre.

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  • "Historias de ofrendas muiscas", exposición en el Museo del Oro de Bogotá.

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