Del 18 al 23 de mayo en la Universidad Nacional

John Cage, el piano preparado

Al compositor estadounidense se le realizará un homenaje que incluirá una poderosa sonorización del Museo de Arte, una ambientación de películas y un video-arte con personajes colombianos y extranjeros.

John Cage nació el 5 de septiembre de 1912 y murió el 12 de agosto de 1992. / Cortesía

El piano preparado no fue una excentricidad de John Cage, fue una urgencia. Su apoyo al desarrollo de la danza contemporánea contribuyó decididamente a que el compositor norteamericano, a quien se le realizará un homenaje en el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, gestara esta invasiva forma de interpretar el instrumento, alterando su sonido al ubicar sobre sus cuerdas, en sus macillos o en su caja de resonancia objetos diversos, unos más contundentes que otros.

En alguna oportunidad le solicitaron a John Cage que escribiera la música para una coreografía. Él aceptó y entregó una partitura para un conjunto de percusión. Unos días después, al visitar el lugar en el que se realizaría la presentación del montaje, se percató de que no había espacio para un ensamble y que el único instrumento que podía ejecutar su idea era un piano de cola. El estadounidense, asumiendo su rol innovador, adecuó la inmensa caja negra de madera a sus necesidades y la convirtió en un complejo ensamble percutivo.

John Cage, un incansable investigador de hongos y setas (lo que se conoce como micología), recurrió a su olfato investigativo y lo puso al servicio de las artes porque no solamente se dedicó a la música, sino también a la poesía y a la pintura.

Muchas veces reunió sus influencias para realizar propuestas interdisciplinarias y logró ese impacto casi exclusivo que lo ha ubicado en un lugar de culto dentro de los denominados compositores contemporáneos. Para ningún músico, crítico, intérprete o melómano ha pasado desapercibida su obra 4.33, cuya partitura indica que el ejecutante debe ubicarse frente al instrumento y mantenerse en silencio durante cuatro minutos y treintaitrés segundos.

Con esta pieza, considerada por algunos críticos como la más importante dentro de la amplia propuesta del autor estadounidense, demostró que el instrumento tiene un sonido propio y que sus vibraciones como cuerpo que ocupa un lugar en el planeta pueden ser amplificadas para conquistar el sentido auditivo del hombre. Su apuesta con 4.33 fue más allá, porque insinuó y demostró también que el silencio absoluto es una utopía porque todos los objetos tienen su propio sonido y más un elemento musical como el piano.

John Cage fue discípulo de artistas como Henry Cowell (1897-1965) y Arnold Schoenberg (1874-1951), pero ni sus más encumbrados maestros consiguieron lo que él propuso: hacer el registro de lo que, en término generales, se llama estado silente. Su obra 4.33, conformada por tres movimientos en los que el ejecutante no hace contacto con ninguna nota, aparece en su discografía y es, según los expertos en las manifestaciones del arte sonoro contemporáneo, una de las máximas evoluciones de su teoría sobre la música aleatoria, también llamada música controlada por azar.

Para el compositor era tan importante el momento de la gestación de una pieza, como las circunstancias que rodeaban su interpretación. Por eso insistía tanto en la labor activa del músico. Sus obras First construction in metal, Living room music, Credo in us, Fontana mix, Litany for the whale y Trio seven woodblocks, entre muchas otras creaciones, han sido los cimientos para la consolidación de la música académica contemporánea.

La relevancia de John Cage es tal que la sala del Museo de Arte de la Universidad Nacional, en Bogotá, se transformará por unos días en una caja preparada para darle cabida a las intencionalidades del músico estadounidense, uno de los responsables de postular los pilares de un pensamiento transformador de las artes al participar en procesos innovadores como los del grupo Fluxus, Joseph Beuys y Nam June Paik.

El homenaje, que se da a conocer con el nombre de La caja Cage, incluirá una poderosa sonorización del espacio, una ambientación de películas y video-arte de otros artistas, así como de sus escritos y poemas; sin olvidarse del libro-arte Silence. Además, la programación audiovisual abarca las propias experiencias cinematográficas de John Cage, realizadas junto a Henning Lohner, Don Gillespie, Frank Scheffer y Andrew Culver, y cobija también propuestas audiovisuales de artistas de vanguardia en el espectro de Norteamérica.

El tributo, inspirado y apoyado en el libro de las mutaciones I-Ching y el azar, cuenta con la interpretación en vivo de conocedores de la obra de John Cage y de quienes fueron sus colaboradores activos, como el compositor Joel Chadabe, quien trabajó junto a él la pieza Birdcage para banda magnética; y del violinista Irvine Arditti, para quien Cage compuso el Concierto para violín solo. También estará presente Haydee Schvartz, pianista argentina que realizó con Cage Europera 5 y quien mostrará cómo era el ritmo de trabajo de este genio.

Para festejar a John Cage (septiembre 5 de 1912-agosto 12 de 1992) no será necesario un minuto de silencio. Por ahora La caja Cage comienza a cumplir su misión y no es descabellado pensar en hacer una convocatoria masiva para que muchos artistas interpreten, al unísono eso sí, su 4.33.

“La caja Cage”. Del 18 al 23 de mayo en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, Carrera 45 n.° 26-85, Edificio León de Greiff (Bogotá).