“OK Computer” o el aviso del nuevo milenio

El tercer álbum de Radiohead marcó un antes y un después en su carrera y en la historia de la música. Se cumplen 20 años de cuando la tecnología del siglo XXI se fundió con el rock.

Al nombre del tercer álbum de Radiohead bien podría faltarle una coma entre “OK” y “Computer”, porque detrás de él estaban Thom Yorke y sus compañeros hablándole al siglo XXI y diciéndole “bienvenido”. De paso, le estaban dando el adiós al rock como todos lo conocían, pues el OK Computer fue eso: el fin del rock de los noventa.

El disco fue lanzado a mediados de 1997, entre mayo y julio, según el país, y había sido grabado un año antes, con una pausa para que los integrantes de Radiohead salieran de tour, abriendo conciertos para Alanis Morissette, quien estaba promocionando su Jagged Little Pill. Los ingleses tenían más o menos fresco el repertorio de The Bends, el segundo álbum, que fue adorado por la crítica.

De The Bends tocaron en vivo My Iron Lung —“Mi pulmón de acero”, como la máquina que, de hecho, existe—. La canción habla sobre el tedio de tocar una y otra vez Creep, de su primer trabajo, Pablo Honey, que, untado aún de un poco de grunge, básicamente los lanzó a la fama y los mantenía respirando como banda. “Esta es nuestra nueva canción, igual a la última” y “Estamos agradecidos por nuestro pulmón de acero”, decía.

Llegó enero del 97 y todavía le estaban dando los últimos toques a su nuevo álbum, en los estudios de Abbey Road, en Londres. Lo fundamental fue aventurarse y experimentar, en las letras y los sonidos, a partir de la tecnología. Fue empezar a fundir el rock con innovaciones electrónicas, una posición que quedaría definitivamente sentada con el siguiente álbum, Kid A, del 2000. Como dice el periodista musical Marc Hogan, OK Computer fue un manifiesto y sonaba al rock del futuro.

Se trató también de probar suerte hasta con el equipo humano. Fue la primera vez que trabajaron de lleno con Nigel Godrich, el sexto Radiohead, el miembro no oficial, con quien de ahí en adelante producirían todos los álbumes. El mismo que, junto con Yorke y Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers, formaría la banda Atoms for Peace.

En 1996 empezaron a tocar la que es quizá la obra maestra del OK Computer, Paranoid Android, el sencillo principal, que, con todo respeto, ha sido visto como el Bohemian Rhapsody de Radiohead. El video fue animado y tuvo como protagonista a Robin, un personaje creado por el ilustrador sueco Magnus Carlsson.

Robin pasa por una serie de eventos absurdos, desde meterse en una riña en una taberna, observada por los miembros de Radiohead, hasta ser talado del alumbrado público y salvado por un ángel con el que termina jugando ping pong. Uno de los “datos curiosos” alrededor del sencillo es que la sección apacible que antecede el final explosivo de la canción era originalmente 10 de minutos de piano.

El sonido del disco se alejó del componente acústico que caracterizó canciones como High and Dry, del segundo álbum. La identidad del OK Computer se construyó a punta de ecos, reverberaciones y efectos desde una Macintosh. Karma Police, como varias otras, termina con una distorsión de la que uno no sospecharía al comienzo. También hubo grabaciones espontáneas, de una sola toma, o a toda, en cinco horas, como Lucky, por petición de Brian Eno para un álbum de beneficencia.

Al igual que los trabajos anteriores de Radiohead, OK Computer logró estremecer, hacer sentir un hueco a la altura del diafragma y empinarle a uno los pelitos del antebrazo, pero por otras razones. Ya no por el desengaño y la rabia de los noventa, sino por la angustia y la ansiedad de la vida monótona en un nuevo milenio, de aturdirse con la tecnología hasta enloquecer o morir en el tráfico urbano. Hace dos décadas lo vieron venir.

Eran años monotemáticos. Björk, un par de meses después, estrenó Homogenic, y con él el video de All Is Full of Love, sobre dos robots enamorados. Era Björk besándose a sí misma gracias a la tecnología de los efectos especiales. En el cine proyectaban El quinto elemento, meses antes de que hasta los Backstreet Boys hablaran de lo mismo en Larger than Life, del cómo-llamarlo-de otra-manera Millennium.

Para quienes se han dedicado a reflexionar sobre el que consideran el álbum más importante de 1997, OK Computer nació en contradicción: gracias a la tecnología, pero en contravención de ella. También ha sido visto como la profecía de la aparición de servicios como Napster o el actual streaming, que han llevado a la industria y los artistas hasta el borde. Por el cumpleaños, Radiohead anunció una remasterización, OKNOTOK, que empezará a circular a finales de este mes y estará disponible en digital, disco compacto y vinilo. Vienen incluidas canciones como I Promise, interpretada por primera vez hace 21 años.

En el ADN del trabajo discográfico que anticipó el fin de los noventa —y muchas otras cosas— no hay duda del rastro de Miles Davis, de su álbum Bitches Brew y el arte de hacerlo a uno zambullir en una nota hasta el sobresalto. Davis y Radiohead tienen otra cosa en común. Por el valor histórico de su trabajo —del OK Computer, en el caso de los ingleses—, en la lista del National Recording Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, hoy ambos aguardan el fin del mundo. OK, Radiohead.

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