Debate: El periodismo del posconflicto, retos y desafíos

hace 1 hora

La oportunidad de dar las gracias

“Lateral”, una revista cultural que fue el puente entre España y América Latina durante once años.

Mihály Dés, el escritor, traductor y crítico que dirigió las 133 ediciones de la revista “Lateral”. / Cortesía
Mihály Dés, el escritor, traductor y crítico que dirigió las 133 ediciones de la revista “Lateral”. / Cortesía

Hoy, este espacio no es para un libro sino para una revista, la que introdujo voces nunca antes escuchadas, la que impulsó a muchos escritores desconocidos a seguir trabajando en sus textos, la referencia intelectual de una época. Lateral, una publicación que, durante once años, fue sobre todo una persona, Mihály Dés (Budapest, 1950), un señor alto, de pelo blanco y ojos claros, que muestra una sonrisa generosa. Escritor, traductor y crítico, dirigió las 133 ediciones de la revista, además de ser una especie de visionario del talento de nuevos escritores.

El pasado 27 de octubre, en Casa América de Catalunya y con la colaboración de la Librería Laie, se celebró un homenaje a Lateral, tras diez años de su cierre. La charla estuvo a cargo de los escritores Robert Juan-Cantavella, Jorge Carrión y Juan Villoro, y contó con la presencia de Mihály Dés. “Yo había leído a dos escritores húngaros y Mihály había leído a todos los latinoamericanos, a todos”, comentó Villoro (Ciudad de México, 1956). Su primer texto para la revista fue un reportaje sobre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional que en ese año se había levantado en armas. “Mihály Dés apostaba no por los escritores que ya eran sino por los que podrían llegar a ser”. Villoro alabó la generosidad del director y definió la revista como una cofradía de amigos y afectos.

El nombre de la publicación viene del libro El suplicio de las moscas, de Elías Canetti: “…todos los auténticos saltos se realizan lateralmente, como los saltos del caballo en el ajedrez. Lo que se desarrolla en línea recta y es predecible resulta irrelevante. Lo decisivo es el saber torcido y, sobre todo, lateral”. Dés venía de dirigir el suplemento de libros del diario El Observador y ser el redactor en jefe de la revista literaria Quimera, ambas de Barcelona. También había traducido al húngaro a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, entre otros autores.

Ricardo Piglia fue conocido en España gracias a Lateral; Roberto Bolaño fue entrevistado por primera vez por Mihály Dés. El francés Mathias Enard —ganador del Premio Goncourt en 2015— y Juan Gabriel Vásquez —Premio Alfaguara de Novela 2011— también vienen de Lateral; trabajaron allí cuando escribir como forma de ganarse la vida era sólo una utopía. Dés contó, casi al final de la charla, que recibió llamadas de todo el mundo cuando una austriaca fue premiada con el Nobel de Literatura en 2004. “¿Quién es Elfriede Jelinek?, se preguntaban; nadie la conocía y sólo nosotros la habíamos publicado en español”. Lateral también fue la puerta de entrada en castellano para el húngaro Imre Kertész, premio nobel de literatura en 2002.

Villoro comentó que en ese tiempo no eran conscientes de lo que estaban haciendo, de estar creando una “República libre de la imaginación”. Sin embargo, Robert Juan-Cantavella (Almassora, 1976) afirmó que para él había sido todo lo contrario, pues estaba fascinado por las revistas en papel, por “la ilusión de estar en una secta” y por eso decidió vivir en Barcelona. En Lateral comenzó reseñando novedades literarias y años más tarde llegó a ser el jefe editorial, cargo que ocupó durante los últimos seis años de la revista: “Yo fui consciente de la magia, la viví”. En el editorial con el que se cerró la publicación en 2006, Juan-Cantavella escribió: “Damos cumplimiento al destino último de toda revista cultural independiente que se precie, quién sabe si a la más elevada de sus funciones: desaparecer”, el texto se tituló “El deceso”.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976) reseñaba libros en Lateral, los que nadie quería en ese entonces; pero esta fue su escuela para su siguiente trabajo en el diario Avui. Afirmó que Lateral era un Shibboleth, una contraseña: “Nuestro máster fue en Lateral”. Allí les enseñaron lecturas, les dieron teléfonos y les tendieron puentes. “La obra de Mihály Dés no fue un libro sino una red inmaterial llena de momentos inmateriales”, comentó Carrión. Casi todo lo que se publicó en Lateral se puede leer en internet (www.circulolateral.com) y todo lo que sucedió después con los protagonistas está en sus propios libros, en la trayectoria que empezaron a construir durante sus años en la revista.

Dés quedó por un momento sin palabras y notablemente conmovido cuando Villoro, Juan-Cantavella y Carrión terminaron de hablar sobre lo que había significado su trabajo como director de la revista. “Estoy emocionado y no suelo estarlo”, dijo y después agregó: “La clave para descubrir el talento es no tener prejuicios; muchos entraron siendo casi niños”. Dés no habla de él, siempre de los demás, de lo que otros han logrado. Si es amigo de escritores prestigiosos, lo hizo mediante sus obras y no al contrario, como suele ser. Le interesaban los textos, no las influencias, por lo que muchas veces rechazó a académicos que venían con la promesa disimulada de favores ocultos.

La revista tuvo que ver con hechos anónimos, pero significativos, que marcaron la biografía de quienes colaboraron en ella, entre muchos otros: los escritores Roberto Herrscher, Jaime Rodríguez Z., Juan Trejo, Gabriela Wiener, el editor Claudio López de Lamadrid o el crítico Ignacio Echevarría. Al final de la charla, Dés confesó: “No me hago ilusiones; los once años de la revista no han marcado una época, pero al menos esa época, dominada por una mezcla de cultura ferial e industrial, no marcó a Lateral”. En 2006, el redactor en jefe, Juan-Cantavella, escribió que cerraban aplastados contra la pared y con la cabeza bien alta, pero que, asímismo, ser reservaban el derecho a la resurrección.