Piano, Cámara y Renacimiento

El italiano estará en el evento musical que comienza mañana en la Heroica y que finaliza el 13 de enero.En 2004 grabó las 32 sonatas de Beethoven para Stradivarius, que fue considerado el cd del mes.

El pianista italiano Andrea Lucchesini es actualmente el director artístico de la Scuola di Musica di Fiesole.  / Fotos: Cortesía Fundación Salvi
El pianista italiano Andrea Lucchesini es actualmente el director artístico de la Scuola di Musica di Fiesole. / Fotos: Cortesía Fundación Salvi

Andrea Lucchesini entiende ahora la música como un juego en equipo. Durante muchos años disfrutó de los aplausos unidireccionales y se deleitó con todas esas demostraciones de reverencia del público hacia sus destrezas interpretativas, hacia sus dedos certeros. Luego, el ritual de pararse solo en el escenario para recibir la ovación se fue tornando monótono y, sobre todo, algo inconsecuente respecto a su opinión del arte sonoro, una comunión de sentimientos y emociones puestas en este terreno de los mortales para compartir.

Sigue dando conciertos como solista, esos son gajes del oficio del pianista, sin duda, pero no se trasnocha por el reconocimiento unitario, ni tiene el afán de antes por figurar solo en un cartel y robarse el show. Si estuviera en sus manos, escogería siempre la oportunidad de compartir tarima con alguien, o estar en un ensamble para, después de su intervención, levantar la cabeza y saber que el sonido será recibido a la manera de un balón por otro músico que le dará el rumbo necesario a la obra.

Después de algunos años de ejercicio artístico, Andrea Lucchesini comprendió que en la música las destrezas, las virtudes, los conocimientos son para compartirlos, y que la labor del intérprete solamente está bien encaminada cuando hay otras opiniones que la hacen crecer y permiten su tránsito hacia la eternidad. Ahora es consciente de que todavía tiene mucho por aprender y por eso, desde su rol como director académico de la Scuola di Musica di Fiesole, institución a la que pertenece desde 2008, ha centrado su enseñanza en la vinculación del arte con los demás procesos humanos.

“Creo que la música tiene un pasaje continuo entre las generaciones, y creo que es deber de los que han recibido tanto de la música transmitir su conocimientos a los más jóvenes, en el espíritu del ‘taller renacentista’. Es por eso que me gusta dedicar tantas energías a la enseñanza y la dirección artística de esta escuela, que durante casi cuarenta años promueve la enseñanza de la música como eje de la vida de seres humanos vulnerables”, dice Lucchesini, quien en sus años de infancia ganó el Concurso Internacional Dino Ciani en el Teatro alla Scala, de Milán, convirtiéndose en un fenómeno musical en Europa.

Este italiano se encontró con el piano como quien se topa con el sofá en una sala. El instrumento hacía parte del inventario de su hogar y su padre lo tocaba de manera frecuente, tanto que para Andrea Lucchesini era un acto totalmente cotidiano sentarse al frente de las blancas y las negras para hacer improvisaciones que sólo se aguantaban sus familiares. Por eso, para evitarse esos dolores de cabeza, decidieron enseñarle piezas tradicionales básicas, que muy pronto se fueron transformando, eso sí por iniciativa propia, en complejas obras del Barroco y el Renacimiento.

Sus habilidades eran tan contundentes como sus herencias musicales, y luego de dominar el repertorio clásico se aventuró a interpretar algunas creaciones del repertorio contemporáneo. Fue nombrado varias veces jurado de jóvenes talentos y esa experiencia lo convirtió en una figura visible dentro de la escena musical europea. Su reconocimiento fue tal que el famoso compositor italiano Luciano Berio (1925 - 2003) creó una partitura para que Andrea Lucchesini la estrenara como gran suceso mundial.

“Ese fue un momento muy especial que recuerdo con una mezcla de excitación intelectual y afectiva nostalgia. El maestro Berio ya padecía muchos problemas con su salud cuando me invitó a estrenar la sonata. Trabajó arduamente para concluir esta obra tan grande y exigente, se preocupaba mucho por mí y por el curso que yo pudiera darle a su intencionalidad. A menudo me pedía que nos reuniéramos para revisar los aspectos técnicos de algunas partes, y estos momentos se quedarán en mi memoria para siempre”, comenta el pianista, uno de los primeros italianos en recibir el valorado premio Internacional de la Academia Chigiana.

Con la experiencia de ser jurado en concursos internacionales, de tener en su haber el debut de una pieza de altísimas exigencias interpretativas y de colaborar en la formación de cientos de músicos en su país, Andrea Lucchesini grabó el ciclo completo de las 32 sonatas de Beethoven para Stradivarius, que según la crítica especializada y de acuerdo con el concepto de sus colegas fue el registro del mes en Europa. Sin embargo, desde que se metió al estudio jamás volvió a escuchar ese trabajo y dejó su devenir al público.

“No suelo escuchar mis grabaciones. Mi vida es muy acelerada porque incluye la actividad de los conciertos, la organización y la enseñanza con mis estudiantes, y después (o antes) también está el deseo de compartir con mi familia, así que el tiempo que tengo libre es muy poco. Creo que escuchar las grabaciones del pasado es como medir el tiempo transcurrido, es un poco la sensación de mirar fotos viejas”, asegura Lucchesini, quien prefiere ver hacia adelante y en su futuro inmediato alcanza a visualizar algunos de sus conciertos en Cartagena.

La programación completa de los conciertos en los que participará Andrea Lucchesini en Colombia se puede encontrar en www.cartagenamusicfestival.com.