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Cultura 12 Dic 2012 - 10:00 pm

Ravi Shankar (1920-2012)

'Retrato de un genio'

El músico indio, reconocido como uno de los intérpretes más virtuosos del sitar, murió el martes en Estados Unidos a causa de complicaciones en su sistema respiratorio.

Por: Juan Carlos Piedrahíta B.
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Ravi Shankar es padre de dos artistas: la cantante Norah Jones y la intérprete del sitar Anoushka Shankar. / AFP

Lo mucho o lo poco que se conoce en el mundo de un instrumento como el sitar se debe, en gran medida, a Ravi Shankar. El músico indio, que abandonó una prometedora carrera como bailarín para concentrarse en los desplazamientos ágiles y estéticos de sus dedos sobre las cuerdas metalizadas, se encargó de popularizar su sonido en Occidente, y en esa labor contó con la ayuda de personajes tan intrépidos como el beatle George Harrison, tal vez su mejor amigo en el medio musical, el compositor de obras contemporáneas Philip Glass y el violinista Yehudi Menuhin.

Toda la formación artística de Shankar la adelantó en la India y su talento estuvo en exhibición ante los ojos de maestros prestigiosos en la escena local. Con su visión adelantada encontró un segmento huérfano y aprovechó sus conocimientos sobre la danza para escribir partituras especiales para ballet clásico y para largometrajes especializados en contenidos musicales. En todas sus creaciones incluía, por supuesto, momentos para la improvisación del sitar y durante esos instantes de libertad lucía sus dotes interpretativas y por eso al final el público terminaba preguntándose quién sería el músico del instrumento tradicional. La respuesta siempre era la misma: Ravi Shankar.

La academia le dio las herramientas necesarias para poder conectarse con manifestaciones universales, mientras que el trabajo diario sobre las partituras y la posterior ejecución le hizo adquirir la destreza y el ingenio para interpretar lo que quisiera en su instrumento. Lo curioso es que las primeras presentaciones de Ravi Shankar se hicieron en el territorio conocido como la Unión Soviética. A mediados de la década del 50, el músico ya había recorrido buena parte de Asia y su fama comenzaba a irradiar a Europa.

Conquistó el auditorio del Royal Festival Hall, el escenario sagrado de la Orquesta Filarmónica de Londres, y a partir de ese momento George Harrison emprendió la búsqueda del personaje hasta ahora desconocido por el simple hecho de que se interesó en el sonido característico del sitar. Ambos músicos se conocieron por accidente algunos meses después y gracias a sus vínculos con Harrison, el mundo de Occidente empezó a identificar a Shankar como el virtuoso del instrumento. El beneficio fue en doble vía porque el beatle también sacó provecho de la amistad haciendo que sus proyectos tuvieran repercusión en la India.

El reconocimiento de Shankar llegó a tal punto que participó en el festival de Woodstock, en 1969; dos años más tarde hizo parte de la nómina oficial del Concierto para Bangladesh, a partir de 1974 alternó escenario con George Harrison durante una de sus giras mundiales más extensas.

Three ragas (1956); Portrait of genius (1964); Sound of the sitar (1965); Shankar Family & Friends (1974); Tana Mana (1987); Passages, con Philip Glass, (1990); y Concerto for Sitar & Orchestra, con André Previn (1999) fueron algunos de los registros de mayor divulgación de este músico, que murió el martes pasado en San Diego, Estados Unidos, a causa de algunas complicaciones en su sistema respiratorio.

Ravi Shankar murió, pero hizo inmortal el sonido único de su sitar.

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anton chigurn

Jue, 12/13/2012 - 09:00
Estoy seguro de que en paz descansa. Gracias maestro Ravi Shankar por su sitar, por su sonido, por su música. Oyendo uno de sus largamente deliciosos ragas (34 minutos) no queda más que recordar a otro maestro, también desaparecido del universo musical, como es Frank Zappa: "Información no es conocimiento. Conocimiento no es sabiduría. Sabiduría no es verdad. Verdad no es amor. Amor no es música. Música es lo mejor". Aunque su cuerpo se haya ido, queda el consuelo de su música... el eterno bálsamo de su sitar.
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