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Cultura 15 Nov 2012 - 9:21 pm

Próxima Estación, teatro colombiano en Europa

Un drama nómada

Sin invitaciones ni patrocinios, una compañía de teatro colombiana organizó su propia gira por Europa.

Por: Ricardo Abdahllah / París /
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La obra que presenta Próxima Estación se llama ‘Piel’. En la imagen, una de las escenas más crudas del drama. / Cortesía Próxima Estación

“Es más difícil organizar una gira por Europa que una gira por Boyacá”, dice Fabio Velasco. Sus compañeros de la compañía Próxima Estación, sentados entre las sillas y la tarima del Espacio Beaujon, sonríen. Acaban de terminar el ensayo de Piel, que el próximo viernes presentarán allí mismo, en la escala parisina que cierra su gira europea. Los hijos de Fabio y su compañera, Fanny Baena, quien también actúa en la obra, corren por la sala y preguntan cómo se dice en francés “¿puedo jugar?”.

“Pero en la gira por Boyacá también tuvimos que aprender a acomodarnos”, dice Nohora Ayala, directora del proyecto. “Estuvimos en salas a medio terminar y en una carpa de circo. Piel es muy abierta y, al final todo, eso termina enriqueciendo el trabajo”.

La obra, que Nohora describe como “construida entre todos los actores a partir de la experiencia de cada uno de ellos”, fue estrenada en 2010. Además de la gira por Boyacá y varias presentaciones nacionales, pasó por el Teatro La Candelaria y el auditorio de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

Fue allí donde los vio el fotógrafo colombiano William Parra. Radicado en París hace casi veinte años, a Parra le pareció que valdría la pena presentar la obra en Francia. “Venir aunque no haya quién nos traiga”.

Desde los años setenta no tiene nada de raro que una obra de teatro latinoamericana se presente en Europa, pero, con excepción de los grandes montajes de grandes compañías, el marco suele ser un festival que asume al menos una parte de los pasajes, además de la estadía y el transporte de los elementos de vestuario y la escenografía necesarios para el montaje.

Los miembros de la compañía Próxima Estación tenían unas cartas firmadas por un representante del Ministerio de Cultura. Nunca tuvieron mucho más que eso. “No estoy segura cien por ciento, pero creo que somos los primeros que nos armamos una gira así. Sin nada”, dice la actriz Isabel Jiménez.

A otra de los miembros de Próxima Estación, Fanny Baena, no le gusta que se diga que la gira fue improvisada. “Al contrario”, dice. “De lo que ganábamos en Colombia íbamos ahorrando en un fondo común. Conseguimos las personas que nos ayudaron con la logística y cuando veníamos en el avión ya sabíamos qué trenes tomaríamos y dónde iba a quedarse cada uno de nosotros”.

Los lugares en los que se quedarían eran casas de conocidos: parientes de Fabio en Barcelona, gente de teatro en Ginebra, el fotógrafo Parra y amigos suyos en París. Los trenes se escogieron por precio; aunque a veces los aviones salían más baratos, no había manera de transportar toda la escenografía del espectáculo sin sobrepasar los límites de peso permitidos en las compañías low cost.

“Y eso que casi no trajimos ropa. En el vuelo de Colombia nos autorizaban 23 kilos a cada uno, así que nos repartimos la utilería entre todos”, dice Nohora.

Teniendo claro que pasarían por París, los miembros de la compañía contactaron a quienes organizarían sus presentaciones en cada ciudad. Carolina Torres en Barcelona, Liliana Ruiz en Ginebra, Alejandra Parra en París. Las tres, radicadas en Europa y con años de trabajo en el teatro. A ellas les correspondió reservar salas, organizar la boletería y hacer la publicidad en cada ciudad.

“Puras mujeres. ¿Si ves lo berracas que son?”, dice Fabio, el único hombre en el equipo. “Y aunque Carolina trabaja con el proyecto Vaca y Liliana con Tierra Incógnita, uno ve que lo han hecho todo solas”.

Unas sillas atrás, Alejandra Parra se acomoda mejor su vientre de siete meses de embarazo. Actriz de toda la vida, fundó y perteneció a varias compañías en Francia y actualmente está al frente de la Compañía Cut. También fue suya la idea del proyecto Teatro en Apartamentos, en el que adaptaba obras a espacios donde podían presentarse frente a una veintena de personas, una alternativa a la dificultad para encontrar salas disponibles en París.

La opción para una segunda presentación de Piel en París, esta vez en el salón del consulado colombiano, parecía descartada en el momento del ensayo en el Espacio Beaujon. Los miembros de la compañía lo lamentan, a pesar de que entre lo que llegó a negociarse no se incluía un pago por la función.

“A estas alturas, tener que pasar el sombrero al final por un trabajo tan elaborado...”, dice la directora. Esperaba, sin embargo, llegar “a un público al que rara vez le interesa el teatro, a pesar de vivir en lugares con mucha oferta”.

En Ginebra, Piel se presentó en una sala moderna y modulable. La obra despertó tantas expectativas que el resultado fue el lleno total dos noches consecutivas. En Barcelona hubo sillas vacías, lo que los miembros del grupo explican en parte porque entre los colombianos de Ginebra hay un número importante de refugiados políticos que han trabajado con la cultura. En Barcelona los asistentes eran en buena parte inmigrantes económicos y la misma noche de la presentación se realizaba un espectáculo de salsa.

“Sin embargo, hubo gente que vino al final a decirnos ‘Nunca había sentido que alguien contaba nuestra historia’”, dice Fanny.

Aunque para Nohora Piel es más sobre un no-lugar que directamente sobre los inmigrantes, el grupo suspira en coro cuando les pregunto si durante la gira han experimentado esa sensación de sentirse extranjeros de la que hablan en la obra. Entonces vienen las anécdotas que empiezan por el enorme problema a la hora de conseguir las visas y que terminó por hacerles perder una de las representaciones en París.

Entonces harán una de tres. Esperan un público un poco como el de Ginebra, un poco como el de Barcelona. Dicen que la obra ha crecido mucho, que a veces es mejor así, sin esa logística “aeropuerto-hotel-aeropuerto + todo incluido” de los grandes festivales.

¿Fue esa la razón principal para meterse en esto?

“No”, dice Nohora. “La razón principal es que lo que hacemos es teatro y el teatro es para compartirlo y no para hacerlo uno solo en la casa. Ya sabíamos que no teníamos por qué encerrarnos en una sala. Ahora sabemos que se puede, que tampoco vamos a encerrarnos en un país”.

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ilustrador

Dom, 11/25/2012 - 09:19
Ejemplo inspirador. No siempre hay que hacer las cosas bajo los parámetros habituales. Cuando hay sueños, los medios para realizarlos se pueden obtener, aunque no haya patrocinadores ni padrinos políticos.
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