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Cultura 20 Dic 2012 - 10:00 pm

Un libro escrito por Yann Martel

Un tigre a bordo

A propósito del estreno de ‘Una aventura extraordinaria’ en las salas de cine, volvemos al libro que lo inspiró, ‘Vida de Pi’, una novela en la que el escenario más inverosímil puede ser posible.

Por: Laura Juliana Muñoz
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Estar perdido en el mar es poder ver varios cielos: una sábana de nubes grises, balones de algodón, o leche espumosa. Menú de sangre de tortuga, pescado crudo y algas. El sol se vuelve un cuervo que enceguece, la luna te recuerda la soledad, la oscuridad te encierra. Las horas duran para siempre.

Vida de Pi, del escritor canadiense Yann Martel, transcurre un buen tiempo en ese mar de aventuras y sufrimiento. Luego del naufragio del barco que transportaba un zoológico de la India a Canadá, Piscine Molitor Patel, o Pi, sobrevive en un bote salvavidas junto con un tigre de Bengala llamado Richard Parker.

Lo interesante es que esta historia comienza con una promesa: es real. Pero su mayor audacia es la de mantener al lector con esa creencia en cada página, aunque existan peces voladores, el naufragio dure 227 días, existan islas pobladas de suricatos y al bote hayan caído también una hiena, una cebra y un orangután.

Estamos ante el encanto de una realidad creada a partir de ficciones para que la historia esté emocionalmente viva. Es una mentira hermosamente construida. Martel invirtió cuatro años en el libro, acumulando documentos sobre cuestiones marítimas y libros sobre el comportamiento de los animales; viajando una y otra vez a India, el hogar de Pi Patel; invirtiendo tiempo en zoológicos y templos. Así es como alcanzamos a probar un poco de chapati, curry y chai, a ver los colores de una cultura en su vestimenta, en sus diálogos.

Es que, como dijo el escritor, la ficción es la transformación selectiva de la realidad, el reto de desnudar su esencia: “Una historia que no sorprenda, no lo hará ver más allá, solo confirmar lo que ya sabe. Será una historia inmóvil”.

Vida de Pi nació en medio de la tensión del escritor por el éxito de un primer libro y el fracaso de un segundo. “El primer asombro es el más profundo, el asombro que venga después tendrá que ajustarse en la impresión del primero”, escribió Martel.

El libro fue publicado en 2001 y desde entonces ha ganado cinco premios, incluyendo Man Booker Prize, el reconocimiento literario más importante en Inglaterra. Resulta extraño que, con tan buena suerte en ventas y críticas, no sea fácil encontrarlo en Colombia, salvo algunas copias en su idioma original: Life of Pi.

En diciembre se estrenará en Colombia su versión cinematográfica, Una aventura extraordinaria, dirigida por Ang Lee: ganador del Premio de la Academia por El tigre y el dragón y El secreto en la montaña. Lee, en una entrevista para el NY Times, dijo que la clave para recrear este libro fue lograr un balance entre el espectáculo y los momentos delicados.

Aunque la película guarda buenas expectativas, el libro ofrece otras experiencias. Las letras son la puerta de entrada a los pensamientos de Pi, la descripción del paisaje es poesía, las frases revelan la fuente de una fuerza mental que soporta el dolor y se saborea los milagros que traen las olas. La lectura entiende también los tiempos de silencio y al tiempo acelerar el pulso. Su esencia no está en saber si Pi sobrevive o no, sino cómo lo hace y, más allá, por qué lo hace.

Paradójicamente es Richard Parker el que mantiene vivo a Pi, de 16 años. La aparente inminencia de ser devorado le devuelve las agallas. Si ya nada importa, ¿qué se pierde con intentar? “Solo el miedo es el verdadero oponente de la vida. Y siempre empieza en tu mente, siempre”, concluye el joven, quien nos recuerda a Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez, y a Max y los felinos, del escritor brasileño Moacyr Scliar, en el que un judío naufraga en un bote con una pantera.

Vida de Pi es una de esas obras que pueden tener más de una interpretación. Por ejemplo, no se trata de un tratado sobre el comportamiento animal, sino de la condición humana. El tigre simboliza fuerza y resistencia; la hiena, cobardía; el orangután, instintos maternales, y la cebra, belleza.

La religión es otro punto central, sin volverse empalagoso. La rutina del náufrago ya es un milagro cotidiano. Además, Pi es practicante del cristianismo, el islam y el hinduismo. Esta situación propicia diálogos profundos, críticas, apologías y escenas divertidas, como cuando los tres líderes de cada religión se enfrentan por la fe de Pi. Martel aclaró en una entrevista: “La tragedia de crecer es que perdemos la capacidad de imaginación, por eso me interesa tanto la religión, porque en ella podemos encontrar ese sentido de maravilla”.

No se puede pasar por alto el apodo de Piscine. Pi es el número infinito, irracional, el orden del caos… y esos son otros puntos de vista que caben en esta historia. El mismo Pi susurra algo sobre el infinito, entre alucinaciones y sal en la garganta: “Entre más bajo estés, más alto querrá volar tu mente”.

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