Publicidad
Economía 13 Abr 2013 - 9:00 pm

Desde San Andrés, Bogotá y Medellín

Afinando bolsillos

Para erradicar el imaginario de que ser músico es sinónimo de morir de hambre, empieza a conformarse un ecosistema de emprendimiento para apoyar esta industria, que produjo $810.735 millones en 2010.

Por: Laura Villamil Barrera
  • 413Compartido
    http://www.elespectador.com/noticias/economia/afinando-bolsillos-articulo-415923
    http://tinyurl.com/d4jq4dw
  • 0
Integrantes de Skampida, banda de rock bogotana con 15 años de trayectoria. (A la derecha, Joaquín Galeano) / Cortesía

Joaquín Galeano, miembro de la banda de rock bogotana Skampida, es historiador de profesión, pero “todero” por pasión: llena tablas en Excel con cuentas, manda cientos de correos diarios para encontrar cómplices que apoyen un “toque” de su grupo hasta en el último rincón del mundo, es el encargado de hacer el mercado en las intrépidas giras que tardan más en soñarse que en realizarse y cacharrea con constancia las herramientas virtuales gratuitas que sirven para divulgar sus canciones.

Y no es el único. Todos los miembros de su equipo tienen funciones alternas antes de salir a escena, porque a pesar de una trayectoria de casi 15 años, son pocas las ocasiones en las que han recibido un pago que los sorprenda, que les permita delegar la administración de sus cuentas a un profesional y que los haga sentir que alguien cree lo suficiente en lo que hacen como para reconocerlo en billetes. Sin embargo, mantienen sus convicciones artísticas intactas y, según Joaquín, un discurso coherente que sus seguidores reconocen desde sus inicios.

Piensa que muchas agrupaciones pierden el horizonte de sus propuestas cuando descubren que siguiendo las pautas comerciales de los mercados musicales pueden “romperla”, así esto implique renunciar a la identidad y al espíritu musical en una carrera por la fama y el dinero. Pero no es su caso: “Nunca hemos tenido un apoyo de una empresa ni de una disquera, no porque no lo hayamos buscado, sino porque en algún momento nos dimos cuenta de que no era necesario en una industria que en Colombia no funciona bien”.

Cada una de sus palabras está cargada de una crítica que sólo producen las decepciones por las eternas pasiones. “Desde hace 10 años el cóver de una presentación en un bar de Bogotá es de $10 mil. Y aún así, la gente regatea cuando va a entrar porque aquí no existe una cultura del reconocimiento al artista. Los precios de todo suben, pero no pasa lo mismo en el trabajo del músico”, y agrega que ha sido un testigo asiduo de las historias de agrupaciones que luego de trabajar cuatro o cinco años en un proyecto renuncian al ver que no lograron nada.

Según la Cuenta Satélite del Ministerio de Cultura, la producción de este sector, que tiene en cuenta la edición de materiales grabados (publicitarios, artísticos…) y los espectáculos musicales en vivo, fue de $810.735 millones en 2010. Para incrementar el aporte de esta industria a la economía nacional esta cartera incentiva la creación sonora con distintos programas de emprendimiento cultural.

Uno de ellos es la construcción de una red de estudios de grabación que hasta el momento cuenta con 19 sedes en 16 ciudades, gracias a alianzas con gobiernos e instituciones locales. “Damos las herramientas para que el audio sea una actividad productiva, por ejemplo, en la sonorización de películas”, explica Julián Beltrán, asesor de emprendimiento del MinCultura, que destinará en 2013 un presupuesto de $1.010 millones para apoyar las iniciativas relacionadas con la música.

Asegura que, además de trabajar por las economías creativas buscando la internacionalización de las producciones colombianas y la articulación de diferentes instituciones para promover la educación de los artistas, impulsan diferentes espacios que se encargan de enlazar a todos los actores de esta industria, como el Mercado Insular de Expresiones Culturales (Minec), en San Andrés; el Mercado Cultural del Caribe, en Cartagena; Circulart, en Medellín, y el Bogotá Music Market (Boom).

Cada uno de estos eventos implementa el formato de ruedas de negocio para que empresarios de todos los lugares del mundo conozcan e inviertan en las propuestas originarias de todos los rincones de la geografía, pero tal vez el factor común más fuerte entre ellos es el interés de sus organizadores por capacitar a los participantes en aspectos que los hagan más atractivos al presentar sus propuestas. “Queremos que los músicos estén en la capacidad de identificar las problemáticas de su sector y, al mismo tiempo, que entiendan cómo incidir sobre los agentes financieros y privados para promover políticas públicas que den garantía a su trabajo y a sus ingresos”, explica el funcionario.

Octavio Arbeláez es el director de Circulart, una iniciativa que se vive desde hace tres años en Medellín, pero que se ha construido con una experiencia de más de 20 años entre los vaivenes de los ritmos latinos por los festivales del continente. Ha gestionado desde México hasta Argentina la circulación de la música independiente y nadie explica mejor que él cuál es el propósito de su tarea. “Nos esforzamos con la premisa de que esta actividad sea sostenible para el artista. Contrario a lo que pueda parecer y a lo que la gente piensa, el trabajo de los músicos no es marginal, por eso estamos generando un ecosistema que los capacite en temas de mercadeo virtual y en cómo valorar su trabajo para que pueda vivir de lo que hacen”.

A Circulart 2012 se presentaron 471 proyectos musicales y 70 entraron a la rueda de negocio. Con una presencia de casi 100 compradores entre disqueras y promotores culturales de 27 países, esta versión alcanzó $718 mil millones en negocios reales; un logro que según el directivo era impensable a principios de los noventa, cuando apenas existían 3 o 4 festivales musicales importantes en Latinoamérica, mientras hoy hay entre 50 y 60. Él también es uno de los creadores de Redlat, la red más grande de eventos artísticos en la región y de la cual Circulart es el brazo acelerador del área musical.

“Queremos que se concreten negocios, evaluar cuánto se puede vender, capacitar en arte y economía e incentivar habilidades negociadoras de los músicos, porque sin esto no hay un futuro para ellos”, manifiesta, y agrega que la emergencia de nueva música colombiana, que está tomando fuerza con la existencia de grupos como ChocQuibTown, se debe precisamente a la movida de los mercados ligados con el arte. “Con las ruedas de negocios hay una efervescencia alrededor del tema. Queremos que haya una política pública para producir más e internacionalizar nuestras propuestas con el apoyo de instituciones como Proexport. Es muy importante que exista una profesionalización de la industria y que el sector privado se asocie”.

Con los mismos objetivos, el Mercado Insular de Expresiones Culturales se realizó por primera vez el año anterior y en este momento se está preparando para la siguiente edición en junio (a mediados de abril abrirán la convocatoria para participantes). Para Heidy Freite, su directora, esta es una oportunidad que tienen los músicos no sólo de la isla, sino del resto del país, de encontrar inversión y de aprender sobre lo que necesita esta industria. “Queremos que la música se convierta en un sector productivo de la economía de la isla, porque esto es algo que realmente les pertenece a los sanandresanos. Aquí todo está acaparado por inversionistas extranjeros o por lo menos que no son de la isla, y los isleños son sólo trabajadores”.

Para ella es inconcebible que muchos se empeñen en separar la cultura de la economía, y como representante de esta plataforma en la que confluyen innumerables ritmos de la tradición raizal, más las propuestas musicales del interior del país, resalta entre sus recuerdos el caso de un gestor cultural italiano que llegó a la isla y “quedó impresionado con lo que hacíamos, y por eso necesitamos que este trabajo trascienda. Hemos recibido apoyo del gobierno local y del Ministerio, pero necesitamos mayor difusión que atraiga a los inversores y, por supuesto, al aforo”.

Por su parte, Adriana Padilla, directora de Bogotá Creativa de la Cámara de Comercio de Bogotá, programa del que se desprende el Bogotá Music Market, dice que una de las cosas más importantes que pueden lograr estas ferias es la valoración de productos intangibles como la música, que al ser el resultado de la creatividad se vuelve una tarea difícil para el artista. “Un proyecto musical entra a nuestras fases de fortalecimiento empresarial como cualquier otra propuesta de negocio. Los músicos tienen que aprender a ser empresarios y para eso estamos nosotros. Ellos deben explorar todos los caminos que les permitan posicionarse como marcas”.

Precisamente, eso es algo que ha sabido hacer La 33, una de las bandas de salsa más representativas en los escenarios de la capital. Sergio Mejía, uno de sus integrantes, dice que han aprendido a jugar con la oferta y la demanda para valorar su música y sus presentaciones, “y es necesario aprender a manejar los ingresos, porque eso es lo que permite crecer. Además, es esencial explorar herramientas para producir y divulgar contenidos con menores costos que antes”.

Con estas alternativas, Skampida ha recorrido los caminos que ha podido. Su persistencia los mantiene entre toque y toque creando público y esperando a que llegue ese momento en el que puedan vivir sólo de la música para dejar de ser los conductores, cocineros, mánagers, diseñadores… “Creo que la determinación es lo que nos diferencia. Eso fue lo que nos llevó a vivir en ciudades como Miami y Nueva York tocando en bares, y hasta llegamos a abrirle un concierto a Alicia Keys en un Hard Rock Café. Luego hicimos una gira de 100 conciertos en 2011, siendo una de las bandas que más ha girado en Colombia, y en junio nos vamos para Europa. Todo lo hemos hecho a punta de mandar correos, de buscar posibilidades y de sacrificios”.

  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • La bancada de las víctimas de las Farc
  • César Gaviria pasó la página en la puja con presidente Santos por la Contraloría
  • Las culebras de 'Popeye'

Lo más compartido

  • Medellín y Santiago de Chile, las mejores ciudades para vivir en Latinoamérica
  • El 'Ice Bucket Challenge' sólo ha generado en Colombia $50 mil
  • Opinión Ago 20 - 10:00 pm

    Vaginal

0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio