Vías para el cambio climático

Las tres opciones contemplan la construcción de una serie de túneles y viaductos que permitirán reducir el tiempo de viaje.

La vía Bogotá-Manizales siempre presenta problemas de derrumbes en la temporada invernal. / Archivo El Espectador
La vía Bogotá-Manizales siempre presenta problemas de derrumbes en la temporada invernal. / Archivo El Espectador

La ilusión de los caldenses de tener una vía que reduzca el tiempo de viaje entre Bogotá y Manizales empezó a abrirse camino. Así lo señaló el secretario técnico del Invías, Germán Grajales, durante la presentación de los primeros estudios del que será el corredor Mariquita-Manizales.

El diseño realizado por la firma Civiltec Ingenieros, cuyo costo fue de $2.293 millones, detalla tres alternativas para reducir el tiempo de viaje en este corredor, que siempre se ve afectado por derrumbes en la temporada invernal.

La primera se haría por un trazado aledaño a la cuenca del río Guarinó y permitiría a los usuarios de la vía desplazarse a 70 kilómetros por hora, reduciendo el recorrido en casi la mitad, es decir, 2,4 horas.

Entre los aspectos más revelantes de esta opción está la construcción de un túnel de 7,9 kilómetros, que fue uno de los pedidos del exministro de Transporte Germán Cardona para hacer frente a los efectos del cambio climático en las carreteras nacionales.

El segundo trazado correría paralelo al río Gualí y contempla la construcción de un túnel de 14,2 kilómetros de longitud. La velocidad de desplazamiento sería de 60 kilómetros por hora.

La tercera alternativa recomienda utilizar la vía actual hasta Panduay, pero sumando la construcción de un túnel de 9,1 kilómetros; su velocidad promedio sería de 50 kilómetros por hora, con lo cual el recorrido pasaría de 4,2 horas a 3 horas.

Grajales explicó que con la construcción de varios túneles cortos y la serie de viaductos que incluyen las tres opciones sería posible rectificar la vía y reducir el tiempo de viaje.

Si bien esta es hasta ahora la primera fase del proyecto, se abre un camino para que durante lo que resta de gobierno se pueda tener el proyecto en fase de detalle y de ese modo la obra se haría realidad en cinco años.

Este tipo de diseños se está planteando en varios proyectos de la cuarta generación de concesiones, de la cual ya se han presentado dos corredores viales. El primero de ellos, el de Cáqueza-La Calera-Guasca, permitirá que el tráfico pesado proveniente de Villavicencio y que no requiera pasar por Bogotá siga su camino hacia el norte sin entrar en la ciudad. El otro es el de Mulaló-Loboguerrero, en el Valle del Cauca.

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