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Economía 29 Jun 2013 - 9:00 pm

Propiciará una revolución en internet

Un cambio llamado 4G

La tecnología que hace posible contar con mayores velocidades de navegación no sólo transformaría el consumo de contenidos digitales, sino que favorecería la consolidación de una nueva industria en Colombia.

Por: David Mayorga
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A pesar de estar ubicada en uno de los sectores más exclusivos de la capital, las paredes de la oficina no tienen un color específico; eso sí, cuentan con grafitis, caricaturas y frases escritas en inglés. Pero el lugar más importante es la pequeña huerta bajo techo. Romero, tomillo, orégano, albahaca y otras hierbas crecen junto a la ventana en las instalaciones de Lenddo, la firma que hace un año aterrizó desde Filipinas con la intención de entregar préstamos por internet, con base en su reputación en redes sociales, a clientes de clase media sin acceso al sistema financiero.

A pesar de estar ubicada en uno de los sectores más exclusivos de la capital, las paredes de la oficina no tienen un color específico; eso sí, cuentan con grafitis, caricaturas y frases escritas en inglés. Pero el lugar más importante es la pequeña huerta bajo techo. Romero, tomillo, orégano, albahaca y otras hierbas crecen junto a la ventana en las instalaciones de Lenddo, la firma que hace un año aterrizó desde Filipinas con la intención de entregar préstamos por internet, con base en su reputación en redes sociales, a clientes de clase media sin acceso al sistema financiero.

Hoy ese proyecto ya lleva US$1 millón desembolsados, 4.000 créditos concedidos, 50.000 usuarios registrados y la operación, desde el Parque de la 93, de su nueva oficina en México. Incluso, hay estudios sobre una posible expansión a Brasil, Chile o Perú, aunque el mercado local sigue contando con un atractivo brillante.

“Colombia está a punto de vivir su segunda revolución de internet. Según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), el 70% de las personas de estratos 1 y 2 están conectadas y usan la red para más que jugar y comprar. Recibo al menos una llamada a la semana de inversionistas desde San Francisco hasta Brasil y Argentina preguntando por equipos de trabajo de alta calidad, y les respondo que los encuentran aquí. El tamaño del ecosistema tecnológico y de innovación actual es más de lo que la gente piensa y menos de lo que debería ser”, asegura Dan Gertsacov, ejecutivo que un año atrás dejó Google para convertirse en gerente general de Lenddo. La huerta es su proyecto personal, una muestra de que la tierra es fértil para echar raíces.

Y puede serlo aún más gracias a la transformación en la industria de las telecomunicaciones que está a punto de vivir. Todo por cuenta de la subasta de 4G, la mayor concesión de espectro radioeléctrico en la historia de Colombia, que dejó al país con el mercado más equilibrado en términos de competencia de América Latina para la tecnología LTE; esta es la llave y el eje fundamental del cambio: además de ofrecerles a los consumidores una mayor velocidad de internet (ver recuadro superior), propiciaría nuevos servicios móviles de carácter social y comercial, al igual que promete una nueva batalla de tarifas.

“La subasta obliga a los operadores a extender el cubrimiento a prácticamente todo el país, lo que permitiría disminuir la brecha tecnológica con velocidades 10 veces superiores a las de hoy en día. Veremos a pacientes en regiones apartadas que puedan interactuar en línea con hospitales de primer nivel sin interrupciones. La banda ancha móvil 4G causará un impacto positivo en el país”, asegura Carlos Mateus, director de Operaciones para Colombia de Nokia-Siemens Networks, compañía que ha desplegado más de 80 redes LTE alrededor del mundo.

Pero no se trata de una proyección hecha sobre la marcha. De acuerdo con cifras oficiales, en el primer trimestre de 2010 el país contaba con 3,30 millones de usuarios suscritos a internet, los cuales ascendieron hasta los 7,2 millones al final de 2012; en ese mismo período la telefonía móvil pasó de 41,9 millones de abonados a 49,06 millones. Ambos crecimientos ocurrieron al mismo tiempo que el país se convirtió en un mercado estratégico a nivel regional para dispositivos móviles (teléfonos, tabletas, portátiles, etc.) gracias a políticas que fomentaron su rápida adopción, como la disminución de impuestos a los computadores, los subsidios a los operadores que llevaran la banda ancha a los estratos bajos y el impulso a programas de innovación, tanto privados como públicos.

“Entendiendo que internet es un medio para disminuir la pobreza y aumentar la calidad de vida, hemos logrado que durante estos dos años de trabajo los alcaldes y gobernadores incluyan componentes de tecnología en sus planes de desarrollo, lo que ha aumentado la inversión regional. Hoy se invierten en ellos siete veces más que en gobiernos anteriores”, dice Nicolás Llano, director de Promoción Tecnológica del Ministerio TIC, cuyo despacho ha ayudado a estructurar y cofinanciar 55 proyectos desde La Guajira hasta Amazonas relacionados con competitividad, salud, educación y participación ciudadana, entre otros. Sin contar que la misma cartera ha realizado acuerdos con entidades como Bancoldex para financiar 250 empresas tecnológicas (startups) con la intención de que fortalezcan la industria de contenidos digitales.

Pero es quizás en el aspecto comercial donde se verían cambios puntuales. El primero ocurriría en la estructura del negocio de telefonía móvil, hoy soportado en planes de voz para hablar y datos para navegar. Con el desarrollo de la industria LTE, los primeros desaparecerían en favor de una mayor capacidad y velocidad de navegación: se hablaría a través de internet por medio de aplicaciones de mensajería instantánea que permiten conversaciones, como Skype o Viber. “Hacia 2020, nosotros debemos estar entregándole a cada usuario un gigabyte de velocidad de navegación en promedio por día”, predice Mateus.

El segundo se daría en la calidad de los servicios. Tras la subasta, los tres principales operadores móviles (Claro, Movistar y Tigo) adquirieron todo el espectro permitido por ley, por lo que, en adelante, no tendrían excusa para fenómenos recurrentes hoy en día como la caída en las llamadas celulares e intermitencia en las conexiones (ver gráfico).

Y el tercero incluye en el desarrollo de nuevos productos. Un ejemplo es Une, el único operador con redes LTE activas en el país y líder de la industria a nivel regional (según la organización 4G Américas, sus 85.000 clientes representan el 68% del mercado en América Latina), que está próximo a lanzar su nuevo servicio de televisión móvil. “Desarrollamos una aplicación compatible con dispositivos iOS y Android, que puede reproducirse en tabletas y teléfonos, y le permite al usuario ver canales de televisión nacionales e internacionales; además, hay un servicio premium de canales pago que obliga al usuario a suscribirse a nuestra plataforma”, explica Emilio Manjarrés, su director de Contenidos.

 A la par, han aterrizado en el país otras firmas como la red social española Tuenti, la fabricante estadounidense de audífonos Bose y la desarrolladora mexicana de equipos Lanix, entre otras, buscando sacar parte de esta evolución. Y otros actores se han propuesto cumplir un rol más activo al ampliar los alcances de esta nueva industria. Como Gertsacov y Lenddo, que, junto con el crecimiento de su negocio, estudian impulsar nuevos emprendimientos digitales: “Somos parte de un ecosistema con muchas fuentes de financiación para impulsar nuevas ideas. Hemos levantado capital por más de US$15 millones para hacerlo realidad”.

Guía básica de LTE, también llamada 4G

En 2009, cuando la aparición de los teléfonos inteligentes demandó mayores velocidades de internet, el operador escandinavo TeliaSonera desarrolló una nueva tecnología que favorecía la transmisión de datos sin perjudicar el servicio de llamadas.

Su nombre fue Long Term Evolved (LTE) y se conoció como la cuarta generación en telecomunicaciones (4G), que impulsó el desarrollo de equipos más potentes en navegación y contenidos de alta calidad y definición de imagen.

También acortó los tiempos de descarga. Por ejemplo, si hoy en día, con una conexión tradicional, una persona tarda minuto y medio en bajar una canción, con LTE el tiempo se reduce a nueve segundos.

 

Esa diferencia se nota aún más en video: de las poco más de tres horas que se demora una película en bajar se pasaría a siete minutos y medio. Asimismo, las seis horas de descarga de un video de alta definición se convierten en 25 minutos con 4G.

Con 4G, ¿se debe cambiar el celular?

No es cierto que el usuario deba adquirir un nuevo dispositivo móvil para contar con los beneficios que trae LTE. De hecho, algunos equipos que se venden hoy en el país, como el iPhone 5, el Galaxy S4 o el Nokia Lumia 920, son compatibles con esta tecnología en la banda AWS, es decir, las que desarrollarán Movistar, Tigo (con ETB) y Avantel.

 

Asimismo, es posible adaptar otras referencias mediante una actualización de software por parte de los fabricantes, para que sean compatibles con internet de alta velocidad.

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