Las opciones de Telefónica

La multinacional estudia la forma de modificar su estructura de capital para atender los compromisos de expansión en Colombia, incluido el prometedor negocio de 4G.

Telefónica  es la segunda más grande en telefonía móvil del país. / Colprensa
Telefónica es la segunda más grande en telefonía móvil del país. / Colprensa

Los números rojos en España no han sido solamente para el gobierno de Mariano Rajoy, que ha tenido que afrontar, a punta de recortes fiscales y despidos estatales, la fuerte caída de la economía tras el descalabro inmobiliario que estalló con la burbuja del sector de la construcción. En el Viejo Continente fueron muchos, también del sector privado, los que tuvieron que pedir ayuda, y más los que vieron cómo sus deudas les llegaban hasta el cuello. Le pasó a bancos, a industriales, a productores y también a los protagonistas del negocio de las telecomunicaciones.

Por eso, con la misma jugada que hicieron varias multinacionales españolas, como el Banco Santander, que salió de Colombia tras venderle a Corpbanca, Telefónica decidió salir de algunos de sus activos en el mundo para poder sanear parte de su deuda. Tan sólo el mes pasado concretó la oferta de su división en Irlanda y por esa razón cobró fuerza la declaración de fuentes internas de la organización citadas por Bloomberg, según las cuales se haría una posible emisión de acciones en Colombia el próximo año, tras evaluarse que no era conveniente hacerla en el presente.

¿La razón? Recursos. Pero no puntualmente para pagar deuda en España, pues la división colombiana de la organización tan sólo aporta un monto cercano al 3% de los ingresos globales. “Más capital es algo que esta empresa necesita, o de lo contrario no será capaz de competir”, le respondió Santiago Fernández Valbuena, director de Telefónica en Latinoamérica, a medios internacionales. “No hemos decidido qué camino tomar. Depende fundamentalmente de lo que el gobierno (colombiano) quiere aceptar como un proceso, y eso es difícil”, advirtió.

Lo que los ejecutivos de Telefónica le han presentado a su socio, el gobierno colombiano —que tiene el 30% de la compañía—, se resume básicamente en la modificación de la estructura de capital de la empresa. Eso se podría hacer, explican fuentes cercanas de la compañía consultadas por El Espectador, con una emisión de acciones, una de bonos o la posible salida de una fracción de la participación accionaria por parte de la española a su socio. Las cartas están sobre la mesa y la Nación tiene la mano.

Pero más allá de la coyuntura, lo que está perfectamente claro es que ahora Telefónica es mucho más atractiva que el mes pasado: es el jugador número dos del mercado de voz en Colombia (la participación supera al 20%), ya cuenta con tecnología LTE, que va a transformar la industria al cambiar el esquema de voz por datos y, también, en este nicho, tiene posición de ventaja sobre su principal competidor, la multinacional Claro, propiedad del magnate Carlos Slim, porque la banda en la que opera tiene mayores desarrollos tecnológicos.

Si se mueve la caja de Telefónica en Colombia este año o el que viene, eso aún no está definido. “Lo cierto es que América Latina es cada vez más importante para Telefónica. Estos movimientos no son para vender, y menos en Colombia. Ellos sí están vendiendo en bloques en Europa, por ejemplo en Irlanda y en Alemania, donde la situación es muy frágil. No se trata de salir de aquí, sino de quedarse y crecer, porque esta es la joya de la corona. Sin embargo, tienen un problema grave en el país y viven una encrucijada: quieren aumentar sus inversiones, participar con más fuerza en LTE (4G), mientras su socio no pone más dinero”, analiza Wally Swain, vicepresidente de mercados emergentes de la consultora Yankee Group, expertos en telecomunicaciones.

Swain dice que lo más razonable sería una initial public offering (IPO), que se traduce básicamente como “oferta pública de acciones”. De allí, sin necesidad de hacer muchas cuentas, saldría el dinero para mantener a futuro la operación en Colombia en segmentos como el 4G, que, de acuerdo con los que conocen los detalles de este servicio, requiere más o menos de $1 billón al año para poder operar con solidez.

 

ebohorquez@elespectador.com

@EdwinBohorquezA

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