Constructora ligada a Petrobras, en bancarrota

La constructora brasileña Galvão Engenharia ha solicitado una protección de bancarrota, convirtiéndose en la primera gran compañía de construcción en derrumbarse bajo el peso del escándalo de corrupción más grande en la historia de Brasil.

Galvão Engenharia tuvo contratos con Petrobras durante más de una década. /AFP

La compañía privada culpó del deterioro de sus finanzas a los efectos generados por las investigaciones de la policía en torno a los supuestos sobornos y comisiones en la compañía petrolera Petrobras, que es de propiedad estatal. La investigación ha recibido el nombre de “Operación Lavado de Autos”.

Galvão Engenharia, que ha sido acusada de estar involucrada en el escándalo, dijo que enfrentaba demoras en los pagos y dificultades para acceder a nuevo capital. “Desde finales de 2013 hubo demoras reiteradas en los pagos que le debe Petrobras a la compañía, a causa de varios contratos. Esto se combinó con un acceso más limitado a los mercados de crédito para el sector de la construcción, que ha recibido un fuerte impacto a causa de la Operación Lavado de Autos”, dijo el Grupo Galvão, la compañía madre de Galvão Engenharia.

Los fiscales alegan que Galvão Engenharia y otros de los más grandes grupos de construcción de Brasil conspiraron con los ejecutivos de Petrobras, y con los políticos, durante buena parte de la década pasada, para canalizar comisiones gracias a los miles de millones de dólares en contratos de la compañía de petróleo. Erton Medeiros Fonseca, un director de Galvão Engenharia, sigue bajo custodia policial luego de haber sido arrestado en noviembre a causa del escándalo. La compañía ha negado cualquier participación y está cooperando con las autoridades.

Galvão Engenharia no está sola en los problemas de financiación que enfrenta. OAS, otra gran contratista de Petrobras, está negociando con los acreedores luego de incumplir pagos de deuda, mientras la compañía más pequeña, Alumini Engenharia, ya ha buscado protección por bancarrota. Los fiscales públicos presentaron en febrero una demanda de US$1.405 millones contra OAS, Galvão Engenharia y cuatro de los otros constructores más grandes del país: Camargo Corrêa, Sanko, Mendes Júnior y Engevix.

En diciembre, Petrobras también canceló a 23 proveedores, entre ellos Galvão Engenharia, a causa del escándalo, prohibiéndoles presentarse para más contratos. No obstante, la compañía estatal de petróleo le dijo a Reuters que estaba al día con sus obligaciones contractuales. Los problemas en la industria de la construcción no sólo han generado preocupaciones con respecto a las obras de preparación para las Olimpíadas del próximo año en Río de Janeiro, sino también en torno a los esfuerzos del país por reformar su anticuada infraestructura. El año pasado Galvão Engenharia había ganado los derechos para operar durante 30 años parte de la autopista de los dos estados agrícolas de Brasil.