“El muerto sigue vivo en esta pelea”: Fedegán

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, reitera que la decisión del Gobierno de quitarle a su gremio el manejo de la cuenta parafiscal de los ganaderos es retaliación política.

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, se refiere a la crisis por la que atraviesa la cadena de frigoríficos Friogán, en la que la cuenta parafiscal de cerca de 450.000 ganaderos (Fondo Nacional del Ganado, FNG) tiene una participación del 78,6 %. Según él, la sociedad, que iba viento en popa luego de la fusión de cinco frigoríficos en el 2006, se empezó a debilitar por el aplazamiento por parte del Gobierno de la puesta en marcha del decreto 1500.

La medida buscaba que las plantas de sacrificio de todo el país llegaran a producir en 2010 carne en condiciones de inocuidad. Pero para ello, dice Lafaurie, Friogán tuvo que hacer inversiones cuyos recursos provinieron de créditos bancarios. Agrega que no hubo malos manejos, como ha asegurado el Gobierno y han dicho las auditorías de la Contraloría, sino que la situación se volvió insostenible luego del conflicto diplomático con Venezuela en 2010, pues las plantas de sacrificio dejaron de recibir los animales que se comerciaban con el país vecino.

¿Qué pasó luego de que Friogán pidió los créditos a los bancos?

Arrancamos bien. Friogán tiene una capacidad instalada para sacrificar por encima de 500.000 animales al día. Ocurre la pelea con Venezuela y quedamos sacrificando 100.000 y pico. Más del 60 % de la capacidad instalada se va porque no está Venezuela, y como posponen la aplicación del decreto 1500, el mercado interno tampoco responde, y Friogán pierde $18.000 millones en 2010. En 2011 perdimos lo mismo o más. En 2011 decidimos hacer un acuerdo para pagar las deudas, no con los plazos que había, sino ampliados, y los bancos aceptaron el acuerdo privado. Lo cumplimos de 2012 a 2014 y lo íbamos cumpliendo en 2015. Entonces voy adonde el ministro Iragorri y le digo que creo que tendremos que pasar el acuerdo privado a un acuerdo de protección de la Ley 1116, porque veo a dos bancos, Colpatria y el de Occidente, muy influidos por Minerva, con el ánimo de comprar Friogán. Vamos a la Superintendencia de Sociedades y el superintendente dice que hay que hacerlo urgente. Entramos a la Ley 1116 a mediados de 2015. Y durante ese semestre el Gobierno acompaña el proceso. El 18 de diciembre se celebra la audiencia de conciliación de acreencias y se califican.

¿Y qué pasó entonces entre el 18 y el 29 de diciembre, cuando se expidió el decreto que dice en qué casos puede el Ministerio tomar control de una cuenta parafiscal? ¿Cambiaron los ánimos?

Al Gobierno no le gusta que yo critique la política de paz y la restitución. Ha tenido una actitud retaliativa. Nunca encontró una sola excusa para quitarme el FNG. El 29, el Gobierno, Santos, dice: “Quítele la administración porque sí y dicte un decreto”. Y durante tres meses hay tres sesiones de la junta del FNG, y como se puede dejar constancia, le digo al ministro que la primera y más importante obligación suya es traer el tema Friogán para analizarlo. ¿Por qué nunca lo hizo? Es una pregunta que nunca ha contestado el ministro. Él dice que le mando amenazas. Si dice que la amenaza es que está prevaricando, se lo puse en una carta del 4 de abril porque su obligación como administrador, además de como ministro, era reunir la junta del FNG para ver qué pasaba. Y nunca lo hizo. En la carta le digo que tiene intereses creados con Minerva (en la carta cuestiona que el ministro haya dicho en radio que Friogán supuestamente se vendería por $70.000 millones). Mi tesis es que, según lo que se registra el 18 de diciembre de 2015, las plantas valen según libros $174.000 millones y la deuda con los bancos son $40.000 millones y pico. Hacer las plantas vale mucho más; según el mismo informe oficial, hacerlas vale $244.000 millones del 2014.

¿No es el mismo avalúo que la Contraloría controvirtió porque tenía como base una contabilidad mal hecha?

Resulta que el contralor delegado que dice eso es Andrés Bernal Morales, el famoso aquel que contrató una auditoría por $1.000 millones que resultó chimba y por eso ahora tienen a Juan Camilo (Restrepo) en la mira de la Procuraduría y seguramente también cae este personaje (Bernal). Él vive diciendo cosas que son contraevidentes en los documentos que reposan en el proceso de la Superintendencia. El contralor Edgardo Maya llega en 2014 y nombra de contralor delegado a Andrés Bernal, que tan pronto llega dice: “Voy a reventar a Lafaurie”. Y manda una auditoría con 17 tipos en septiembre de 2014. La conclusión es que sacamos 88,9 sobre 100 y 100 sobre 100 en la parte contractual. El Ministerio no llega ni a 50. Somos casi excelentes. En 2015, cuando Friogán entra en 1116 en agosto, inmediatamente manda a hacer una auditoría que no dice nada contra Friogán sino contra la junta del FNG, donde está el ministro, y especula diciendo que tal asunto es peligroso porque de pronto se va a liquidación. Yo fui vicecontralor y los hechos que eventualmente van a procesos de responsabilidad fiscal son los hechos que se generan. Yo no puedo suponer que usted cometerá una afectación patrimonial y juzgar antes. Aquí el muerto no se ha dado, el muerto sigue vivo con esta pelea. Además, ya está en una queja en la Procuraduría. El señor Andrés Bernal además debió haberse declarado impedido y no lo hizo.

¿En algún punto no reconoce que era peligroso poner como garantes los recursos públicos?

No, porque ¿quién es el dueño? El fondo. Es como si su papá le avala un crédito para estudiar y por alguna circunstancia no lo puede pagar. Lo avaló con la autorización del Gobierno. Decir eso es una torpeza.

¿Quiénes son los propietarios de más del 20 % de Friogán que no es del FNG?

Casi 10 % es del Idea y el resto son 1.000 y pico de ganaderos que tienen pedacitos, que es lo que venía de las diferentes plantas que existían antes. Como iba diciendo, luego viene la discusión en la W, y al ministro le toca convocar para el viernes pasado. Y en la junta, siete miembros se suman y dicen que les gusta el acuerdo. Y se le dice al administrador que firme el acuerdo para que el 18 de abril, antes de las 4 de la tarde, haya los votos necesarios para hacer válido el acuerdo. El viceministro, con una proposición firmada por siete miembros de nueve, se para de la mesa y se va. La Superintendencia suspende los términos hasta el 26 de mayo. La campana salvó al Gobierno de prevaricar.

El viceministro dice que no va a firmar algo que no ha estudiado.

Falso. Quedó demostrado que cinco días atrás se lo habían entregado. El 30 es la asamblea de Friogán, la cosa que me grabaron porque no admití el poder, porque ese poder se lo tiene que dar el FNG, el dueño, que tiene que decir quién lo representa en la junta. El dueño nunca le dio nada al administrador (Fiduagraria). Si a uno le llega un papel y no lo ve es culpa del que no lo ve, y más cuando ha sido el que manda a hacer la tarea, porque él los reunió en su despacho y como consecuencia se hicieron las gestiones que terminaron en un acuerdo modificado, que el martes se había entregado, y la junta fue el viernes. Debió haberlo conocido. El problema es que el lunes siguiente, si no había acuerdo firmado, el superintendente podía mandar a liquidación, que es lo que vengo denunciando. El gerente de Friogán advierte que si eso sucede se pierden 900 empleos, hay que indemnizar por $10.000 millones, y el promotor dice que los activos pueden desvalorizarse en 70 %. Es decir, estaban generando las condiciones para regalárselo a Minerva.

¿Y por qué el deudor, Friogán, no pidió que se extendiera el plazo para llegar al acuerdo?

Porque el acuerdo ya estaba. Era mejor cumplir que suspender, porque si ya tiene el mandato hay que cumplirlo. Yo tengo las grabaciones transcritas. Usted se sorprende cómo en la medida que se desarrolla la junta (el viceministro) va diciendo torpezas y al final la alternativa fue pararse de la mesa. Eso transcrito, en el hipotético caso de que se liquide Friogán, es cabeza de un proceso penal contra él. No le quepa duda. Conmigo la cosa es a otro precio. Por eso digo que la campana salva al Ministerio de prevaricar por acción, de cometer un peculado y detrimento patrimonial.

Entonces, para usted todo fue consecuencia de factores externos, pero ¿en ningún punto reconoce alguna equivocación en el manejo de Friogán?

La junta de Friogán es Fabio Echeverry Correa. Creo que es una persona que da garantía y no tiene un interés diferente a prestar un servicio. El gerente del Idea, el señor Bernando Dyner, es accionista, socio nuestro en otra planta y es dueño de cerca del 17 % de Terpel, entre los negocios que tiene. No hablamos de Pedro Pérez. El otro miembro es Samuel Rueda, empresario importante en infraestructura, dueño de un pedazo importante de Odinsa. Los que están no son tipos que se improvisan. ¿Por qué Minerva compró Red Cárnica, la planta de Ciénaga de Oro, modernísima, que la empezaron a construir justamente cuando se creyó que podía funcionar el decreto 1500? Le metieron $90.000 millones y Minerva la compró por $30.000 millones. Los dueños perdieron $60.000 millones o $70.000 millones y querían aplicarnos la misma dosis.

El viceministro se mostró indignado porque Friogán no clasificó para exportar carne a Chile.

Pero ¿cómo puede pasar el filtro una empresa en estas condiciones? Eso implica otras inversiones, y quién le presta a una empresa que está así. Friogán ni siquiera se presentó. El negocio de una planta frigorífica es vender carne, era lo que hacía Friogán, pero ya no vende carne, presta el servicio de maquila. Más o menos el 50 % de la carne que compran el Éxito, Carulla, Cencosud, es de Friogán. De pronto la etiqueta dice Friogán, pero antes lo decía bien grande porque la carne era de Friogán. Vendía carne, ya no. Ahora vende servicios porque no tiene caja. Por eso digo que este muchacho (el viceministro Pineda) me parece que tiene que meterse a estudiar más. Dice cosas, pero como no estudia y los asesores tampoco le dicen, pues dice cosas como esa. Es que Friogán ni siquiera se presentó.

Ha sido objeto de críticas el entramado de funcionarios que se forma entre Fedegán, el FNG, Friogán y Fundagán. ¿No es problemático, por ejemplo, que el representante legal de Fedegán sea familiar del gerente de Friogán, sabiendo que Fedegán antes, como administrador, direccionaba las inversiones a Friogán?

No, bajo ningún punto de vista. Friogán ha tenido tres gerentes. Jaime Giraldo, que fue la época de auge y luego de la caída. Puse a otra persona, Andrés Moncada, que estuvo en 2011 y no me dio respuesta. Perdimos incluso más. Y a este señor (Armando Daza), que venía de manejar una parte importante en la industria de aceites, le pedí el favor. Le dimos la vuelta al negocio y la empresa da utilidad. Gracias a este personaje hemos logrado cumplir el acuerdo privado con los bancos. Y Fundagán no tiene nada que ver con el FNG, es una fundación de los ganaderos que se paga con plata del gremio, no del fondo. Vinculan a mi mujer, pero no ha recibido un peso de salario. Mi mujer creó la fundación, como Tutina va a la junta del Bienestar Familiar, presta su servicio gratis. Nunca ganó un peso. Que allí fulana de tal… Sí, ¿y qué? Que una niña estaba haciendo una pasantía para graduarse de derecho... ¿Qué tiene eso si es una cosa privada? No del fondo. Tratan de enredar las cosas para generar ruido.

Y la nómina de $22.000 millones y toda su estructura corporativa, ¿cómo se justifica?

Los funcionarios de Fedegán no son funcionarios del fondo, el fondo tiene su estructura para vacunar, tener presencia en las regiones, dar asistencia técnica, estructura que fue autorizada por el Gobierno Nacional. Aquí no hay nómina paralela. El administrador, cuando era Fedegán, no podía nombrar a nadie ni asignar un salario que no estuviera definido en estructura de cargos, y eso lo resolvía el Ministerio de Agricultura. Cuando el ministro dice esas frases torpes de que va a “desparasitar”, que la nómina de Fedegán, eso es nómina del FNG. Con esos funcionarios, el administrador, hoy el Ministerio, tiene que manejar la vacunación, asistencia técnica, incentivo al consumo, etc. Son $22.000 millones al año de un total de ingresos cercano a $100.000 millones. El 80 % es de inversión. Le garantizo que toda la estructura directiva, si no tiene 15 años, tiene 20 años. Yo no he nombrado casi directivos. El gerente técnico, Carlos Osorio, tiene 22 años, el gerente administrativo y financiero tiene 23 años. Estuvo antes de que la ley (de 1993 que creó el FNG) se pusiera en práctica.

¿Qué resultado dio su administración, porque una de las críticas es esa, que, por ejemplo, no aumentaron las cabezas de ganado?

No, falso. Colombia era aftosa. Que sea libre de aftosa se le debe al FNG y a Fedegán. Por eso estamos exportando. Hemos atendido más de 300.000 ganaderos en asistencia técnica. Durante mi administración del fondo, que fue cuando Juan Camilo llegó y mandó auditores, dicen las auditorías que en 2004 fenece con observaciones, limpia. En 2006 fenece con 97,18 %, casi excelente; 2008, 82 %; 2009, 88 %; 2010, 91 %; 2011, 85 %; 2012, 82 %, y 2014, 88,9 %. Busque una entidad del Estado que tenga esas notas. Cuando llegué eran 19 millones de cabezas y llegamos a 25 millones.

Entonces, ¿para usted todo es una retaliación política?

El tema de fondo es ese: hay retaliación del Gobierno porque me he opuesto a los diálogos de La Habana, porque no me parecía justo que el único sector económico que terminó comprometido en las negociaciones fuera el sector rural y especialmente en los temas de tierra. Mi obligación como dirigente gremial es defender los intereses de mi sector, independientemente de las dificultades que me traiga. Como el Gobierno nunca encontró un argumento para demeritar la administración de Fedegán, se inventó el argumento pueril, inmoral, de que nos lo quitaba porque habíamos entrado en Ley 1116. Pero está documentado que fue una decisión que se tomó de la mano del ministro, quien gestionó para ese propósito, y luego el Ministerio votó favorablemente que el FNG y Friogán participaran de la protección de la 1116. Uno no puede ordenarle a un administrador como Fedegán que active los mecanismos de la 1116 y luego argumentar que le quita el FNG porque lo hizo, porque cumplió la orden.

¿Qué responde al Gobierno cuando dice que no va permitir que la restitución se entorpezca con desinformación y revictimización?

El presidente debería estar muy atento a lo que pasa con la Unidad de Restitución (URT). El señor Sabogal es culpable de que esa ley no cumpla el propósito que el país necesita, que es quitarles las tierras a los violentos. La ley no se hizo para quitarles la tierra a pequeños y medianos productores, que ahora terminan siendo nuevas víctimas por la forma como terminó instrumentalizada la ley, que les dio contratos a la Comisión Colombiana de Juristas, a la Fundación Yira Castro, que lleva el nombre de la madre del señor Iván Cepeda, a la Fundación Forjando Futuros. Todos aquellos que participaron para microfocalizar son los mismos que ahora son los apoderados de víctimas, algunas de ellas falsas, como ya le ha tocado a la justicia decirlo. La ley debe ser ajustada para que los segundos depositarios que de buena fe compraron sean exentos de culpa, que fue lo que le pasó a Argos. ¿O usted cree que Argos es despojador?

El fallo del juez dice que, más allá de la buena fe, no hay que desconocer lo que pasó antes de comprar la tierra.

Claro, porque la ley dice que en estos casos no es exento de culpa. ¿Y por qué no va ser? ¿O es que Argos llegó a aprovecharse de las circunstancias? Argos compró a los precios que vendían quienes estaban allí, terceros que habían adquirido en su momento cuando la gente abandonó las tierras. Generar esa circunstancia de segundos depositarios de buena fe no exentos de culpa termina generando lo que generó la ley. Pequeños con dos o tres hectáreas enfrentados con otros de su misma vulnerabilidad social que reclaman en condición de víctimas. La ley tiene que arreglar eso. La URT tiene que actuar con mucho rigor y desprovista de sesgos. ¿Por qué pone a microfocalizar a actores que claramente tienen intereses políticos, como la Comisión Colombiana de Juristas o la Fundación Yira Castro? Es como si a una asociación vinculada con jefes paramilitares se le pone a microfocalizar y a hacer análisis de contexto en San Vicente del Caguán.

¿Quién lo invitó al evento en el Magdalena?

No, quién me invitó no. Mis afiliados me lo pidieron y yo participé en la organización de eso. También participé en la organización en San Alberto. El procurador era el actor principal ante quien ellos querían quejarse delante de los responsables de la aplicación de la política: el Ministerio de Agricultura y la Unidad de Restitución, por eso estaban el señor Sabogal, el viceministro y el superintendente de Notariado y Registro, que en el fondo tiene una obligación de carácter registral. Lo que no admito es lo que dijo Sabogal, que es como si para mí fuera mejor que quien dictara sentencia son los paramilitares y no los jueces. Eso es una falta de respeto.

Cuando usted o la representante Cabal salen a las regiones, ¿tienen algún interés en exponer esa forma de pensar de la restitución?

Tengo la obligación de oír a mis afiliados y tratar de ser la mejor correa de transmisión de sus preocupaciones hacia el Gobierno, cuando éste lo permite, o con la opinión pública. Sabogal ha estado un par de veces en mi oficina, y le digo: “Mire este caso, mire este otro”. Le entra por un oído y le sale por el otro. ¿Por qué? Eso habrá que preguntárselo a él, pero él no ha jugado de manera transparente. El Gobierno dijo que hay 842.000 hectáreas en el Caquetá que las Farc despojaron. No han podido avanzar porque el Ejército dice que es una zona que no da garantías. El Estado, independientemente de la condición, tiene que quitárselas. A todos esos paramilitares y narcotraficantes, quítenles las tierras; soy el primero que aboga por ello. Me parece que incumplir los propósitos de la ley sería un grave error del Estado, pero no instrumentalizada como lo está haciendo Sabogal. Hay quienes sostienen que los mismos a quienes les dieron contratos para los análisis de contexto, que además apoderan a las víctimas, cobran un porcentaje importante por la restitución. Lo que no pueden montar es un negocio político y económico por otro.

¿La pelea por el FNG ha incidido recientemente en la oposición que ha hecho a la restitución?

No necesariamente. Cuando llegó Iragorri, con un buen talante, intenté tener las mejores relaciones con él, pero no puedo descuidar los intereses de mi sector. El Gobierno me castiga con lo del FNG. ¿Qué puedo hacer? ¿Claudicar? ¿Arrodillarme? Me parece una inmensa indignidad y defraudaría la confianza de la gente que me dice que luche por ellos. Yo seguiré igual. Si sigo vivo es porque he hecho un inmenso esfuerzo por no equivocarme en la defensa de los intereses. No han encontrado en cuatro años nada de lo cual pueda avergonzarme.

¿Qué papel cree que van a tener los ganaderos en un escenario de posconflicto, en una comisión de la verdad, teniendo en cuenta que han sido testigos del conflicto y que, como en el caso de Córdoba, los fondos fueron vehículo del crimen paramilitar?

Los ganaderos hemos sido víctimas de la violencia guerrillera, paramilitar, narcotraficante. Fedegán no está del lado de ninguno que eventualmente violente la ley. Hay ganaderos que violentan la ley, como también hay comerciantes, banqueros, pero Fedegán no está con ellos. ¿Cree que en Córdoba, por cuenta de las bacrim, los ganaderos no están siendo extorsionados por esos actores? ¿Entonces son cómplices? Es el Estado el que no está cumpliendo su misión de proteger la vida. Estamos llegando al punto en que el narcotráfico y quienes alimentan la guerra se van a adueñar de la zonas especialmente rurales. Mi posición es denunciar.