El precio del crecimiento colombiano

La baja expansión que presentaron la industria y el agro en 2012 está relacionada con el buen comportamiento de una banca que presta a tasas más altas que las del exterior.

La contracción de 0,7% que presentó la industria en 2012 tiene que ver más con los altos costos para financiarse que con la llamada enfermedad holandesa.  / Archivo
La contracción de 0,7% que presentó la industria en 2012 tiene que ver más con los altos costos para financiarse que con la llamada enfermedad holandesa. / Archivo

La economía colombiana creció 4% en 2012. Dado el regular año que vivió el mundo, con la recesión en Europa, la ralentización de la economía estadounidense y la desaceleración de China, lo obtenido no luce mal.

Las mayores tasas de crecimiento las obtuvieron minas y canteras (5,9%) y establecimientos financieros (5,5%); las menores tasas fueron para la industria manufacturera (-0,7%) y el sector agropecuario (2,6%). El problema es que estos dos últimos son los que generan los mayores empleos permanentes.

La explicación de estos comportamientos está ligada a la tasa de cambio. En 2012 el promedio fue de $1.797,79 por dólar, mucho menos que el cambio que les permitiría a la mayor parte de los productores que exportan o compiten con importaciones obtener ingresos superiores a sus costos. Así, los industriales y los agricultores no son competitivos.

Por ello venden poco, producen poco y no generan empleo. No es casualidad que más del 40% de la población económicamente activa se encuentre desempleada o subempleada.

En contraste, sólo parecieran florecer los petroleros cuyos precios internacionales siguen elevados y, con ello, compensan la revaluación, al igual que los productores financieros cuyos créditos son necesarios y sus tasas de interés muy superiores a las internacionales.

Pero la tasa de cambio es un precio que se determina como cualquiera, a partir de las ofertas y demandas. Se supone que la principal oferta de divisas proviene de las exportaciones y la principal demanda, de las importaciones; ambas definen la cuenta corriente. Otras fuentes de oferta son las inversiones extranjeras y el endeudamiento de las empresas, que se registran en la cuenta de capitales.

Según la balanza cambiaria colombiana, en 2012 la cuenta corriente fue negativa en US$14.028,8 millones, la cuenta de capitales superavitaria en US$19.369,8 millones y el saldo entre las dos (la acumulación de reservas internacionales) fue positivo en US$5.341 millones.

Así, si fuera por los flujos de exportaciones e importaciones, la tasa de cambio colombiana debería estar muchísimo más devaluada. El exceso de divisas que origina la revaluación proviene del flujo de capitales. Por ello es inapropiado hablar de “enfermedad holandesa”: una abundancia de divisas proveniente de la exportación de un recurso natural que al revaluar la tasa de cambio inviabiliza las otras actividades.

En 2012 la principal fuente de divisas en Colombia fue la inversión extranjera directa (US$24.147,4 millones, de los cuales US$16.925,6 millones obedecen a hidrocarburos y minería); la segunda fue el endeudamiento de las empresas (US$21.688 millones) y la tercera, las exportaciones petroleras (US$21.602,4 millones).

Que las inversiones petroleras extranjeras sean elevadas no es casualidad, a pesar de los costos elevados de la exploración y explotación en Colombia: existen muchos recursos internacionales y serios problemas en los países petroleros árabes y en Irán, que limitan las inversiones allí.

¿Pero cómo es posible que las empresas se endeuden externamente en esa magnitud? La razón básica es el diferencial de tasas de interés. Una empresa que puede financiarse con créditos externos al 3,25% no tomaría uno preferencial en Colombia al 8,3%.

Adicionalmente, como el empresario es consciente de que el período es de revaluación, trae más dólares de los que necesita: los vende a $1.850 y cuando tiene que devolverlos los recompra a $1.750. Con los pesos compra bienes inmuebles o acciones en la bolsa, por lo que sus precios suben, y cuando debe devolver el crédito, vende unos u otros y gana la diferencia de precio.

Por otro lado, las empresas que requieren financiamiento significativo no pueden obtenerlo domésticamente por lo reducido del mercado; según el Banco Mundial, en 2011 el crédito al sector privado en Colombia representaba 45% del PIB.

Esa dimensión crediticia tiene que ver con la tasa de interés: cuanto más elevada, la demanda es menor. Las tasas en Colombia no sólo son elevadas para las grandes empresas, sino exageradas para los consumidores, para las micro, pequeñas y medianas empresas que no acceden a los mercados internacionales. Tiene que ver también con los medios de pago: si los agentes carecen de liquidez no depositan en los bancos y éstos no cuentan con recursos para prestar. En 2011 la relación M2 (dinero y cuasi dinero) a PIB era de 39,9%.

La solución a la revaluación cambiaria tiene que ver con la solución a la estrechez de los mercados de crédito y a una reducción sustancial de las tasas de interés. Para ello se requiere mayor competencia en los mercados de crédito, que según el Banco de la República operan en competencia monopolística, y también de una política monetaria mucho más expansiva.

 

* PhD. en Economía, profesor U. Javeriana

¿Qué hizo crecer a Colombia 4% en 2012?

Los crecimientos de 3,9% en la producción de carbón, de 5,4% en la de petróleo crudo y de 9,5% en la de gas natural, al igual que la expansión de 11,2% en los servicios de intermediación financiera, de seguros y servicios conexos, fueron los responsables de que la economía retomara la senda ascendente y cerrara el año pasado con un balance positivo. 

En la región, Colombia registró mejores resultados que México (3,9%), Argentina (1,9%) y Brasil (0,9%); es más, estuvo por encima del promedio mundial (3,2%) y del latinoamericano (3%).

“Un crecimiento de este tipo, en un ambiente externo tan negativo, es un resultado excelente”, resaltó Mauricio Cárdenas, director de Planeación Nacional.