'Estamos subvalorando Isagén'

Helbert Castaño, uno de los demandantes a la venta de Isagén, aseguró que, además de oponerse a la enajenación del activo, tampoco está de acuerdo que, en caso de venta, pase a manos de trabajadores.

Cristian Garavito - El Espectador

En entrevista con El Espectador, Helbert Castaño, secretario general de Sintraisagen, dice que los argumentos del Gobierno para esta transacción son pobres y que recientemente solicitaron ante el Consejo de Estado medidas provisionales urgentes para que se pronuncien sobre una acción popular que sería la estocada final para impedir la enajenación de este activo. 

El líder sindical apareció como uno de los demandantes contra la venta de Isagén por la que el Gobierno espera recibir más de $5 billones. 

¿Cómo recibieron la noticia del Consejo de Estado?

La suspensión parcial es una buena noticia para todos los colombianos, sin embargo, nos da un lapso para seguir trabajando  en la defensa de Isagén. Fue el deber ser del Consejo de Estado porque llevábamos mucho tiempo trabajando en ese tema. 

¿Qué otros argumentos están preparando para explicar que vender Isagén no es la mejor opción? 

Tenemos una acción popular de la que no se ha fallado al respecto y por eso el 14 de mayo presentamos ante el Consejo de Estado unas medidas provisionales urgentes, para que fallaran con respecto a la acción popular presentada en Medellín. El Gobierno no da todas las razones verdaderas para justificar la venta de este activo. El otro aspecto es que Isagén sí regula precio a través del mercado de energía nacional. 

El Gobierno argumenta que si se cae esta operación corre riesgo el proyecto de las 4G, ¿no le preocupa?

Es un argumento muy pobre porque se han presentado desde muchos escenarios todas las posibilidades de donde se pueden conseguir los recursos para llevar a cabo estas obras. No estamos en contra de que se hagan las vías 4G, son necesarias para el país. Ahora que ese sea el único argumento para vender Isagén, pues lo deja a uno sorprendido. Prestar el dinero de Isagén a unos privados para que hagan las vías no es responsable y si es deber del Estado garantizar el acceso al servicio de energía. 

¿La oferta por la compañía está acorde por el valor de la misma?

Hay un detrimento patrimonial porque la compañía no vale eso. Una de las razones por las que el Consejo de Estado paró la venta es precisamente por eso. Estamos subvalorando la compañía. 

¿Cómo interpreta la insistencia del Gobierno, que prepara su defensa jurídica, para tumbar la suspensión y que se lleve a cabo el proceso? 

Puedo suponer que el Gobierno actúa de buena fe pero cuando no hay un argumento sólido pues uno no sabe si es que están protegiendo un compromiso internacional con alguna compañía. Me gustaría que el presidente Santos explique por qué quieren vender a Isagén. 

¿En qué condiciones estaría de acuerdo con la enajenación de esa empresa?

La venta de Isagén desde todo punto de vista es un error porque ha sido administrada eficientemente y con toda la transparencia. También ha generado demasiadas riquezas en las zonas en las que opera y sigue siendo muy rentable. Viene trabajando en proyectos térmicos y eólicos que la van a hacer más importante. De entregarla, preferimos que hagan un negocio interno porque no debería quedar en manos internacionales. Sin embargo, no queremos que sea vendido. 

¿Eso quiere decir, por ejemplo, que lo mejor sería que los trabajadores sean propietarios de la empresa?

Nosotros como sindicato estamos en desacuerdo en que los trabajadores se hagan propietarios de la empresa porque eso es un engaño. Uno no puede concebir que un trabajador diga “no se lo vendan a otro pero véndamela a mí”. Un trabajador del común, como lo somos nosotros, no tenemos el músculo financiero para hacernos al control de la compañía sino que tendríamos que conseguir unos inversionistas que terminarían quedándose con Isagén. Queremos que el Gobierno siga teniendo el control pero si lo quieren vender pues que sea a compañías nacionales. 

¿Qué perspectivas le ve a Isagén como generadora de energía? 

La internacionalización. En este momento está vendiendo energía a Venezuela y a Ecuador. La interconexión que se haga a Suramérica y Centroamérica es una oportunidad para aumentar la participación en el mercado. 

¿Consideran que la privatización amenaza el empleo en la compañía?

La venta de Isagén no es una amenaza. Sintraisagen no tiene ningún temor porque se privatice. La empresa se comporta como si su naturaleza fuera privada. Entre la generadora y el sindicato hay pleitos por demandas de violación a la convención colectiva de trabajo porque la maneja a su antojo y amaño. Venga el privado que venga van a comportarse igual con los trabajadores.

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