La gasolina de la discordia

Aunque el Gobierno anunció una reducción en el precio de la gasolina corriente, las constantes alzas en el galón de acpm no dejan de causar malestar entre los transportadores.

Pese a que el Ministerio de Minas y Energía anunció una reducción de $108 en el galón de gasolina corriente para este mes, el combustible que se vende en Colombia no deja de ser el quinto más caro de Latinoamérica después de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. Además, los impuestos que tiene no dejan de ser cuestionados.

El ministro de Minas y Energía, Federico Renjifo, explicó que en Bogotá el galón de gasolina corriente bajará $108 este mes para quedar en $8.803, mientras que en la Costa Caribe, la reducción será de $104. Esta diferencia se explica porque en la capital el combustible no recibe el mismo subsidio que en el norte del país. En cuanto al acpm, el precio incrementó $41 por galón en el interior y para las demás regiones, el alza fue de $52 (el valor de referencia es de $8.185).

Aunque los transportadores de carga por carretera protestan señalando que estas alzas en el combustible tienen el negocio de capa caída desde hace mucho tiempo, el Gobierno justifica el incremento en un desmonte del subsidio que se venía aplicando al acpm como estrategia para dar celeridad a una mayor proporción de biocombustibles. Sumado a esto, lo que pretende el Ministerio de Minas y Energía es que los precios del diésel y de la gasolina corriente estén casi al mismo nivel como en otros países del mundo.

Como propuesta para aliviar las cargas tanto a los transportadores como al resto de consumidores, la reforma tributaria que el Gobierno radicó ante el Congreso pretende bajar $200 por galón al combustible. La propuesta consiste en sustituir el impuesto global a la gasolina y al acpm sumado al IVA por un gravamen único llamado Impuesto General a la Gasolina y al ACPM.

Sumado a esto, el Gobierno propone en la iniciativa que se destinen recursos del Presupuesto General de la Nación al Fondo de Estabilización de Precios del Combustible (FEPC) con el fin de reducir el impacto que causa en los precios internos del combustible la fluctuación del petróleo en el mercado internacional.

Sin embargo, en el Congreso ya se han levantado las primeras voces de protesta. Cuando Mauricio Cárdenas Santamaría era ministro de Minas y Energía, llegó a hablar de una reducción hasta de $2.000 en el precio del combustible, justificada en disminuir impuestos como la sobretasa al combustible, IVA, tarifa de marcación y valor del transporte por poliductos.

Luis Fernando Velasco, senador de la República, aseguró que la reducción por galón, debería ser de $1.000 como mínimo y agregó que ya está conformado un grupo de congresistas para pedir durante los debates de la reforma tributaria que el Gobierno modifique esta propuesta.