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Economía 19 Ago 2012 - 9:00 pm

Tras las justas

La resaca de los Olímpicos

Después de un mes de glamur como anfitriones de las Olimpiadas, los británicos se enfrentan a la realidad de una economía en recesión con un sistema financiero cargado de escándalos.

Por: David Mayorga
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    http://www.elespectador.com/noticias/economia/resaca-de-los-olimpicos-articulo-368753
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Ser o no ser, esa es la cuestión que no lograron definir los ingleses a la hora de ajustar su cinturón en materia de gastos durante los Olímpicos.

Después del glamur de las medallas, de la buena actuación de sus atletas que le valió a Gran Bretaña el tercer lugar en la tabla general de preseas, de disfrutar con los logros alcanzados por el estadounidense Michael Phelps y el jamaiquino Usain Bolt, de haberse convertido por cerca de un mes en el centro de la atención mediática mundial, los británicos tuvieron que enfrentarse a la dureza de la vida cotidiana.

El primer gran golpe llegó en la mañana, justo en el desayuno, cuando, al leer el periódico, y tras degustar las impresionantes imágenes de los Juegos Olímpicos, se toparon con las páginas económicas: debido al aumento de 2,6% en la inflación de julio, las tarifas del sistema ferroviario se incrementarán en 6,2% a partir del próximo primero de enero. “Malditos economistas”, debieron pensar algunos de ellos mientras leían entre líneas que el altísimo número de deportistas, miembros de delegaciones deportivas, periodistas, espectadores, entre muchos otros, encarecieron el nivel de vida en las islas.

Las Olimpiadas, como regalo macabro, los regresaron a una realidad delineada por el déficit económico, tasas negativas de desempleo y un ingreso que se diluye cada vez más. “Este aumento se convierte en una cachetada para los trabajadores, que necesitan un respiro después de dos años de salarios en caída”, le dijo Brendan Barber, secretario general del Congreso de Sindicatos Británicos, al diario londinense The Guardian.

Si se mira el cuadro en su totalidad, el panorama es realmente terrorífico. A principios del año, el gobierno británico había calculado que ser el anfitrión de las Olimpiadas le pasaría una factura de US$4.000 millones. Pero en plena competición, aquellos cálculos fueron revisados: la cuenta total podría sobrepasar los US$15.000 millones. Cifras que, no obstante, son muy tímidas si se comparan con los cálculos independientes. La revista especializada Fortune, por ejemplo, develó que es muy posible que los costos anuales asciendan a $40.000 millones.

Se trata de un monto muy alto para un país que afronta un déficit fiscal que hace tan solo un mes se acercaba a los US$245.000 millones, cuya tasa de desempleo es de 8% (disminuyó 0,4% entre enero y julio gracias a los 46.000 empleos creados por los Juegos Olímpicos), que atraviesa ya por su tercer trimestre en recesión y espera, según cifras revisadas del Banco de Inglaterra, un crecimiento de 0% al final del año.

Una realidad negativa que comienza a explicarse cuando se mira atrás. “Hay errores que se remontan a la época de Margaret Thatcher, como lo fueron la liberalización de los mercados financieros, reducirles los impuestos a los ricos o disminuir el gasto público civil pero aumentar el militar. Y a pesar de todos esos esfuerzos nunca se logró desmantelar los servicios de salud pública. Esto generó un déficit muy grande y ahora están sufriendo las consecuencias”, explica César Ferrari, PhD. en Economía y expresidente del Banco Central del Perú.

Es un camino que ha llevado a la economía británica del cielo a las puertas de un desastre. Veinte años atrás, aupada por las reformas neoliberales implementadas por la administración conservadora de Thatcher, el sistema financiero se convirtió en un referente para el mundo. Los servicios financieros se convirtieron en una parte esencial de la economía y sus bancos construyeron la intrincada autopista de inversiones extranjeras que fue formando al mundo globalizado. De esta forma, el PIB consiguió un crecimiento promedio de 2,68% entre 1992 y 2007, que lo convirtió en el séptimo más grande en el planeta.

Pero las prácticas financieras que permitieron la desregulación financiera fueron las mismas que interrumpieron esta senda en 2008 con el estallido de la crisis financiera mundial. Esto trajo quiebras como la del banco Northern Rock, nacionalizaciones y un desempleo que pasó de afectar a 1,6 millones de personas en enero de ese año a 2,5 millones en octubre de 2009.

A pesar de estos resultados, y de las protestas que siguieron a nuevos recortes en el presupuesto local, el gobierno británico había logrado mantener la apariencia del encanto. “El desempleo no aumentó por encima del 10% y los precios de las viviendas no han caído significativamente. Esto tuvo un impacto positivo en el inconsciente colectivo, el cual ha sido reforzado con la exitosa recepción de los Juegos Olímpicos; sin embargo, esto podría tornarse rápidamente en pesimismo si la economía entra en una prolongada recesión, la cual es muy posible hoy dado el deterioro económico de la Eurozona”, advierte Nigel Hayes, profesor de Finanzas de la escuela española de negocios Eada.

“Las implicaciones, más allá de las pérdidas de mercado o de sus utilidades netas, estarán concentradas en la enorme disminución de confianza por parte de accionistas, usuarios y del regulador sobre el sector. Si bien la aparición de casos aislados de prácticas poco ortodoxas en algunos bancos no necesariamente debe conducir a una generalización hacia el resto del sector, es innegable que la confianza de los inversionistas se verá minada", comenta Juan Nicolás Pardo, gerente de Análisis de Renta Variable de Valores Bancolombia.

Es el presente que está atravesando una de las economías más poderosas del mundo, el mismo que, aunque todo indica que seguirá empeorando, tiene un último recurso para apuntalar su resurgimiento. Para poder superarlo se necesitará no sólo del apoyo de todos los actores económicos, sino también del visto bueno y la fortuna de los dioses del Olimpo.

Los viajeros fueron culpables

A la hora de buscar culpables, las cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas culpan a los propios viajeros británicos: su estrategia de huir en desbandada para evitar el colapso del tráfico durante las Olimpiadas hizo que los precios de las tarifas aéreas se incrementaran 21,7% entre junio y julio, el alza más abultada desde 2004. Pero los almacenes de ropa también tienen algo de responsabilidad, pues la reducción en los precios del vestuario, una tradición de cambio de temporada, fue la menor de los últimos 16 años, algo que sin duda refleja la verdadera situación que viven los ingleses, dueños del buen gusto, pero, ante todo, del dinero para invertir en la última tendencia de la moda.

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elconde

Lun, 08/20/2012 - 08:44
Y aun asi estan de gatos bravos queriendo extraditar a Assange.
Opinión por:

Abdón Parra

Lun, 08/20/2012 - 06:56
REINO Unido ayudó con miles de millones de dólares para las guerras contra Irak, Afganistán, Egipto y otras. Los negociantes de armas se enriquecieron y ahora el pueblo británico tiene que pagar. La injusticia del REY y la nobleza no tiene limite.
Opinión por:

amaneno

Lun, 08/20/2012 - 06:54
La banca mundial y las corporaciones multinacionales ahorcan al mundo
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