“Si hay afectados por el despojo, somos los ganaderos”

Ricardo Sánchez asegura que el gremio que lidera está en condiciones de manejar la parafiscalidad del sector. Ve en las zidres una oportunidad de desarrollo en el posconflicto.

Ricardo Sánchez, presidente de Unaga. / Andrés Torres
Ricardo Sánchez, presidente de Unaga. / Andrés Torres

Ricardo Sánchez es presidente de la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas Colombianas (Unaga), un gremio que reúne 26 asociaciones bovinas, equinas y ovino-caprinas.

En entrevista con este medio, da su opinión sobre los hechos que causaron y sucedieron la liquidación del Fondo Nacional del Ganado. Según él, Unaga, afiliada a Fedegán, tiene las condiciones para administrar la nueva cuenta parafiscal, que temporalmente está en manos del Gobierno.

Por otro lado asegura que los ganaderos están entre los más afectados por el conflicto armado, pero que figuras como las zonas de interés de desarrollo rural, económico y social (zidres), que están demandadas por inconstitucionalidad, abren oportunidades para el desarrollo rural.

¿Qué balance da del sector en los últimos años?

El crecimiento del sector ha sido la mitad del de la economía del país, del orden del 3 %. Eso se debe a factores exógenos que son difíciles de controlar, por ejemplo, el climático, que dio lugar a que este semestre hubiera menos sacrificio. Hubo menos terneros porque las vacas parieron menos. Los ganaderos abastecen el 98 % de la demanda de carne bovina y el 95 % de leche. Debemos generar una producción sostenible, intensiva en uso de tecnología, y llevar a los pequeños a convertirse en medianos productores, pero hay factores que nos restan celeridad, como la devaluación. Las materias primas importadas entran a precios altos, que elevan costos de producción. Debemos ser primero agricultores que ganaderos, saber generar alimento. Es una revolución que se debe dar en el sector, pero hace falta presencia del Estado.

¿Qué necesita la ganadería?

Un Plan Nacional de Desarrollo profundo que tiene que reestructurar la conexión del ganadero con lo regional, porque menos del 40 % de la manufactura bovina se procesa en las zonas de producción y menos del 50 % del precio que paga el consumidor se irradia ahí. También, el papel del Estado: la presencia es débil, no vemos la provisión de bienes públicos para generar desarrollo y la justicia es precaria.

¿Cree que la ganadería tiene un impacto negativo en el medioambiente?

No voy a evadir una responsabilidad, pero no es la ganadería la que genera un impacto negativo, somos los humanos y los sistemas. El primer renglón en el sector agropecuario de Suiza es la ganadería, y es el país que ocupa el primer lugar en el índice de desempeño ambiental. Unaga trabaja para implementar un sistema de explotación agropastoril. En el país, la carga media es de 0,63 cabezas por hectárea. Podríamos tener muchos más animales por hectárea con un sistema de explotación combinado, agrícola y pecuario, o podemos mantener esas 0,63 y liberar hectáreas para cultivos.

¿Y sobre la concentración de tierras que se les achaca?

No puedo negar que en algunas regiones hay concentración, pero también debo decir que el 50 % de los ganaderos del país son deficitarios en tierra. De las 500.000 familias ganaderas, la mitad tiene menos de 10 vacas, y el 80 %, menos de 50 vacas. Los que tienen la mayor concentración, es posible que no sean ganaderos, sino especuladores, dos o tres cabezas con otros intereses, como generar valorización.

¿Qué opina de la puesta en marcha del decreto 1500?

Nos da dos años, con un acompañamiento del Estado, para cumplir exigencias del Invima. Creo que fue una decisión acertada. Hay que meter en cintura los frigoríficos o plantas de sacrificio, pero hay que dar oportunidad de que cumplan para ser calificadas como plantas viables. Las exigencias requieren inversión, son importantes para la inocuidad y la garantía de que el producto que se entrega al consumidor es adecuado sanitariamente.

¿Y en qué beneficia al ganadero?

En todo. Los eslabones de la cadena tienen que estar en consonancia. Si el ganadero produce más cantidad de carne y de mejor calidad, es transformada y comercializada en las mejores condiciones y le llega al consumidor de forma adecuada, el consumo per cápita empieza a subir.

¿Qué opina de lo que sucedió con el Fondo Nacional del Ganado?

La liquidación del FNG es dolorosa. Los organismos de control se encargarán de generar sanciones a los responsables. La liquidación del FNG se dio por la liquidación de uno de sus activos, Friogán. Hay muchas enseñanzas para el futuro y sobre los activos que puede tener un fondo.

El Gobierno tiene por ahora el manejo de la cuenta, pero la ley dice que debería tenerlo un gremio o quien represente a los ganaderos. ¿Unaga estaría interesada en ser administradora?

Unaga está dispuesta a asumir los retos que sean necesarios en pro del crecimiento de la ganadería. La discusión a que se ha dado lugar en los últimos meses ha secuestrado a los ganaderos en la parafiscalidad, pero son mucho más que eso. La ganadería emplea más de 950.000 personas, es la quinta parte del empleo del sector agropecuario, hay diferentes tamaños de productor y sistemas productivos. Unaga está en condiciones de hacerlo, si su junta directiva así lo decide.

¿Y qué opina de la formación que se ha anunciado de un nuevo gremio?

Fedegán es el gremio cúpula, tiene más de 50 años, en esa entidad está la historia de la ganadería. Sobre la representatividad, sí, algunos ganaderos y regiones manifiestan no estar representados, y en la perspectiva de la equidad y la participación es necesario permitírsela a pequeños, medianos y grandes, las regiones y las distintas tendencias productoras. Bienvenidos todos los gremios que se quieran crear si su misión es transformar el sector. Si la creación de un gremio es sólo por pretender captar un fondo parafiscal, no responde a las necesidades.

¿En qué posición están con respecto al posconflicto?

Los ganaderos somos los que más anhelamos la paz porque nuestra exposición al conflicto armado es alta. Es importante que el Gobierno dé lugar a una interlocución con los ganaderos para construir esa etapa. Podemos contribuir en el movimiento socioeconómico de los pequeños ganaderos que están en áreas de influencia de conflicto, construyendo tejido social, generando un ambiente de seguridad y una paz sostenible. Estamos dispuestos a partir de emprendimientos como las zidres, que manejan un concepto particular del desarrollo: integrar agroindustria con oferta y pequeños productores. El desarrollo del campo se logra con la participación de los ganaderos. Si hay una población afectada por el despojo, somos los ganaderos, entonces debemos participar activamente.

¿Qué tan fácil cree que es mostrarse como aliados de la paz si hay un papel ambivalente, de los ganaderos como victimarios?

El ganadero que es responsable de un delito debe pagar por él, pero para la gran mayoría que no lo somos no es complicado alinearnos. Sobre el despojo, si bien es cierto que la restitución tiene un principio, reconocer y reparar víctimas, sí hay comentarios y observaciones que hacemos, que van encaminadas a minimizar los riesgos de error, porque las pruebas de despojos de hace 20 años pueden ser frágiles y pueden dar lugar a subestimar a la víctima o a caer en la violación de la buena fe. Con formalización de la propiedad y tecnología, todo esto empieza a cambiar, incluso para nosotros, que hoy seguimos siendo despojados por las bacrim.