Un acuerdo pensado a futuro

A pesar de que el próximo 1º de agosto inicia el tratado comercial con un mercado de alto potencial, la industria local está enfocada en recuperarse del mal inicio de año.

Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio (en primer plano), firmó el acuerdo comercial con la Unión Europea el 22 de junio de 2012, en Bruselas. / Mincomercio
Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio (en primer plano), firmó el acuerdo comercial con la Unión Europea el 22 de junio de 2012, en Bruselas. / Mincomercio

El semblante de los pequeños productores agrarios colombianos ha cambiado en el último lustro. De aquellos rostros sonrientes que inundaban cada cuatro años los carteles de los candidatos políticos de turno se pasó a una sonrisa a medias, una mirada cabizbaja, una mueca de incomodidad. “Esto se ha puesto muy mal. Por el TLC han llegado muchos productos y a uno ya no le pagan lo que cuesta la cosecha. De la leche me ha tocado pasar al maíz y a los granos, y ni así...”, comentó Miguel González*, campesino del altiplano cundiboyacense, semanas antes de que ese inconformismo llevara a los suyos en la región, el Eje Cafetero, los Santanderes, el Cauca, Antioquia y otros departamentos a protestar por unos ingresos cada vez más reducidos.

De modelos publicitarios, hoy muchos campesinos pasaron a cuestionarse si lo mejor es emigrar en busca de nuevas oportunidades. Una idea de las circunstancias que pueden llevarlos a tomar esa decisión se encuentra en los reportes del Dane: mientras en diciembre de 2006 el Índice de Precios al Productor (IPP), que mide la evolución de su ingreso, crecía 0,98% y 1,43% en el sector agrario, en abril de 2013 cayó 0,32% (-0,20% para el agrícola). De hecho, en los últimos 12 meses la caída fue aún más pronunciada: -6,45% para el subsector y -2,42% en general.

Pero el argumento original pierde validez cuando es expuesto ante el Gobierno. “Lo más fácil es echarle la culpa a algo que tiene tres letras. A los acuerdos comerciales los han investido de poderes sobrenaturales y, por supuesto, distorsionadores”, afirma Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo, quien el 1º de agosto liderará los actos protocolarios de la puesta en marcha del tratado de libre comercio entre Colombia y la Unión Europea.

De hecho, durante su fase de negociación, este acuerdo ganó gran trascendencia cuando los empresarios lácteos insistieron en que, de aprobarse, llevaría a la quiebra a los pequeños productores. Y a pesar de que Bruselas adoptó un programa de estímulos económicos para mitigar su impacto (aprobó 30 millones de euros hasta 2014 con el fin de liderar la transformación productiva del sector), para la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) el futuro será opaco: “Existe la posibilidad de incrementar las importaciones de lácteos con ingreso preferencial (cero arancel) en 9.510 toneladas. Esta cantidad representa el 29% de las 32.294 toneladas importadas en 2012”, consignó en un comunicado.

Claro que ese impacto no se sentirá de inmediato. Concretamente, para el sector lácteo el acuerdo establece una protección en forma de salvaguardias (cupos por volumen de compras y períodos de eliminación progresiva de impuestos) por un período de 18 años. Asimismo, para la industria ese lapso se extiende a 10 años, con la contraprestación de que el 99,9% de las exportaciones no tendrá arancel desde el próximo jueves. El objetivo de dichas garantías es otorgarles a empresas y productores nacionales el tiempo suficiente para que exploren oportunidades en los nuevos mercados, fortalezcan su producción y alcancen economías de escala que les permitan aumentar su competitividad.

La tarea, de momento, no es fácil. De acuerdo a cifras de la Asociación Colombiana de Empresarios (Andi), después de un deprimente primer trimestre, con una caída de la producción de 3%, la industria recobró la forma en mayo con un tímido aumento de 0,2%. Esa señal le bastó al gremio para argumentar que ya “se había tocado fondo” y en adelante sólo habría camino para la recuperación. Un sentimiento que es más fuerte en sectores como el del calzado: gracias a la entrada en vigor del decreto 0074 de 2013, que fija aranceles mixtos a las importaciones de zapatos, las compras bajaron de 6,93 millones de pares en ese mes a 2,63 millones en mayo.

“Aún vemos el mercado europeo con modestia, pues tenemos experiencias de ventas pequeñas en Bélgica, Italia y España. Debemos elaborar una plataforma de trabajo en la que desarrollemos un producto de alta diferenciación y calidad, a través de estrategias como proyectos asociativos, reconversión industrial y cooperación técnica. Pero antes de eso hay que recuperar espacio en el mercado local, algo que esperamos conseguir a partir del segundo semestre”, dice Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam).

El panorama es muy parecido en los demás sectores. A pesar de que Proexport ha identificado oportunidades de negocios en el Viejo Continente con 46 productos del agro, la manufactura, las prendas de vestir y los servicios, al igual que las tendencias de consumo en los principales países, los empresarios apenas comienzan a sacudirse de un comienzo de año con números rojos: el reporte de la Andi muestra que de los 17 subsectores evaluados mes a mes, sólo siete presentaron crecimientos en su producción y ventas totales a mayo. De nuevo, los beneficios de este acuerdo comercial, entre los que sobresalen el incremento del PIB en 1%, la entrada preferencial a un mercado de más de 500 millones de consumidores y la posibilidad de fortalecer los intercambios con el segundo socio comercial colombiano (ver gráfico), deben plantearse en futuro.

“El 90% de nuestras exportaciones a Europa es tradicional, y queremos ver más productos industriales y agrarios en esa ecuación. También esperamos un aumento en las cifras de la inversión extranjera tal como ocurrió con Portugal, que comprometió US$2.000 millones para los próximos cinco años de cara a la entrada en vigor del acuerdo, al igual que incrementar el número de visitantes para cumplir nuestra meta de 4 millones de turistas extranjeros para 2014”, resume Díaz-Granados.

 

*Nombre cambiado.