Una solución de agua para La Guajira

Una compañía colombiana recorre la región en busca de una comunidad para realizar un piloto con un modelo basado en la desalinización de agua con el uso de energía solar y eólica y plantas automatizadas.

El modelo que proponen MFT y Col Energy fue implementado en Etiopía.  / Cortesía
El modelo que proponen MFT y Col Energy fue implementado en Etiopía. / Cortesía

La sequía de los últimos años, sumada a los conflictos con Venezuela y razones de fondo como la extrema pobreza de la región y la corrupción, ha agravado la crisis de agua en La Guajira, un problema que hoy muchos están tratando de resolver. La zona tiene características que no permiten atenderla de una forma tradicional, como una red de acueducto. Según Luis Felipe Henao, exministro de Vivienda, la extensión del territorio, la población dispersa o la vida nómada de muchas comunidades obligan a pensar en alternativas.

De acuerdo con el gobernador encargado del departamento, el superintendente de Notariado y Registro, Jorge E. Vélez, el Gobierno está pensando en soluciones para llevar el líquido a 21.000 puntos. Una de las apuestas está en el tren del agua, con el Cerrejón, para repartirla en la alta Guajira, y la construcción de tanques cada 40 kilómetros. Lo que es definitivo para Vélez es que por costos se descartan opciones que funcionen con energía eléctrica o combustible.

En el congreso de Acodal que se llevó a cabo esta semana en Cartagena estuvo presente una compañía que asegura tener una solución. Se trata de Col Energy, una empresa colombiana que por estos días anda recorriendo la región en busca de una comunidad para llevar a cabo una prueba piloto, en alianza con la compañía MFT, especializada en filtración de agua con membranas, es decir, sin químicos. El proyecto cuenta con la cofinanciación del gobierno de Alemania.

El modelo, que fue implementado en Etiopía hace seis años, se basa en la desalinización de agua con el uso de energía solar y eólica y plantas automatizadas. Lo primero significa que el costo energético es cercano a cero, a diferencia de los sistemas eléctricos, en los que los costos de energía significan casi el 70 %. Lo segundo apunta a que las inversiones no se queden como elefantes blancos por factores como los costos y la disponibilidad de mano de obra en la operación.

Los puntos de acceso a los depósitos líquidos no estarían interconectados, por lo que, de acuerdo con Camilo Cañón, gerente de Col Energy, se minimizarían las pérdidas por robos o filtraciones de las tuberías, que en acueductos de grandes ciudades como Bogotá significan cerca del 40 %. “Si hablamos de un sistema descentralizado, tenemos que entender que nuestro reto es el control y el monitoreo de microrredes de acueductos”, dice.

Oliver Kopsch, de MFT, implementó el sistema en Etiopía y asegura que las comunidades se apropiaron allí del sistema al no tener que hacerse cargo de asuntos como su mantenimiento interno. Además, con el acceso al agua potable es evidente la reducción de problemas como las enfermedades, y con los excedentes del líquido han podido emprender proyectos productivos. Para Cañón, una de las tareas es generar la cultura de pago por el servicio, que, dicen, incluso podría buscar subsidios del Gobierno.

“El problema en La Guajira no ha sido de dinero, y la solución tampoco lo es. El enfoque está en la operación de los sistemas”, afirmó Kopsch, y agregó que, en la medida en que el modelo, una vez validado, se pueda replicar con alianzas público-privadas, el costo por unidad será más bajo. Lo cierto es que hay consenso en que la crisis de agua en La Guajira demanda soluciones. Según el gobernador Vélez, el interés por solucionarla se ha manifestado tanto nacional como internacionalmente. La clave es “tener diseños sostenibles en el tiempo, que no sean costosos para no ganarnos dolores de cabeza en el futuro”.

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