Una transformación llamada Medellín

La capital antioqueña sobresalió entre más de 200 nominaciones por sus inversiones sociales, ecosistema innovador e institucionalidad.

Bernardo Noreña, presidente del Citibank, le entrega el galardón a Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín.  / EFE
Bernardo Noreña, presidente del Citibank, le entrega el galardón a Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín. / EFE

Ayer, hacia las ocho de la mañana, Juan Pablo Ortega recibió una de las noticias más importantes de su carrera. Estaba en su oficina, a unas cuantas cuadras de la Universidad de Antioquia, conectado a internet y sentado frente al computador, esperando la designación de Medellín como la Ciudad del Año, una distinción que disputaba con Nueva York y Tel Aviv.

Y tan pronto el Citibank, el Instituto de Tierra Urbana y el diario The Wall Street Journal confirmaron la noticia, Ortega no pudo evitar pensar en todo el trabajo que les tomó a la ciudad y a sus habitantes librarse del estigma de ser la cuna mundial del narcotráfico para convertirse en la ciudad más innovadora del mundo.

“Desde hace 10 años se comenzó a consolidar un trabajo impulsado por el entonces alcalde Sergio Fajardo, para invertir entre el 30% y el 40% del presupuesto municipal en educación e incluir, por medio de estrategias de emprendimiento, a la población más pobre”, explica Ortega, director general de Ruta N, la entidad que desde hace cuatro años, cuando aquellas estrategias comenzaban a dar sus primeros resultados, trabaja para consolidar en la ciudad un ecosistema propicio para la innovación, la tecnología y el conocimiento.

Ese es el secreto detrás de toda esta distinción, que convenció tanto a los organizadores del premio como a los cientos de miles de votantes que se decantaron por la capital antioqueña. Un proyecto que produjo, en orden sucesivo, el aumento de la cobertura educativa a más del 95% de la ciudad, la construcción de cinco parques bibliotecas y otras obras de infraestructura en barrios conflictivos como Metrocable o las escaleras eléctricas de 400 metros de longitud en la Comuna 13.

A la par, Une, la compañía de telecomunicaciones local, fue desarrollando su concepto de Ciudad Inteligente. “Nos enfocamos en la gestión sistematizada del tránsito y la seguridad en la misma medida en que conectamos a los hogares y empresas a internet; además, revolucionamos la educación con contenidos digitales en los colegios. Eso nos permitió incrementar de 15% a 40% el nivel de inclusión laboral en los recién graduados”, explica Marc Eichmann, su presidente.

Un aspecto fundamental es que todo este ambiente se ha anclado en la política pública de la ciudad. En 2011 se estructuró el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación, que trazó la hoja de ruta a 2021, con la que se han comprometido $417.000 millones para ejecutar proyectos en sectores como energía, contenidos digitales o salud. A manera de ejemplo, la Universidad de Antioquia desarrolla un cultivo de tejidos para, en el futuro, sanar las cicatrices causadas en la piel por el fuego o la violencia de una época en la que Medellín era relacionada con terror, sangre y barbarie.

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