Wall Street aún no sale de su hora negra

El anuncio de Citigroup, de despedir a 11.000 trabajadores en los próximos años, pone de manifiesto la difícil situación por la que atraviesa el corazón financiero de Estados Unidos.

Las firmas financieras de EE.UU. prefieren reducir costos y obtener ganancias limitadas del mercado accionario. / EFE
Las firmas financieras de EE.UU. prefieren reducir costos y obtener ganancias limitadas del mercado accionario. / EFE

Hubo una época en la que Wall Street, aquella estrecha calle en el corazón de Manhattan (Nueva York) que representa al corazón financiero de Estados Unidos y el mundo, era sinónimo de glamour y refinación. Desde los años 80, amparados en la famosa frase “La codicia es buena” de la película homónima dirigida por Oliver Stone, los corredores de bolsa y los arquitectos financieros fueron vistos como personas arriesgadas, multimillonarios en potencia que podían perder tranquilamente un par de millones de dólares porque sabían que en dos semanas se multiplicarían con creces, hombres enfundados en trajes costosísimos, acostumbrados al lujo y que no tenían problema en tomar un coctel de US$1 millón adornado con diamantes en sus noches libres.

Pero hoy, a cuatro años del estallido de la burbuja hipotecaria en el país del norte que conllevó a la crisis financiera mundial, una palabra más adecuada para describir a este mundo es “decadencia”. Los grandes bancos, otrora poderosos, tienen que enfrentar hoy una economía en crisis, con serias dificultades para encontrar el camino de la reactivación. La palabra más repetida hoy en día es el “recorte de gastos”, y debido a ella –de acuerdo a las cifras recolectadas por la agencia Bloomberg– en los últimos dos años se han recortado 300.000 empleos en el distrito financiero neoyorquino.

Compañías del tamaño de Bank of America (una de las que salió fortalecida de la crisis tras adquirir a Merril Lynch), HSBC o UBS anunciaron planes para eliminar 40.000 puestos de trabajos en los próximos cursos fiscales, un panorama que se oscureció aún más ayer cuando Citigroup oficializó la desaparición de 11.000 empleos y el cierre de algunas de sus sucursales en el mundo en un esfuerzo por mantener viable su negocio.

“Se trata de instituciones demasiado grandes para el negocio que hoy en día están administrando, pero aún creen que el mercado se recuperará y regresará al buen camino para mediados de 2013. A menos que se presente un alza en sus números, veremos nuevos despidos en el primer semestre del próximo año”, le auguró Jason Kennedy, presidente de la firma londinense de investigaciones Kennedy Group, a Bloomberg.

Se trata de un pronóstico con fuertes posibilidades de materializarse. La confrontación que mantienen demócratas y republicanos en el Congreso en torno al presupuesto federal del próximo año ha traído tal nivel de pesimismo sobre el futuro que la economía ha perdido dinamismo. Los nuevos impuestos y recortes a programas sociales que entrarán en vigor en las próximas semanas, incidieron para que las empresas norteamericanas congelaran sus planes de inversión de capital y se abstuvieran de contratar nuevo personal, lo que ha frenado, al mismo tiempo, sus solicitudes de créditos.

Este panorama le ha añadido una presión extra al sector bancario, que ha adoptado los recortes de personal como su piedra angular para reducir costos mientras intenta obtener algún tipo de ganancia por parte del mercado de acciones, así esta sea muchísimo menor a su inversión inicial. Proyecciones de la firma Coallition Ltd. señalan que las 10 principales firmas de banca de inversión de Wall Street esperan cerrar 2012 con ganancias del orden de US$148.000 millones, lo cual implicaría un leve incremento de 2,8% frente a los resultados del año anterior; sin embargo, al ver esta cifra en contexto, representaría una caída de 32% si se la compara con los resultados obtenidos por el sector en 2009.

“La industria de los sistemas financieros ha estado, durante un par de años, en un estado de transición y las firmas se están alistando para un nuevo ecosistema de negocios. Le está ocurriendo a todos los jugadores”, reconoció Greg Fleming, presidente de Morgan Stanley, durante un foro financiero en Nueva York. Su punto de vista coincide con un informe publicado en noviembre por la firma Sanford C. Bernstein, en el cual prevé que “la industria financiera podría encogerse” en los próximos meses.

A pesar de todo este pesimismo, aún queda una luz de esperanza. El índice de desempleo de Estados Unidos aún se mantiene por debajo del 10% y, de acuerdo a un análisis de la National Association for Business Economics, en muy probable que la economía genere 173.000 empleos mensuales en 2013, un salto cualitativo comparado con los actuales 157.000 puestos de trabajo mensuales. Asimismo, los indicadores señalan que el mercado hipotecario va por buen rumbo, con un inventario de vivienda usada que se reduce a un ritmo de 20% y la aprobación de 872.000 licencias para construir nuevas viviendas en 2013 (se espera que ese número aumente a 900.000 el próximo año).

Se trata del germen de la reactivación económica, el cual podría materializarse si los congresistas llegan a un acuerdo en el tema presupuestal. De darse este panorama, es muy probable que los bancos recobren cierto dinamismo perdido y que Wall Street recobre, por lo menos, su imagen de lugar seguro para trabajar.