“La escuela, un proyecto de transformación cultural”

Dignificar lo humano desde la educación

En la institución educativa María Auxiliadora, en el municipio La Cumbre, en el Valle del Cauca, Rubén Cárdenas implantó un modelo de enseñanza donde las clases dejaron de ser magistrales y pasaron a ser prácticas.

La institución María Auxiliadora ofrece educación preescolar, básica, media, modelos flexibles de aprendizaje y escuela en casa.Cortesía

Retornar la educación al campo. Esa es la premisa del rector del colegio María Auxiliadora, Rubén Cárdenas, en la zona rural del municipio La Cumbre, a una hora de la capital del Valle del Cauca, quien entendió que en una zona donde la principal fuente de empleo es el sector agrario, era necesario ir más allá de las aulas de clases para que niños y jóvenes conocieran la realidad de su entorno y usaran sus habilidades en la solución de las problemáticas de la comunidad.

“Hace 12 años llegué como rector del colegio. En los dos primeros lo que hice fue fortalecer la infraestructura, pues estaba en un estado lamentable y faltaban aulas. Sin embargo, luego comprendí que lo más importante en la educación, más que la infraestructura, son los proyectos y las prácticas de aula. Lo más importante es lo que el maestro hace con los niños y cómo interactúa con ellos, por eso intervenimos el acto pedagógico, para mejorar nuestros resultados académicos”, comenta Cárdenas.

Esa intervención dio como resultado el modelo “La escuela, un proyecto de transformación cultural”, centrado en la capacitación de los estudiantes en procesos de elaboración y comercialización de productos para promover el emprendimiento y generar un valor agregado al trabajo agropecuario. Los salones de clases tradicionales fueron reemplazados por un huerto escolar, un laboratorio de química y una panadería, donde maestros y alumnos logran apropiarse de los aprendizajes al pasar de la teoría a la práctica en su cotidianidad.

Cárdenas creó su proyecto, pues desde que estudió ciencias sociales estaba convencido de los beneficios que tiene vivir en la ruralidad. “El campo se me había quedado impregnado por los relatos de mi padre, un hombre de convicciones liberales que se consideraba, en ese entonces, un desterrado -hoy desplazado- de Quindío y derrotado por la violencia. En mis sueños de joven aparecía el deseo de aportar a los cambios profundos que necesitaba Colombia, tenía claro que éstos debían operarse, en primer lugar, en el campo, por ser el escenario con mayor precariedad de presencia del Estado”.

Después de haber pasado por la zona de San Antonio, en Jamundí, donde se negó a dejar el colegio en medio de una confrontación militar, llegó a La Cumbre. Fue allí donde le dio un nuevo rol a la escuela y vio que la educación debe dignificar lo humano. El primer paso, y quizás el más difícil, fue convencer a sus docentes de lo importante que era salirse del molde, dejar los esquemas bajo los que les enseñaron y animarlos para que juntos replantearan sus prácticas educativas, para poderle abrir las puertas a la comunidad.

Cárdenas hizo que la escuela no fuera sólo un lugar para aprender conocimientos, sino que se convirtiera en un espacio generador de desarrollo de región y movilización de la economía, donde se integra al niño y a sus familias. Este método, aparte de darles herramientas laborales a los jóvenes, los incentiva a reconocer lo que somos: un país en el que la economía está basada en la agricultura y que por varias generaciones ha sido abandonada.

“Es necesario modificar el papel de la escuela y el rol de los maestros. Hay que buscar una educación que sea pertinente a la ruralidad, no se les puede enseñar de la misma manera al citadino que al chico rural. Si la educación no atiende las necesidades de los territorios, si no hay una mirada desde la escuela a esos entornos, ¿quién va a traer desarrollo? Los más preparados en estos territorios marginales somos los maestros, que tenemos la obligación de que esos saberes sirvan e influyan a la formación, al entorno”.

Este modelo, que puede ser replicado en otras instituciones del país, ya ha presentado resultados para el grupo docente del colegio María Auxiliadora, quienes orgullosos comentan que con lo que producen en el colegio pueden abastecer el restaurante y que uno de sus estudiantes hizo parte del grupo Ser Pilo Paga en 2015. Sin embargo, aclaran que su oficio no es generar empresa, es estimular emprendimientos y que sean los padres de familia y egresados quienes tengan empresas autónomas y sostenibles.

Cárdenas -Premio Compartir al Maestro 2016, Gran Rector- ha llamado transformación cultural a esa institución que ha vencido las barreras de la región y las ha convertido en una oportunidad. “En estos tiempos es la escuela la dinamizadora de la paz y esto se logra en la medida en la que el conocimiento, la ciencia y la tecnología se vuelquen al servicio de las problemáticas que tienen las regiones. La educación dialoga con todas las problemáticas”.