El país donde no faltan maestros

Mientras las primarias del mundo necesitarán 1,6 millones de docentes en 2015, en Colombia hay sobreoferta de profesores que ganan poco y tienen una formación débil.

Contrario a lo que ocurre en el África subsahariana, en Colombia no hay déficit de maestros. / Mineducación

Mientras la matrícula escolar se dispara a raíz de incisivas políticas públicas que han implantado los gobiernos (en Colombia, por ejemplo, el acceso universal a la educación primaria se ha cumplido en un 92%), en el mundo escasean los profesores.

Según las nuevas proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los países necesitarán 1,6 millones de maestros en las aulas para lograr la educación primaria universal en 2015.

La escasez se extiende por el 58% de los países y es bastante notoria en el África subsahariana, donde el número de estudiantes en edad escolar se multiplica y la vocación de los maestros va en decadencia.

Sin embargo, algunos se escapan del llamado de atención de la Unesco por el Día Mundial del Maestro y, para sorpresa del mundo, Colombia y América Latina están entre los bien librados.

Datos del Ministerio de Educación Nacional confirman que en Colombia hay 315.971 docentes para los cerca de 8 millones de estudiantes del sector oficial. Es decir, aproximadamente un maestro por cada 25 estudiantes, panorama distinto al de Chad, donde la relación es de un docente por 63 alumnos.

Francisco Cajiao, asesor de la Unesco y del ministerio, concluye lo mismo: “En Colombia hay un exceso de personas que han culminado estudios de docencia y una sobreoferta de maestros en edad laboral”.

Así las cosas, no hay duda de que la educación del país está lejos del drama del África subsahariana. La pregunta ahora es: ¿será suficiente tener miles de docentes que no necesariamente sean los mejor preparados ni laboren en las condiciones más adecuadas?

Para Paz Portales, coordinadora del Programa Regional de Educación de la Unesco en América Latina, la respuesta es contundente: “Sin maestros de calidad, no lograremos sistemas educativos de calidad”.

Según la experta, la educación del continente muestra deficiencias y tiene nuevos desafíos que la época le impone, como el aumento en la diversidad sociocultural de los alumnos, el debilitamiento de la institución familiar y los tejidos comunitarios, y mayores coberturas temáticas y profundidad de los currículos.

Mientras tanto, dice, “la retribución a los maestros está lejos de compensar sus esfuerzos, y la preparación que reciben está lejos de generar las condiciones para poder hacerse cargo de esta enorme tarea”.

De hecho, Portales plantea que en la región existe déficit de docentes en áreas específicas de secundaria —sobre todo en ciencias, matemáticas y segunda lengua— y, peor aún, los gobiernos lo resuelven contratando profesionales con mínimos conocimientos pedagógicos y sin formación universitaria.

En el caso de Colombia, el país tiene sus propias debilidades. Una respuesta que el Ministerio de Educación le entregó a El Espectador sobre el tema de déficit de docentes aclara que, si bien la planta de maestros en el país es suficiente, preocupan dos aspectos: los traslados de docentes y la contratación por parte de entidades territoriales, especialmente en el sur de Bolívar y Caquetá.

En este último, por ejemplo, era junio y 9.500 estudiantes no habían podido iniciar clases debido a que el gobierno nacional no había girado los recursos al departamento para efectuar la contratación de docentes. Lo mismo padecían en julio seis municipios de Córdoba (Tierralta, Valencia, Montelíbano, Puerto Libertador, San José de Uré y Ayapel).

Francisco Cajiao menciona otros males que padecen las aulas en Colombia: “La formación de los maestros no es completamente satisfactoria, adicionalmente a que no son bien pagados. Quienes entran a estudiar educación no son precisamente los bachilleres con mayor nivel académico; esos tienden a irse a otras disciplinas, y las facultades tampoco hacen un ejercicio significativo de mejoramiento”.

En este escenario, similar en otros rincones de América Latina, Paz Portales recomienda que los países procuren promover el ingreso de los mejores candidatos a la docencia en sus instituciones de educación superior. Para lograrlo, sugiere “tener una carrera docente atractiva y con salarios e incentivos similares a otras profesiones”.

Las universidades, agrega la experta, deben buscar el ingreso de estudiantes con aptitudes y vocación, y para los profesores que ejercen sin formación, comenta que muchos países han creado programas especiales para atender a “maestros empíricos” como una manera de otorgar una certificación profesional adecuada.

“No se acerca el fin de la docencia”, resalta Portales, teniendo en cuenta los resultados del estudio de Unesco. “Hay que entender que el reto de la contratación no radica únicamente en el número de profesores, sino en la oferta de docentes de buena calidad”, concluye.

mescobar@elespectador.com