El respaldo de 100 académicos al pueblo cofán

Expertos de prestigiosas universidades del mundo se unieron para apoyar a los taitas colombianos y hacer un llamado contra el mal uso del yagé.

En los últimos días de julio las principales autoridades del pueblo indígena cofán emitieron un comunicado en el que expresaban uno de sus mayores disgustos: estaban cansados de que un argentino comercializara yagé y asegurara formar chamanes en Europa con la supuesta autorización de uno de ellos. “Están aprovechándose de la dignidad de nuestro pueblo. Están engañando a muchas personas a las que traen a Mocoa, Putumayo, para darles la medicina sin tener en cuenta los riesgos”, dijo entonces Lorenzo Morales, uno de los gobernadores que firmaban el documento.

Su protesta, en pocas palabras, aludía a las acciones de Alberto Varela, de 45 años y nacido en Santa Fe (Argentina), quien había creado una empresa con la que promociona desde España tours a la selva colombiana para hacer “retiros de evolución interior” y “consultoría personalizada de la ayahuasca”. Todo a cambio de 1.650 euros.

El reclamo de los cofanes le dio la vuelta al mundo. Tan preocupante es el caso que la comunidad académica resolvió apoyarlos. En una carta, cien reconocidos estudiosos de temas amazónicos y conocedores de los rituales indígenas hicieron esta semana un llamado porque los alarma la proliferación de negocios que hay en Colombia en torno al yagé que “desconocen su manejo y el carácter sagrado que le otorgan los pueblo originarios”.

Específicamente, los expertos, que no se oponen a la expansión del yagé como tal, se muestran preocupados por la manera como Varela utiliza la planta y la promueve con técnicas de marketing. “Su uso es irresponsable y sus prácticas son reprobables”, se lee en un aparte.

La misiva la firman, entre otros, Michael Taussing, profesor de Columbia University; Jean E. Jackson, del Departamento de Antropología del Massachusetts Institute of Technology; Stephen Hugh-Jones, investigador del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Cambridge; Brian Anderson, médico del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California; Carlos Alberto Uribe, profesor de Antropología de la Universidad de los Andes, y Margarita Chaves, investigadora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia de Colombia.

“Somos académicos con perspectivas muy diferentes, pero nos unimos en torno a este tema porque nos parece injusto que se pase por encima del conocimiento de una comunidad que ha hecho muchos esfuerzos para construir códigos de ética, de conducta y de manejo de pacientes frente al yagé, para que ahora una persona se lucre alrededor de una mentira”, cuenta Joaquín Carrizosa, antropólogo de la Universidad de Kent.

El engaño al que se refiere es la supuesta autorización que alguna vez le dieron los cofanes a Varela para promocionar su producto y hacer rituales en Europa. “Está aprovechándose de la ignorancia, credulidad, buena fe y vulnerabilidad de muchas personas”, dice la carta.

En su defensa, Varela le había dicho a este diario que dentro de la comunidad había una lucha de poder que había dado origen al disgusto. Como muestra de la autorización presentó un par de cartas firmadas por uno de los taitas. Los indígenas, por su parte, insisten en que fue un sutil engaño y que jamás aprobarían tales prácticas.

En palabras de Bia Labate, otra de las firmantes, Varela es un charlatán a quien esta vez no se debería dejar pasar por alto. A ella, Ph.D. en antropología y profesora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social en Guadalajara, le molesta este asunto porque, a su parecer, estas poblaciones son muy vulnerables y han sufrido una gran explotación.

“Si no se detiene —dice Carrizosa— esto ocasiona una satanización de la medicina tradicional y la pérdida de un conocimiento muy rico, muy importante y de un gran valor cultural. Y de la comunidad cofán sólo quedan 900 personas en Colombia”.