El desempeño mejora en un 6 %

A exigirles a los maestros para tener mejores alumnos

Un estudio demostró que los alumnos de profesores que se rigen por el estatuto docente del año 2002 obtienen mejores resultados en las pruebas Saber 11.

Según la investigación, los estudiantes tienen mejores notas si su profesor también las tuvo. / iStock

En 2002, en un intento por mejorar la calidad de la educación y los salarios de los docentes, se aprobó el decreto 1278, un nuevo estatuto docente para decidir la forma como los maestros oficiales pueden ascender en el escalafón. La idea, que en principio fue defendida como un salto para la calidad educativa, incomodó a buena parte del magisterio, representada por Fecode.

Según ellos, las evaluaciones que se exigían para ascender —tres distintas— eran una “carrera de obstáculos” impuesta por el Gobierno con el único fin de frenar los ascensos y ahorrarse unos pesos al condenar a los docentes en los escalafones más bajos.

La inconformidad fue tal que en 2014 Fecode convocó a un paro, en el que una de las exigencias era modificar la evaluación propuesta en el estatuto de 2002. Las presiones fueron tales que el gobierno Santos prácticamente desmanteló la evaluación docente para ponerle punto final a ese paro: no sólo accedió a crear un nuevo modelo de ascenso salarial (que no dependiera de la evaluación), sino también a suspender la evaluación docente que exigía el nuevo estatuto. Por eso, el tema de la evaluación no ha aparecido en las mesas de negociación del actual paro de maestros, que ya se ha extendido por un mes.

Pero hasta hoy nadie se había sentado a ver qué tan nocivo era realmente el estatuto y si era cierto que podía ayudar a mejorar la calidad de la educación en el país. Quince años después de su entrada en vigencia, un grupo de investigadores decidió evaluar lo que había pasado con los estudiantes a quienes les dieron clases los profesores que entraron al magisterio cobijados en el estatuto de 2002. La investigación parece demostrar que por lo menos servía para que de los colegios públicos se graduaran alumnos más pilos.

El profesor Fabio Sánchez, de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, y Zelda Brutti, de la Universidad de Barcelona, comprobaron que haber sido educados por docentes regidos por el estatuto de 2002 mejoraba en un 6 % el desempeño en las pruebas Saber 11, en asignaturas como matemáticas, ciencias o lenguaje. “Aunque no es un impacto muy grande, sí es significativo”, señaló Sánchez.

¿Cómo llegaron a esta conclusión? Lo primero que hicieron los investigadores fue tomar una muestra de los resultados de las pruebas Saber 11 de todos los colegios públicos del país y de los puntajes de los docentes en sus exámenes de ingreso a las instituciones educativas, entre los años 2008 y 2013. Además relacionaron esos datos con la proporción, por plantel educativo, de los profesores cobijados por el estatuto de 1979 y el de 2002.

De esta forma, los investigadores lograron determinar que los profesores que se rigen bajo el estatuto de 2002 son más jóvenes, trabajan mejor en colegios grandes y, además, tienen conocimientos más específicos en cada área del conocimiento.

Esto no es una sorpresa: de hecho, en 2014, cuando Fecode convocó a paro, uno de sus argumentos era que los docentes más viejos preferían seguir anclados a los bajos salarios del estatuto de 1979, pues las exigencias para ascender en el nuevo escalafón eran, a su parecer, una carrera de obstáculos diseñada para frenarlos.

No contentos con escudriñar en las evaluaciones docentes, los investigadores retrocedieron hasta el momento en que éstos entraron a la carrera en el sector oficial, cuando deben presentar un examen de conocimientos básicos. Tras evaluar estos resultados, el estudio encontró que cuanto más alto es el puntaje de los educadores en su examen de ingreso a la carrera, mayor es el puntaje de los estudiantes en la prueba Saber 11.

El estudio parece indicar que, por lo menos en Colombia, exigirles más a los profesores sí ayuda a que en el país se gradúen más pilos. El problema es que Fecode insiste en que para ello se necesitan profesores mejor pagados, y el Gobierno, por su parte, dice que no hay plata para eso.