Lanzamiento de Instinto de Vida, iniciativa que busca reducir los homicidios en Colombia

hace 1 hora

“La idea de las regalías terminó mal”: rector de la U. de Andes

Pablo Navas dice que la incertidumbre en los resultados de investigación no le gusta al que piensa con intereses políticos.

Pablo Navas, rector de la U. de los Andes desde 2011./ Uniandes
Pablo Navas, rector de la U. de los Andes desde 2011./ Uniandes

El rector de la Universidad de los Andes dice que un estudiante pilo de bajos recursos deja de ser pobre cuando pisa la universidad y se convierte en una persona “temporalmente ilíquida” que le devolverá mucho a la sociedad.

A un costado de la Universidad de los Andes se están construyendo tres enormes edificios, que juntos suman 1.600 apartamentos. Cuando estén listos serán residencias estudiantiles. No es la única característica que está cambiando la cara de esta universidad. El 40 % de los estudiantes de la última cohorte pertenecen a estratos socioeconómicos bajos que lograron esquivar las matrículas más caras del país gracias a programas de becas como Ser Pilo Paga y Quiero Estudiar. Hace unos años era difícil pensar que la universidad reservada para los estudiantes más pudientes del país emprendería programas de diversificación de su población estudiantil tan profundos.

Pablo Navas, rector desde 2011, cree que si la universidad quiere mantener esa tendencia y compararse con las mejores del mundo, tendrá que hacer un esfuerzo por encontrar nuevas fuentes de financiación. También critica la política de ciencia y tecnología. La promesa de dinero proveniente de regalías se quedó en el camino.

¿Qué tan de acuerdo ha estado con la política educativa de este gobierno?

Valoramos mucho que el presidente Santos haya puesto a la educación como su prioridad número uno. Por primera vez el presupuesto de educación es el mayor de los sectores. El gobierno distrital también ha hecho un esfuerzo grande por ampliar recursos. En años pasados tuvimos profesores de escuelas públicas haciendo maestrías en los Andes. El resultado fue muy positivo. Los últimos 6 años han sido muy positivos para el sector de la educación en general. El más notorio ha sido Ser Pilo Paga.

Es difícil decir lo mismo de ciencia y tecnología.

Ese es un punto negro. Tengo que decirlo. Lamentablemente el tema de recursos ha sido doloroso. Colciencias ha hecho esfuerzos por buscar recursos. Esa idea inicial del gobierno de Santos, que todos aplaudimos, las regalías para ciencia y tecnología, terminó mal. Es entendible porque el que toma la decisión de dónde invertir es el gobernador. Y un gobernador que tienen una agenda política, legítima o no, no estoy discutiendo eso, no necesariamente coincide con la de la investigación. Los tiempos en la política no son los mismos de la investigación. El político quiere resultados al año siguiente. La incertidumbre en los resultados no le gusta al que piensa con intereses políticos. El enfoque de la investigación en el país tiene que cambiar.

¿Qué opina de la relevancia que Colciencias les está dando a ciencias versus humanidades?

No soy amigo de tomar decisiones draconianas, como ciencias básicas sí y humanidades no. Creo que en todas partes debe haber investigación. Obviamente uno entiende las dificultades de Colciencias con presupuestos tan exiguos. Lo más importante de la investigación es que sea buena y pertinente.

¿Cuál es el mayor reto educativo de los Andes para la próxima década?

Es de recursos. Soñamos que sea una de altísima categoría que se compare con las de primer nivel en el mundo. Eso cuesta un montón de dinero. Tener un profesor con doctorado tiempo completo cuesta mucho más que uno de cátedra sin doctorado.

¿De dónde piensan sacar el dinero?

Primero, buscar esquemas de financiación para las personas que no pueden pagar a través de donantes que financien su paso por la universidad. Segundo, conseguir recursos de personas interesadas en financiar investigación. Si las regalías hubieran funcionado habría sido una plata importante. Eran US$500 millones al año. Y tercero, la educación cuesta mucho, pero no debe pagarse en cuatro años. El reto es cómo financiar el paso de los estudiantes para que no se pague sólo en los cuatro años.

Es interesante cómo una universidad de élite ha diversificado su población estudiantil.

Lo más importante que ha pasado en los Andes es el cambio de visión sobre el paso de los estudiantes. Quiero Estudiar empezó como un tema de beca. Trajimos gente muy brillante de estratos que no podían pagar la universidad. Trajimos gente muy buena. La relación suma cum laude es de 7 a 1 frente a la población universitaria. De aquí salió un concepto muy valioso. Un estudiante que entra con puntaje de pruebas Saber altísimo, que saca dos carreras, que le va bien, ese estudiante el día que entra deja de ser pobre. Pasa a ser un estudiante “temporalmente ilíquido”. Ese estudiante le va a devolver mucho a la sociedad. Entonces dejó de ser beca y pasó a ser préstamo. Es un préstamo sin pagaré. No le debe a la universidad. El estudiante se compromete, en la medida que pueda cuando pueda, a que otra persona en el futuro tenga la misma oportunidad que él tuvo. Es un acuerdo de reciprocidad. Le va a devolver a otro lo que él recibió.

¿Cómo va la idea de fraccionar el año académico en tres períodos?

Va divinamente. Es un cambio audaz. Hay que hacerlo con cautela. Tiene implicaciones en todo. Llevamos un año discutiéndolo con todos los estamentos.

¿Cuál es la filosofía detrás de ese cambio?

Es ante todo pedagógica. Hoy tenemos dos semestres de 16 semanas, en donde los estudiantes ven muchas materias, 5, 6 o 7. Si tenemos períodos de 8 y se concentran más en menos materias. Genera una enorme flexibilidad para estudiantes y profesores.

¿En cuánto tiempo estaría implementado?

A principios del año entrante estamos pensando en empezar el proceso.

Es curioso que también estén recuperando la idea de residencias universitarias.

Las razones son varias. Siempre hemos pensado que para tener gente de todo el país la falta de vivienda universitaria es una limitante enorme. En tema de internacionalización una cosa que se acostumbra mucho es intercambio. A los estudiantes que se van les ofrecen vivienda, pero cuando vienen de otros países nos toca buscarles apartamenticos y pensiones. Lo importante es que la universidad va a ser más atractiva para personas de otras regiones. Además le hacemos un aporte al centro de Bogotá. La inseguridad cambia porque hay más actividad. Y el tema de movilidad.

¿Cuál ha sido el reto más difícil como rector?

Las universidades son organizaciones complejas. Cada facultad es muy autónoma. La universidad es muy federada. Por otro lado, es una organización en donde el conocimiento de verdad está en la base. Cuando se habla de un liderazgo de un rector el gran reto es recoger esa enorme dinámica de energía y creatividad y canalizarla.

¿Ya definió su voto por el Sí o el No?

Lo tengo clarísimo. Es un sí rotundo.

¿Cómo convencería a los del No?

Que hablen con la generación nueva, con los estudiantes. Entiendo las preocupaciones de los del No. He oído argumentaciones a favor del No muy sólidas de gente que merece todo mi respeto. No se trata de poner a malos contra buenos. Es un cambio muy grande que está haciendo el país. Le estamos apostando a algo incierto. La incertidumbre siempre trae angustias. Lo que creo es que es una incertidumbre esperanzadora.

¿Qué piensa hacer la universidad en el posconflicto?

Las universidades, no sólo los Andes, van a cumplir un papel importante. Aportar con algo que no muchas otras instituciones pueden hacer, que es investigación. Investigar, reflexionar, analizar y producir conocimiento que pueda ser usado por los que toman las decisiones.

¿Reestructurar la universidad para llegar a regiones donde está presente o recibir reinsertados?

Hay gran apertura a eso. La verdad no sabemos cómo todavía.