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Educación 24 Mar 2013 - 8:32 pm

La infancia invisible de Bogotá

La casa para el desarrollo de la Primera Infancia, La Libelulosa , le apuesta a la inclusión de una población vulnerable que la gente se ha negado a ver: los niños de El Bronx.

Por: Lorena Arboleda Zárate
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Con la Secretaría de Salud se abrirá el programa Hospital Día Niño, para la atención integral de la salud de los niños de la casa. / Andrés Torres

“Desconfianza. Eso sentí cuando supe que existía este lugar, porque lo único que yo tengo es a mis hijos y si me alejan de ellos, quedaré muerta en vida”, dice Carmen, una mujer de 35 años, alta y morena. Viste una sudadera azul con gris y una chaqueta de jean, prendas que parecieran más bien prestadas por su extrema delgadez. No pesa más de 45 kilos y es una habitante de la calle. Al lugar al que se refiere es a la Casa para el Desarrollo de la Primera Infancia y que ha sido bautizada como La Libelulosa. Tal vez, una de las apuestas más arriesgadas del gobierno del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y que está ubicada en la conocida zona de El Bronx, en el centro de la capital. Arriesgada, no solo por las amenazas constantes que afrontan los funcionarios por parte de las mafias que allí operan, sino, además, porque con ellas el Distrito tuvo que batallar para que no se quedaran con la coordinación de la casa.

“Hoy me tomé un trago de aguardiente”, confiesa Carmen con un hedor que apenas puede disimular, al tiempo que abraza y besa a sus dos hijos, Isabel y Juan Pablo, de cinco y dos años, tan pronto los vuelve a ver luego de una jornada de casi 10 horas en La Libelulosa, que abre sus puertas desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Ella pasa a las 4 p.m. a recogerlos. Así lo ha hecho desde el pasado 4 de marzo, cuando el Distrito puso en marcha lo que había planeado por algo más de un año. “Pero nunca he consumido delante de ellos –agrega esta mujer, que también vivió en la Calle del Cartucho desde los 17 años-. Lo que pasa es que las circunstancias y el modo de vida que uno lleva, el estar sola, desempleada, el ser madre cabeza de hogar, son cosas que lo llevan a uno a consumir”, explica con la voz algo quebrada.

La mirada de Carmen cambia cuando habla de sus dos pequeños. Por ellos, decidió aceptar la oportunidad que encabeza la Secretaría de Integración Social en este espacio de dos pisos y que hoy recibe a 48 niños en medio de una propuesta denominada Ambientes Alternativos, Amal.

Marlen Urrutia, una de las seis docentes de La Libelulosa, explica que se trata de una atención pedagógica popular. El juego, la exploración del medio y el arte son los pilares de este enfoque que reciben los niños, hijos de habitantes de la calle cuyos padres, en su mayoría, viven en la mítica Calle de El Bronx. “Hacemos una asamblea en la que les preguntamos cómo pasaron la noche, si comieron, cómo se sienten y les damos el desayuno. Hoy, por ejemplo, les dimos café con leche, fruta y huevo cocido”, comenta Urrutia. “El de mora con leche, maracuyá y guanábana son sus jugos favoritos. Les encantan la natilla y las verduras , cuenta Cindy Alba, coordinadora de la casa.

Y Carmen, mientras observa a sus hijos corretear por el aula en donde pasan la mayor parte del día, cuenta que ahora los ve más contentos. “Se levantan alegres y les gusta mucho venir”, afirma. “Uno tiene que darse la oportunidad de conocer cosas nuevas. Y es una oportunidad que le quiero dar a mis hijos. De que tengan un espacio que se merecen. Yo no quiero que resulten pidiendo monedas, durmiendo en la calle y consumiendo. De ellos, yo espero que estudien. De mí, que se me dé cualquier oportunidad. Así sea barriendo en las calles, pero tener, al menos, un empleo fijo en el que me paguen y no tenga que estar pensando a diario de dónde voy a sacar para pagar una pieza para pasar la noche con mis hijos”. Cuando la zona de El Bronx fue intervenida por parte del Distrito el pasado 19 de febrero, día en el que trasladaron a más de 700 personas a diferentes centros del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, Idiprón, para comenzar con labores de atención, Harold Bustos, artista plástico que hace parte del proyecto, se encontró a Carmen tratando de recuperar la carreta con la que ejercía su oficio de recicladora. La había dejado parqueada dentro de la llamada “L” y gracias a Bustos la logró sacar. Hace tres semanas se la robaron y, ahora, ha acudido a la venta informal de colombinas en la calle para ganar los 8 mil pesos que le cuesta la noche en un ‘pasadiario’, una especie de cuarto de no más de tres metros por dos, donde suele dormir.

Harold fue quien llevó a Carmen a la casa infantil y ahora adelanta una campaña con pancartas de cinco metros, pintadas por la infancia invisible de Bogotá. Espera exponerlas en la zona dentro de poco. Con trazos fuertes, atípicos y amorfos, de diferentes colores, azules, rojos, morados, verdes, “queremos darle color a estas calles con el arte que hagan los niños que la gente ya no ve. Tenemos que mostrar que sí hay niños en la Calle de El Bronx”, dice Bustos. La Libelulosa recibe a niños desde los cero hasta los cinco años y, articulada con la Secretaría de Educación, busca trabajar en una iniciativa para que los niños salgan de la casa y puedan comenzar a hacer su primaria.

Si este proyecto se logra cumplir, se podrá evitar que los niños caigan en la lógica de la economía de El Bronx. Si no, desde los 7 años tendrán que decidir si actúan como “carritos” (transportadores de droga), como “bomberos” (averiguando la presencia de extraños) o como “campaneros” (advirtiendo la llegada de las autoridades a El Bronx).

Por ahora, La Libelulosa, que no es propiamente un jardín infantil, tiene cupo para 70 menores, pero “lo primero que tenemos que hacer es conseguir más niños”, dice Teresa Muñoz, secretaria de Integración Social. Y es que el temor que aún persiste en la comunidad es que el Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (ICBF) les arrebate a sus hijos. Les han garantizado que no será así y ellos confían. No sólo en el proyecto sino en el gobierno del propio alcalde Petro. Para Carmen “al hombre hay que darle la oportunidad”.

Educación en el Bronx

La Libelulosa recibe a niños desde los cero hasta los cinco años y, articulada con la Secretaría de Educación y el Colegio Agustín Nieto Caballero, ubicado en la Plaza España (localidad de Los Mártires), busca trabajar en una iniciativa para que los niños salgan de la casa y puedan comenzar a hacer su primaria.

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