Investigar para hacer un mejor país

Aunque la labor investigativa no atraviesa su mejor momento, Colciencias y las universidades trabajan cada día para desarrollar más conocimiento.

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Para nadie es un secreto que el desarrollo de investigaciones académicas en el país no es el que debería. Rectores y vicerrectores de diferentes universidades del país, organizaciones independientes como el Observatorio de la Universidad Colombiana y hasta Colciencias han señalado en repetidas ocasiones que la cantidad de investigadores y la calidad de las mismas, por mencionar algunos factores, todavía no son suficientes.

Pero si bien las insuficiencias en la materia persisten, poco a poco la cosa va mejorando. La última prueba de ello es que tres universidades colombianas acaban de entrar al Ranquin Mundial de Investigación de Scimago Institutions Rankins, una de las herramientas de clasificación más confiables del mundo. Con esto, son 21 las instituciones de educación del país que están en la lista.

Los dos primeros lugares, a nivel nacional, claro, los ocupan la Universidad Nacional y la Universidad de los Andes, cuyas vicerrectoras de investigación hablan de las falencias del país. La de la primera, Carmen Romero, señala que “la plata que se destinaba para investigación ha disminuido mucho con los años”.

Concuerda la vicerrectora de investigación de los Andes, Silvia Restrepo, para quien no solo el presupuesto con que cuenta Colciencias es insuficiente, sino que “el sistema por el que se solicitan fondos de regalías ha hecho que sea casi imposible que los investigadores accedan a ellas”. Por su parte, Siby Garcés, directora del Centro de Investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Libre, apunta que a este rubro se le destina menos del 1 % del PIB nacional, pero reconoce que a paso lento se hacen esfuerzos para conceder más becas de posgrados en temas estratégicos.

No se equivoca. Como señalan desde Colciencias, solo entre 2015 y 2016 se destinaron $43.350 millones para apoyar las investigaciones de estudiantes de doctorado. Esto sin contar los fondos para matrícula, sostenimiento y pasantías.
Además, de cuenta de este y otros programas de sostenimiento ofrecidos por la entidad, la producción de artículos científicos de alto impacto, así como la de patentes, se ha duplicado en los últimos seis años. Con esto se logró que Colombia ascendiera del séptimo al quinto lugar en el Índice Global de Innovación, a nivel de Latinoamérica.

Por supuesto, la responsabilidad de impulsar el desarrollo no recae únicamente en los hombros del Estado, cosa que las universidades entienden. Los Andes, por ejemplo, condona los préstamos que hace a estudiantes que publican los resultados de sus investigaciones en revistas científicas de alto nivel.

La Nacional destina el 25 % de su presupuesto de inversión a la investigación, dinero que se va en convocatorias para desarrollar prototipos y generar movilidad estudiantil, entre otros, y acude a convocatorias de recursos externos. La Libre, finalmente, ofrece becas a nivel posgradual a sus estudiantes de pregrado que integren semilleros y que hayan hecho méritos.
Teniendo en cuenta que, como dice Colciencias, la actividad investigadora es fundamental para resolver los desafíos del país y mejorar la calidad de vida, les preguntamos a estas tres instituciones cuáles son algunas de las investigaciones que se destacan dentro de sus aulas. Conózcalas a continuación:

U. Nacional:

Destacan dos investigaciones que han dado resultados y patentes importantes: una máquina de hielo que utiliza páneles solares y sustancias amigables con el ambiente. Se espera usarla en regiones remotas, de difícil acceso y donde no hay energía eléctrica. Y un sistema de agroacuicultura integrada, que detectó y planteó una solución a la falta de alimentos de alta calidad nutricional en la comunidad indígena de Jimain-Resguardo Arhuaco-Sierra Nevada de Santa Marta, donde ahora se producen alimentos de manera sostenible.

U. de los Andes: 

Más que una investigación, la institución dice que su trabajo más importante es el Portafolio de Investigaciones para la Paz, un compilado de trabajos que le aportan de una u otra manera a la construcción de esta. Actualmente consta de 851 investigaciones que competen a diferentes actores como las víctimas, la sociedad civil, las Fuerzas Armadas o los desplazados, abordando temas de reintegración, economía agrícola y hasta energías renovables. La idea es hacerlas estratégicas y ponerlas a disposición del Gobierno para usarlas en el posconflicto.

U. Libre:

Destacan un Estudio Exergético y Energético en matrices cerámicas para calentamiento de agua mediante energía solar. Estos materiales permiten sustituir tanques de almacenamiento que llegan a representar hasta aproximadamente un 50 % del costo total de los sistemas de calentamiento de uso doméstico. Otros trabajos han estado dirigidos a la producción de biocombustibles a partir de aceites usados. Aprovechamiento de diversas biomasas con aplicaciones energéticas también han sido estudiados, aportando adicionalmente al control de la contaminación ambiental.