“La exigencia cada vez es mayor”: Raúl Mesa y la importancia de educar en el deporte

El técnico más importante del ciclismo colombiano ha ayudado a formar a varias generaciones de escarabajos, desde el legendario Cochise Rodríguez hasta los supercampeones que ahora triunfan en Europa.

En cualquier actividad mantenerse vigente durante casi cinco décadas es toda una hazaña. Y eso es lo que ha conseguido Raúl Mesa, el técnico más importante en la rica historia del ciclismo colombiano.

Desde que comenzó su labor como entrenador de la Liga de Antioquia, por allá a finales de los años 60, ha dirigido a casi todos los ciclistas importantes del país, quienes más que un entrenador, lo consideran un maestro de la vida, un segundo padre.

“Soy empírico en todo el sentido de la palabra. Me bajé de la bicicleta y al otro día comencé a dirigir. Lo que sabía de ciclismo en ese momento era lo que había aprendido en mi corta carrera como pedalista”, explica Mesa, quien era especialista en pruebas de semifondo, circuitos y pista.

Pero como vivía por y para el ciclismo, era dedicado, disciplinado y, sobre todo, tenía mucha curiosidad por conocer todos los fundamentos básicos de ese deporte. Tal vez por eso los directivos de la liga de su departamento decidieron involucrarlo en la dirección técnica. “Ellos veían que les hablaba mucho a mis compañeros, que los organizaba, y me nombraron capitán del equipo. Una vez, por allá en 1968, estaba enfermo y no había técnico para dirigir una carrera en Venezuela, así que me dijeron que les colaborara. Lo hice y desde ese momento comencé a pensar que eso era realmente lo mío”, cuenta el estratega paisa, hoy vinculado al equipo EPM-UNE.

Mi estilo siempre fue el de ser amigo, confidente. Sobre todo cuando empecé era necesario hablar mucho con los muchachos, darles pautas de comportamiento, de cómo ser profesionales, cómo comportarse en un grupo y saber convivir, porque muy pocos estudiaron. Hoy la cosa es diferente, porque la mayoría al menos terminan bachillerato, tienen más bases y llegan más maduros”, asegura.

¿Cuántos ciclistas ha dirigido? No tiene idea. Piensa un poco y dice: “Miles, desde Cochise Rodríguez y Javier Ñato Suárez, a los de hoy, pasando por Alfonso Flórez, Lucho Herrera, Fabio Parra y Santiago Botero”. Ha manejado grupos de niños desde los 10 o 12 años de edad, hasta veteranos de mil batallas.

El experimentado entrenador asegura que en la medida en que los ciclistas, los deportistas en general, estudien y se eduquen mejor, van a tener “mayores capacidades y herramientas para responder a la presión y la responsabilidad a la que son sometidos en el alto rendimiento. La exigencia cada vez es mayor”.

Esa, según él, es una de las principales virtudes que tiene Nairo Quintana, quien “con el respeto de Cochise y algunos otros, ya es el mejor de todos los tiempos, con apenas 27 años y muchas temporadas para darnos más, porque todavía podemos esperar mucho de él. Creo que ganará el Tour de Francia, no sé si este año, pero lo ganará, porque además de sus privilegiadas condiciones físicas, es un corredor inteligente, astuto, calculador”, comenta.

Eso sí, Mesa reconoce que aunque sigue vigente y logrando resultados, los tiempos han cambiado y las nuevas generaciones de entrenadores también tienen un gran mérito. “Les doy más manejo psicológico, me apoyo en la parte humana, pero ahora hay gente muy capacitada en pedagogía, psicología, profesionales en entrenamiento deportivo que aprovechan los adelantos tecnológicos y los ponen al servicio de los ciclistas, eso es algo que ha ayudado al rápido desarrollo del deporte”.

Por eso, para que este glorioso momento del ciclismo colombiano se prolongue, hay que seguir trabajando en la base, educando mejor a los jóvenes, pero también a los técnicos e incluso a los directivos, “con conocimientos técnicos y psicológicos, pero también principios y valores, como los de la amistad, el respeto y el agradecimiento, bases de la formación de cualquier individuo”.